Las nutrias han llegado a Madrid Río y este vídeo lo corrobora
La renaturalización del Manzanares a su paso por la ciudad de Madrid está facilitando la llegada de nuevos vecinos. Si hace un tiempo se constató la presencia de zorros en sus riberas, ahora son las nutrias las que parecen haber llegado hasta Madrid Río, según un vídeo grabado por el Ayuntamiento de Madrid en el cauce del Manzanares.
Las primeras pistas que localizaron los técnicos municipales fueron unas interesantes huellas alrededor de la Presa 6 del río, con 5,5 centímetro de longitud, cinco dedos y disposición más ancha que larga. Unos días después, el 9 de abril, aparecieron más pisadas y algunos restos de un pez, devorado como suele hacerlo este tipo de depredador. Así que lo siguiente fue vigilar con atención a través de una cámara de vigilancia mirando hacia la propia presa.
La aparición de la nutria tuvo lugar en la madrugada del 18 al 19 de abril, a las 1.49 horas. El ejemplar apareció nadando y salió a la superficie para llegar hasta el otro lado del río, en una rápida secuencia captada por la cámara. Luego desapareció como había llegado, bajo el agua.
La identificación de la especie se ha basado en los elementos citados, además de excrementos característicos utilizados para el marcaje territorial y otros vídeos de ciudadanos, difundidos en redes sociales. Otros avistamientos similares tuvieron lugar en 2019 en el Puente de los Franceses, en 2020 en el nudo de Puerta de Hierro, en 2022 en el Puente de Segovia; en febrero 2026 en El Pardo y en abril de 2026 en el nudo de Puerta de Hierro.
Para el área de Medio Ambiente, que ha difundido las imágenes, este hito constituye un indicador inequívoco de la mejora ambiental y la recuperación del ecosistema fluvial. “Su aparición confirma que el río vuelve a ofrecer condiciones adecuadas de calidad del agua, disponibilidad de alimento y refugio”, añaden las mismas fuentes.
Buena conexión ecológica con los tramos altos del Manzanares
El área de Medio Ambiente indica que la nutria es una especie bioindicadora, por lo que su presencia refleja que las actuaciones de renaturalización, la apertura de presas, la recuperación de la vegetación de ribera y el aumento de la fauna acuática están funcionando, aumentando la complejidad del ecosistema fluvial. También refuerza la conectividad ecológica entre los tramos altos del río -especialmente El Pardo-, el tramo urbano y su enlace hacia el Parque Regional del Sureste, demostrando que el corredor fluvial vuelve a ser funcional.
Desde el punto de vista de la gestión, este hallazgo valida las políticas de restauración emprendidas y subraya la necesidad de mantener el esfuerzo en conservación, seguimiento y control de amenazas como la contaminación, la fragmentación del hábitat o la presencia de especies invasoras. No se trata por tanto únicamente de un éxito ambiental, sino también un símbolo del retorno de la biodiversidad al corazón de la ciudad.
El Servicio de Conservación del río Manzanares está estudiando la preparación de un estudio en profundidad sobre la nutria en el río, que incluiría la ampliación de las tareas de seguimiento mediante la colocación de sistemas de fototrampeo próximas al cauce para monitorear la presencia de nutria, detectando sus movimientos y recogiendo imágenes y videos de manera automática, el rastreo activo de huellas y letrinas, la colaboración de especialistas y la emisión de informes.
Este seguimiento permitirá confirmar si la presencia de la nutria podría interpretarse como un indicio de exploración para un posible asentamiento. Hay que tener en cuenta, no obstante, que esta especie es altamente móvil y puede recorrer varios kilómetros en una sola noche (una media de entre 4 y 5 kilómetros), por lo que su aparición en el tramo urbano debe considerarse, por ahora, un uso puntual del espacio. La tendencia observada en los últimos años, con avistamientos confirmados en 2019, 2022 y 2026, sí sugiere avalar la recuperación progresiva de la conectividad ecológica del río.
Históricamente, la nutria estuvo presente en el Manzanares hasta los años 60-70, cuando desapareció como consecuencia del aumento de la contaminación, la canalización del cauce, la pérdida de vegetación de ribera y la drástica reducción de peces. En la actualidad, mantiene una población estable en el Parque Regional del Sureste, que ya en 2014 contaba con al menos 19 ejemplares identificados mediante estudios genéticos. Una presencia que se extiende aguas arriba del Manzanares, donde se han detectado rastros continuados desde el Puente de los Franceses hasta la cola del embalse de Santillana (Manzanares el Real). Se han constatado también núcleos consolidados en zonas próximas al norte del área metropolitana, como el embalse de Los Peñascales en Torrelodones, cuya población ha sido monitorizada por el mismo equipo que ha documentado ahora la presencia de la especie en la presa número 6.