Stellantis rebaja el precio de sus furgonetas compactas con nuevas versiones para “atacar” el mercado
Stellantis quiere reforzar su posición en el mercado de vehículos comerciales con una nueva ofensiva de precios y equipamiento. El grupo automovilístico ha lanzado las versiones Smart Compact Van de sus furgonetas compactas , una nueva configuración de acceso a la gama que permite reducir hasta 3.000 euros el precio de las variantes eléctricas y 1.250 euros el de las de combustión. La estrategia pasa por ofrecer vehículos más asequibles sin renunciar a la capacidad de carga, pero incorporando soluciones prácticas para adaptar el habitáculo a las necesidades de los profesionales.
Las nuevas versiones, que se fabrican en las plantas de Vigo y Mangualde (Portugal), se comercializan bajo cuatro marcas: Citroën Berlingo Van FIRST, Peugeot Partner ACTIVE, Fiat Professional Doblò Easy PRO y Opel Combo START. En España, los pedidos ya están abiertos desde septiembre, con precios que parten de 21.500 euros, sin IVA ni transporte, para la versión de gasolina. La diésel arranca en 22.000 euros y la eléctrica, con batería de 42 kWh, en 27.800 euros.
“Queremos aumentar nuestra cuota de mercado. Es una herramienta para seguir liderando el sector”, explicó Diego Rey, director de Stellantis Pro One en España, durante la presentación de la nueva gama. La división de vehículos comerciales del grupo mantiene una posición de liderazgo en el mercado español, con más del 34% de cuota, que se eleva hasta el 49% en el segmento de las furgonetas compactas, una categoría que representa alrededor del 43% del mercado nacional de vehículos comerciales.
El objetivo es reforzar ese dominio con una propuesta que permita captar nuevos clientes en un contexto en el que, según Nuno Marques, responsable global de Marketing de Stellantis Pro One, se ha producido un “cambio brutal” en el mercado. Los profesionales buscan principalmente precio y un servicio sólido, por lo que el grupo pretende combinar una oferta de entrada más competitiva con soluciones de personalización, transformación y posventa.
La estrategia también responde a la importancia de esta categoría para el negocio. Stellantis Pro One comercializa vehículos comerciales de seis marcas —Citroën, Fiat, Peugeot, Opel, Ram y Vauxhall— y cuenta con una red industrial de 20 fábricas en todo el mundo. En 2025 vendió 1,65 millones de vehículos comerciales y se situó como segundo fabricante mundial. En los nueve primeros meses de 2026, sus ventas alcanzaron 1,31 millones de unidades, un 16% más, según los datos presentados por la compañía.
Una gama más sencilla y funcional
La reducción de precios se apoya en una nueva estrategia de entrada a la gama, que simplifica el equipamiento y aporta novedades en aquellos elementos que los clientes profesionales consideran más útiles. Entre los cambios figura un nuevo frontal de plástico, concebido para reducir los costes de fabricación y reparación, y la eliminación de determinados elementos que pasan a ser opcionales o desaparecen de estas versiones, como el cargador inalámbrico, los faros antiniebla o el airbag del pasajero.
La principal novedad está, sin embargo, en el interior. Stellantis ha desarrollado estas versiones a partir de un análisis de los hábitos de utilización de sus clientes, que revela que el 90% de los profesionales conduce solo durante su jornada laboral y que un 40% no está interesado en disponer de una configuración de tres plazas.
De ahí nace el sistema Flexiseat, un asiento de acompañante plegable que permite liberar espacio y aumentar la capacidad de carga cuando no se necesita utilizarlo. Se complementa con el sistema opcional Modutable, que transforma esa zona en una superficie de trabajo o en una mesa para los descansos.
El habitáculo incorpora también distintas soluciones de almacenamiento, como una consola central extraíble, compartimentos cerrados en el salpicadero y un espacio bajo el asiento para guardar un ordenador portátil, una tableta o documentación. La idea es convertir la furgoneta en una herramienta de trabajo más flexible sin modificar sus dimensiones ni reducir su volumen de carga.
Versión eléctrica con menos autonomía
La gama mantiene las dos longitudes disponibles en la familia de furgonetas compactas, con un volumen de carga de entre 3,3 y 4,4 metros cúbicos y una carga útil que oscila entre los 650 kilos y una tonelada. La oferta mecánica incluye motores de gasolina y diésel, además de una variante eléctrica con hasta 270 kilómetros de autonomía.
Esta última utiliza una batería de 42 kWh, frente a los 50 kWh de la versión eléctrica de la gama convencional, y admite carga en corriente alterna de hasta 11 kW y en continua de hasta 100 kW como opción. La reducción de capacidad de la batería forma parte de la adaptación del producto a este posicionamiento de precio más bajo.
Desde la dirección de Stellantis Pro One consideran que esta combinación de precio, funcionalidad y servicios permitirá competir con mayor fuerza en un mercado en el que la irrupción de nuevos fabricantes, especialmente chinos, todavía tiene una presencia limitada en esta categoría. La compañía sostiene que su red comercial y de asistencia constituye una ventaja para fidelizar a los clientes profesionales.
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