La maquinaria que agudiza la tragedia
TeniÌa pensado dedicar esta columna a la dimensioÌn geopoliÌtica de la agresioÌn a Venezuela y el secuestro presidencial de NicolaÌs Maduro llevados a cabo por Estados Unidos. Iba a escribirla a partir de varias claves: la transformacioÌn que supuso el chavismo en el paiÌs y el continente americano, la deriva autoritaria del gobierno de Maduro, el golpismo de la oposicioÌn, la crisis interna y la desestabilizacioÌn externa, el historial de operaciones militares estadounidenses apoyando golpes de Estado en LatinoameÌrica, la propaganda contra el narcotraÌfico, la importancia del petroÌleo como recurso, la pugna por la hegemoniÌa con China, la pasividad de la UnioÌn Europea ante la expansioÌn neocolonial, la brutalidad de la represioÌn migratoria de los CIE o el imperio de la ley del maÌs fuerte ante la quiebra de la legislacioÌn internacional.
Sin embargo, a pesar de la relevancia de lo ocurrido, he decidido resumir en el paÌrrafo anterior lo fundamental y aparcar ese texto para centrarme en el grave accidente ferroviario sucedido en Adamuz, el cual ha dejado 46 viÌctimas mortales hasta el momento, porque considero que es con lo que hay que estar.
De este modo, he considerado que la mejor forma de contribuir desde lo periodiÌstico a la memoria de las viÌctimas, sus familiares y amistades es tratando de aportar un anaÌlisis sobre la desinformacioÌn relacionada con ello. Bastante tragedia resulta ya la peÌrdida de vidas como para tener que sumar a ello un sinfiÌn de contenidos falsos y enganÌosos con los que revivir el danÌo. Por lo tanto, aquiÌ van diez ejemplos de estos acompanÌados de la informacioÌn real.
No, no “se ignoraron” las advertencias. El Sindicato de Maquinistas Ferroviarios pidioÌ reducir la velocidad de 300 kiloÌmetros por hora a 250 km/h en varias liÌneas debido al aumento de vibraciones, pero en el tramo del accidente ya estaba limitado a 250 km/h. De hecho, los dos trenes del accidente circulaban a una velocidad inferior. Concretamente, a 205 y 210 km/h.
No, las viÌas no “estaÌn abandonadas”. Por supuesto que se deben poner encima de la mesa las mejoras necesarias, pero el anÌo pasado se renovaron y sustituyeron los tramos en la viÌa del accidente que se consideraba teÌcnicamente que debiÌan ser cambiados (el ministro OÌscar Puente matizoÌ sus declaraciones iniciales sobre la renovacioÌn completa para explicar que la renovacioÌn integral no implica el cambio de todos los carriles de una liÌnea), el carril del entorno de Adamuz ha contado con cuatro revisiones en los uÌltimos tres meses y el punto exacto del accidente superoÌ hace dos meses un doble examen de seguridad de Adif.
No, la red ferroviaria no “es tercermundista”. SeguÌn los datos de Adif, el mantenimiento de la alta velocidad ha pasado de 260 millones de euros en 2017 a 437 millones en 2025. Cabe senÌalar que en ello incide el aumento del tamanÌo de la red, por lo que la media se mantiene estable en gasto por kiloÌmetro durante estos anÌos mientras que el gasto por viajero ha descendido a partir de 2020, dado que la cantidad de pasajeros ha crecido sustancialmente desde entonces.
No, no “pasaron dos horas donde no se sabiÌa nada del Alvia”. Siete minutos despueÌs del accidente, ya habiÌa constancia de la gravedad en el estado del tren y de los viajeros. Previamente ya se habiÌan producido llamadas al 112. La cuenta de Adif en X informoÌ treinta minutos despueÌs del accidente de sendos descarrilamientos y la Guardia Civil tiene localizado en ese momento el segundo tren accidentado. Que hubiera pasajeros del Iryo que desconociÌan lo que habiÌa sucedido con el Alvia no significa que el personal encargado de afrontar el accidente no estuviera al tanto.
No, “el Iryo no descarriloÌ desde una viÌa sin renovar fabricada en 1989”. Llevar a la portada un titular asiÌ supone inducir a una absoluta descontextualizacioÌn porque, como se ha senÌalado, el carril donde se produce el accidente habiÌa sido renovado en las partes que se consideraba necesario y porque, en el propio contenido desarrollado en el diario, se indica que el punto exacto de lo ocurrido tiene lugar donde se une el material fabricado en 1989 con otro producido en 2023.
