Madrid sigue perdiendo puertas centenarias protegidas con descaro e impunidad
El patrimonio de la ciudad de Madrid sigue desapareciendo sin que nadie parezca reparar en este hecho, al menos en lo que se refiere a las viejas puertas de madera de edificios protegidos. En el número 5 de la calle Reyes encontramos un nuevo ejemplo de esto que afirmamos: una reciente reforma se ha llevado por delante su más que centenaria puerta de entrada, que ha sido sustituida por otra nueva.
Tal y como denunciaba Somos Malasaña en un artículo de septiembre de 2018, las antiguas puertas se están esfumando de manera silenciosa, constante y, por supuesto, ilegal. Como parte fundamental de las fachadas están protegidas por ley en igual grado que lo están los inmuebles a los que franquean la entrada y está prohibido que las comunidades de vecinos o los propietarios de los edificios las sustituyan sin solicitar previamente un permiso que no conseguirán de la administración.
En una zona como Universidad, urbanísticamente consolidada en su totalidad antes del inicio del siglo XX, la inmensa mayoría de sus inmuebles gozan de una protección de Patrimonio de nivel 3 como mínimo y sus fachadas son elementos que se deben conservar. En origen, la práctica totalidad de los edificios del barrio tuvieron puertas de madera, hechas a mano.
Sin embargo, saltarse la normativa “resulta demasiado barato”, según denuncia la Asociación Madrid, Ciudadanía y Patrimonio (MCyP), que detecta el origen del problema en el hecho de que el Ayuntamiento de Madrid no ejerce de oficio control alguno sobre estos elementos protegidos de los edificios y tampoco establece medidas sancionadoras para quienes los dañan.