El juez procesa a los dueños y arquitectos del restaurante Burro Canaglia por el incendio de 2023 con tres muertos

Alberto Pozas

6 de octubre de 2026 11:42 h

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El juzgado que investiga la muerte de tres personas en un incendio en el restaurante Burro Canaglia en Madrid en 2023 ha decidido enviar al banquillo a seis personas: el administrador único, el gerente del restaurante, los administradores de la franquicia y dos arquitectos. El magistrado, que ahora da un plazo a las partes para que presenten sus alegaciones de cara al futuro juicio, entiende que pudieron incurrir en un delito contra los derechos de los trabajadores y homicidio imprudente. El auto, entre otras cosas, apunta a “la abundante decoración que cubría el local formada por vegetación seca, así como plástico imitando vegetación, que suponían un importante riesgo en caso de incendio” y la ausencia de planes de evacuaciones. Entre los procesados están los dos arquitectos responsables de la reforma del local.

Las paredes de este restaurante ubicado en Manuel Becerra ardieron en unos pocos segundos en abril de 2023, cuando las llamas usadas para flambear una pizza contactaron con la decoración de las paredes del local. Un trabajador y una clienta fallecieron en el fuego y una tercera víctima falleció varias semanas después tras ser ingresada en la UCI de La Paz. La investigación judicial se centró en si el local cumplía con la normativa exigida en materia de seguridad y también en dilucidar si la reforma del local, con la decoración que provocó las llamas, jugó un papel decisivo en los tres fallecimientos.

En su auto, el magistrado del caso destaca las conclusiones de un informe de la Inspección Provincial de Trabajo, que apunta a varias irregularidades que pudieron desembocar en el incidente mortal. Por ejemplo, que Garrigues Retail “no tuvo en cuenta” que se usaban “bengalas y velas” para preparar algunos postres, que los dueños de la empresa no había tomado medidas preventivas ni “evaluado los riesgos del local” como tapmcoo había revisado los medios de extinción de incendios. Ni siquiera había un plan de emergencia del centro de trabajo. Nadie, en definitiva, “valoró el riesgo de incendio existente en el local”.