Parking, tiendas, food market y zonas VIP en el Estadio de Vallecas: los detalles sobre la renovación de la sede del Rayo
La remodelación del Estadio de Vallecas será algo más que un lavado de cara o un aumento de aforo. La Comunidad de Madrid planea un nuevo recinto deportivo y comercial que funcione durante todos los días del año, con un parking y edificio anexo donde colocar infraestructuras que no caben actualmente en el coso de la avenida de la Albufera y con las que prevé aumentar sus rendimientos económicos, como consta en la documentación del estudio director de la reforma al que ha tenido acceso Somos Madrid.
“Se pretende convertirlo en un recinto polivalente capaz de albergar otros usos en los días de no partido, que suponen un porcentaje muy elevado en el calendario, compatibles con su actividad principal como estadio de fútbol, mejorando su aprovechamiento, sostenibilidad y eficiencia”, indica el estudio como premisa a la hora de trazar un plan que pasa por aumentar los graderíos hasta las 18.500 localidades, como se avanzó el pasado mes de junio. El proyecto se inspira en el aspecto primigenio del estadio entre los años 1955 y 1970.
Para hacerlo se moverá el campo de juego ligeramente, desplazándose hacia la calle Payaso Fofó, y así generar un nuevo graderío en el fondo de la calle Teniente Muñoz Díaz. La calle Fofó se reducirá de cuatro a dos carriles y quedará configurada como zona de coexistencia de peatones con vehículos, sin bordillos, apunta el estudio que señala los límites patrimoniales de la actuación, ya que el Estadio de Vallecas está incluido en el Catálogo de Edificios Protegidos con protección de Nivel 3 y grado de protección parcial. En concreto están protegidos tanto la estructura de los graderíos norte y sur, como la fachada del edificio, que puede modificarse pero manteniendo los elementos estructurales vistos.
La reforma ampliará el largo del campo de juego y estrechará ligeramente el ancho, al pasar a tener 102 metros de largo por 65,50 metros de ancho (actualmente mide 100 metros de largo por 66,6 metros de ancho). Serán 6.681 m2 frente a los 6.660 m2 actuales. Además, se ganará entre 3 y 4 metros de espacio en las bandas, desde los limites del terreno a las gradas.
Pese a que los cambios en los graderíos son sustanciales, el meollo de la reforma en la sede del Rayo Vallecano es el nuevo edificio que se levantará junto a la calle Arroyo del Olivar, pensada en su parte alta para acoger nuevas zonas VIP con conexión directa al renovado Palco de Honor, en uno de los laterales del estadio. Contará con 8.090 m2 de superficie y un aparcamiento subterráneo de 4.000 m2, en el que podrían caber en torno a 150 vehículos.
El estudio director no dedica una descripción detallada de sus dependencias, pero sí que apunta que la construcción de este edificio y su aparcamiento costará unos 20 millones de euros (IVA no incluido), un tercio del presupuesto de la obra total.
Otro cambio importante es la llegada de nuevas zonas comerciales con acceso desde la calle, una cafetería y espacios para crear un food market, que el documento no aclara si funcionará solo durante los partidos o también el resto de días del año. Los vestuarios también serán reubicados y construidos desde cero. Aparecerá además una zona de gimnasio y se mejorarán todos los aseos.
“Se planteará el nuevo recinto como en espacio polivalente que fomente el deporte y la actividad física”, explica el estudio, donde “puedan realizarse eventos culturales y artísticos y se generen espacios formativos y comerciales de manera que fomenten el desarrollo económico y social local”.
Algunos detalles de este proyecto fueron compartidos hace unos días en redes sociales por la diputada de Más Madrid Alicia Torija. Lo hizo porque “el estadio es público” y, a su entender, “su futuro no puede decidirse entre unos pocos. Socios, afición y barrio tienen derecho a conocer el proyecto, opinar y ser escuchados”, sostiene.
Una de las grandes preocupaciones de la aficción rayista es el posible cierre parcial o total por las obras del estadio y tener que repetir el exilio al que se ha visto obligado el club durante el inicio de esta liga debido a los actuales problemas de mantenimiento, aparentemente ya resueltos. El estudio director calcula que serán necesarios 24 meses de obras pero que en todo momento estas serán compatibles con el desarrollo de la actividad deportiva, salvo en los parones veraniegos.
En la primera fase de obras, según la misma fuente y a la espera del proyecto definitivo de ejecución, se ejecutarán las nuevas gradas sobre la calle Payaso Fofó, mientras se mantienen todos los accesos actuales. Esta actuación durará unos seis meses. Después llegará la demolición (fase 2) de la grada baja actual que da a esa vía y de sus esquinas con las calles aledañas, que se ejecutará en el plazo de un mes.
A continuación llegarán más demoliciones y la retirada de la cubierta en otras esquinas del estadio mientras se desplaza el terreno de juego hacia el sur y se planta el nuevo césped, algo que debería ocurrir durante el parón veraniego. A su vez, se van ejecutando las nuevas gradas bajas, medias y altas en las dos esquinas que dan a Payaso Fofó. Esta tercera fase se desarrollará a lo largo de ocho meses. Por último, la fase 4 incluye nueve meses de trabajo para crear el nuevo graderío del fondo norte y la renovación de los asientos.
La Comunidad de Madrid no ha avanzado todavía a través de qué modelo quiere desarrollar las construcción de este nuevo estadio, aunque la presidenta Ayuso ofreció el proyecto a inversores extranjeros durante su última gira por Estados Unidos, cifrando en 60 millones el coste de la inversión, cifra que coincide con el presupuesto inicialmente calculado en el estudio director.