Solidaridad vecinal frente a los incendios: Viniegra de Abajo se vuelca en el avituallamiento a los bomberos

El incendio declarado ayer por la tarde en Mansilla de la Sierra activó las alarmas de los vecinos de los pueblos del Alto Najerilla. Rápidamente, en Viniegra de Abajo quisieron aportar su ayuda y se esperaron para ver que podían hacer. Así que cuando desde el dispositivo les preguntaron si podían preparar un avituallamiento, no se lo pensaron y se pusieron en marcha.

Unas treinta personas voluntarias se organizaron y empezaron a preparar bocadillos para llevarlos hasta los bomberos y agentes forestales que trabajaban en el monte en el operativo para la extinción del incendio. Cuando terminaron, subieron este avituallamiento en dos todoterrenos y dejaron la comida en uno de sus vehículos para que pudieran recogerla.

El fuego afectaba al paraje de Calamantío, bastante alejado de los núcleos de población más cercanos, Mansilla y Viniegra de Abajo, desde donde accedieron al lugar a través del Monasterio de Valvanera. Allí, encontraron un dispositivo de alrededor de setenta personas trabando en la extinción. Los trabajas se extendieron toda la noche consiguiendo controlar el fuego alrededor de la las 12 de la madrugada. No obstante, los trabajos siguen hasta darlo por controlado.

En el fuego de Gimileo, también se volcó la población en ayudar y colaborar con el operativo. Varios trabajadores del Laboratorio Tenomar advirtieron además del riesgo del incendio, ya que las llamas se encontraban cerca del laboratorio en la que se almacenan gases y disolventes que podían suponer un riesgo mayor.

Estas personas facilitaron el acceso a los bomberos a través de las instalaciones y utilizaron todas las mangueras y extintores de todo laboratorio para ayudar en el control del fuego. Este incendio incluso obligó a cortar el tráfico ferroviario y las llamas pasaron al otro lado del Ebro. También de madrugada, se pudo controlar.