Adiós a los 5.000 viejos cristales del Palacio de Cristal: la joya del Retiro renueva su cubierta para reabrir en 2027
Una a una, las 5.000 planchas que recubren el Palacio de Cristal pronto serán sustituidas por nuevas piezas. La gran joya arquitectónica del Parque del Retiro lleva meses hibernando para renovar su estructura, actualmente ocupada por andamios, pasarelas o escaleras móviles que los equipos técnicos utilizarán para reponer los cristales de su gran caparazón. La idea es que esté listo para su reapertura el próximo verano, en julio de 2027; y en la tranquilidad del verano tratan de darle un empujón.
En total son 10 plantas de andamios las que actualmente hay colocadas, y los operarios deben treparlas por empinadas escalerillas hasta llegar a lo más alto de la cúpula, que está a 25 metros del suelo y sobresale por encima de los inmensos árboles, que rodean el edificio. De ello ha informado la Agencia Efe después de una visita al equipamiento junto al director de las obras, Javier Contreras.
Los andamios ocupan la totalidad de los 13.000 metros cúbicos del inmenso invernadero, lo que permite restaurar tanto la estructura de hierro como sustituir los cristales. Hace ocho meses, recién entrado el año, se inauguró la intervención en la lona que actualmente cubre el Palacio de Cristal, que administra el Museo Reina Sofía (de carácter estatal) y solo permanecerá cubierto temporalmente por una obra llamada Fardo.
Esta idea fue encargada a la artista peruana Andrea Canepa, que se ha inspirado en los fardos textiles de la cultura precolombina de Paracas, con telas coloridas para los paños acristalados que crean un recorrido visual al rodear el edificio.
Cerrado desde 2023 por riesgo de caída
El Palacio de Cristal es una estructura histórica, construida en 1887 con motivo de la Exposición General de las Islas Filipinas. Es un ejemplo destacado de la arquitectura de cristal y hierro en Madrid y se utiliza como sede de exposiciones del Museo Reina Sofía desde los años noventa.
A finales de 2023, el edificio cerró sus puertas después de la caída de algunas piezas de su estructura, para iniciar unas obras necesarias para devolverle su esplendor y garantizar su correcta conservación. Las obras se enmarcan en un plan de conservación del patrimonio histórico gestionado por el Ministerio de Cultura y tienen un coste previsto de unos 7 millones de auros.
Se están reparando ciertas estructuras metálicas dañadas por la corrosión y tratando de solventar uno de sus mayores problemas estructurales: la condensación y las altas temperaturas que alcanza, que en los meses de verano llegan a los 50 grados. Para ello, se ha ideado una configuración de los vidrios que, intentando respetar la obra al máximo, la convierte en un espacio más funcional.