¿Es cierto que comer cada dos o tres horas ayuda a acelerar nuestro metabolismo?
“Es útil entender a qué se refieren las personas cuando hablan de 'metabolismo'”, afirma James Betts, catedrático de fisiología metabólica de la Universidad de Bath. Por lo general, se refieren a la tasa metabólica, es decir, la cantidad de energía que quema el cuerpo en un tiempo determinado. Esta viene determinada en gran medida por factores como el tamaño, la edad, el sexo y la composición corporal.
El gasto energético diario proviene de tres fuentes principales: el metabolismo en reposo (la energía necesaria para mantener el funcionamiento de los órganos y tejidos), las calorías quemadas al procesar los alimentos y la actividad física. De todas ellas, el ejercicio y el movimiento son, con diferencia, los más variables.
“Cuando la gente dice que quiere acelerar su metabolismo, lo que realmente quiere decir es que quiere quemar más energía”, afirma Betts. “Pero el metabolismo en reposo es, en realidad, muy predecible. En el caso de la mayoría de las personas, podemos estimarlo con bastante precisión a partir de datos como el peso corporal, la edad y el sexo”.
Entonces, ¿ayuda comer cada pocas horas? Solo en un sentido muy limitado.
Si ingieres 100 calorías, tendrás un aumento neto de 90 calorías
La digestión de los alimentos requiere energía, un proceso conocido como “efecto térmico de los alimentos”. Aproximadamente el 10% de las calorías que ingieres se destinan a masticar, digerir y absorber los nutrientes. Pero eso no significa que picar con frecuencia estimule de forma significativa tu metabolismo.
“Suelo compararlo con un impuesto”, explica Betts. “Al igual que tu salario neto es inferior al bruto debido a los impuestos, si te comes las 100 calorías que hay en tu plato, es posible que solo obtengas un beneficio neto de 90 calorías, ya que debes invertir unas 10 para asimilar lo que contiene la comida”.
Esto significa que comer puede suponer un pequeño gasto energético, pero no lo suficiente como para compensar el hecho de haber comido. Si tu objetivo es aumentar el gasto energético, hay una estrategia mucho más eficaz, afirma Betts: “Muévete más”.
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