No, “Bruselas no alertoÌ de que la liÌnea de AVE Madrid-Sevilla estaba obsoleta”. La referencia al estado obsoleto en comparacioÌn con el resto de la alta velocidad espanÌola es real, pero no se trata de una alarma, sino de la respuesta que la ComisioÌn Europea dio a una solicitud presentada por el Gobierno de EspanÌa donde exponiÌa la necesidad de modernizar la liÌnea. De este modo, se aprobaron 110 millones de euros del Fondo Europeo de Desarrollo Regional para el proyecto.
No, OÌscar Puente no “suprimioÌ” la Unidad de Emergencias, Seguridad y GestioÌn de Crisis. Dicha unidad fue sustituida por el Observatorio para la coordinacioÌn, prevencioÌn de crisis y atencioÌn a las viÌctimas de accidentes e incidentes en los modos de transporte para lograr una actuacioÌn maÌs eficaz. Algunos medios decidieron crear un titular alarmista que proporcionara poleÌmica y visitas, pero en el propio desarrollo del contenido se explicaba que este nuevo organismo asume las competencias del anterior. De hecho, las cuatro personas que formaban la unidad son quienes integran el observatorio.
No, el Gobierno no “quiere ocultar” una pieza del accidente. Se viralizoÌ mucho la imagen que tomoÌ un fotoÌgrafo de «The New York Times» del bajo desprendido del tren Iryo, el cual estaba sumergido en un arroyo cerca del lugar del accidente en una zona sin acordonar. Quienes quisieron venderlo como hallazgo y ocultacioÌn se encontraron, sin embargo, con la informacioÌn de la propia Guardia Civil senÌalando que ya habiÌan inspeccionado el lugar un diÌa antes de la toma de esa imagen, que teniÌan localizada esa pieza mediante un sistema de infografiÌa forense a traveÌs de drones y que, debido al peso, se habiÌa dejado en el lugar.
No, EspanÌa no “ha regalado” a Marruecos y UzbekistaÌn 247 millones de euros para mejoras en trenes y tranviÌas. Por lo que sea, lo que hicieron los agitadores de turno fue recortar el titular para hacer parecer lo que no era. En realidad, accediendo a la nota de prensa completa del ministerio, se puede comprobar faÌcilmente coÌmo el Gobierno aproboÌ en 2019 dos creÌditos reembolsables con cargo al Fondo para la InternacionalizacioÌn de la Empresa cuyo fin era financiar proyectos con la participacioÌn de empresas espanÌolas y que, como sucede en operaciones de estas caracteriÌsticas, el dinero teniÌa que devolverse por parte de los paiÌses receptores.
No, la presentadora de RTVE no “sonriÌe mientras cuenta que hay fallecidos en Adamuz”. La periodista Lourdes Maldonado realizoÌ una cobertura totalmente respetuosa y no se ha reiÌdo de las personas fallecidas en el accidente, sino que esa sonrisa se ha producido cuando se estaba hablando de la solidaridad del pueblo de Adamuz. Hay que carecer de cualquier tipo de escruÌpulo para coger una captura de imagen, alterarla de manera deliberada y contaminar la informacioÌn cuando ha sucedido algo tan grave solamente por el afaÌn de atacar al medio de comunicacioÌn puÌblico.
A esta recopilacioÌn de contenidos maÌs otros que faltan hay que anÌadir las portadas que dan por sentado lo ocurrido cuando se carece de informacioÌn en profundidad debido a la complejidad de lo ocurrido (de momento hay un informe preliminar, pero falta determinar las causas en una investigacioÌn que continuÌa abierta), la transformacioÌn de la tragedia en elemento de sensacionalismo o el oportunismo de deformar lo ocurrido para que vaya en consonancia con la liÌnea que se quiere transmitir.
LlegaraÌ el momento de exigir responsabilidades y hay cuestiones que merecen un profundo debate como el modelo ferroviario, la priorizacioÌn del AVE en detrimento de los trenes convencionales de media distancia y cercaniÌas, la liberalizacioÌn de la alta velocidad o la cantidad destinada a mantenimiento preventivo, pero lo que no puede hacerse es elevar el bulo a la categoriÌa de argumento y equipararlo con la certeza de los hechos porque supone alimentar la desafeccioÌn y la desconfianza, asiÌ como erosionar la esfera puÌblica.
Igual que sucedioÌ en la dana, en el accidente de Adamuz se ha vuelto a poner de manifiesto coÌmo la maquinaria de la desinformacioÌn agudiza las tragedias. TambieÌn ocurre lo mismo con otras cuestiones sensibles como la regularizacioÌn de personas migrantes. A todo ello contribuyen medios de comunicacioÌn que no ejercen como tales, pseudomedios que intoxican y agitadores que actuÌan como buitres usando el dolor y la mentira para su reÌdito personal o ideoloÌgico. Ante el ruido y el odio que provocan, el rigor informativo es una forma de empatiÌa y de respeto hacia las viÌctimas.