Volkswagen pone deberes a Audi tras la caída del beneficio y de las previsiones

El consejero delegado de Audi, Gernot Döllner

Toni Fuentes

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La dirección de Volkswagen ha exigido a Audi acelerar su reestructuración después de que la marca de los cuatro aros presentara unos resultados semestrales marcados por el descenso del beneficio y un nuevo recorte de sus previsiones para 2026. La firma premium defiende que ya ha asumido importantes sacrificios, como el cierre de la planta de Bruselas, pero reconoce que deberá profundizar en las medidas de eficiencia mientras trata de encontrar una alternativa para evitar un nuevo cierre, el de la fábrica alemana de Neckarsulm.

El grupo Audi, que integra las marcas Audi, Bentley, Lamborghini y Ducati, obtuvo un beneficio neto de 1.123 millones de euros entre enero y junio, un 16,6% menos que en el mismo periodo del año anterior, lastrado por el deterioro de las ventas en Estados Unidos y China, dos de sus principales mercados. Ante este escenario, la compañía ha revisado a la baja sus expectativas para el conjunto del ejercicio.

La empresa prevé ahora unos ingresos de entre 58.000 y 63.000 millones de euros, frente a la horquilla de entre 63.000 y 68.000 millones estimada al cierre del primer trimestre, mientras que rebaja su objetivo de rentabilidad operativa sobre las ventas al rango del 5% al 7%, desde el anterior 6%-8%.

La compañía atribuye este deterioro al aumento de la incertidumbre económica derivada del conflicto en Oriente Medio, al impacto de los aranceles estadounidenses y al recrudecimiento de la competencia en China. En la primera mitad del año, las ventas de Audi en Estados Unidos retrocedieron un 17%, mientras que la facturación en el mercado chino cayó un 19,3%.

Pese al retroceso del beneficio neto, Audi destacó que logró mantener estable su rentabilidad operativa. El beneficio operativo aumentó un 3,2%, hasta 1.122 millones de euros, gracias a la reducción de los costes asociados a la reestructuración, una estricta disciplina de gasto y un menor impacto de los costes derivados del cumplimiento de los objetivos de emisiones.

Volkswagen acelera la presión sobre Audi

Los resultados llegan apenas unos días después de que Volkswagen anunciara una caída del 30,7% de su beneficio semestral y anticipara un endurecimiento de su programa de eficiencia. En este contexto, la dirección del grupo ha trasladado al consejo de supervisión de Audi un paquete integral de medidas destinado a mejorar de forma estructural la competitividad de la marca.

El director financiero de Audi, Juergen Rittersberger, reconoció que la presión sobre el negocio obliga a replantear su modelo industrial de la mano de la matriz. “Los desafíos globales están aumentando la presión para actuar”, afirmó el directivo, quien subrayó que Audi deberá colaborar con Volkswagen para implementar mejoras estructurales a gran escala que permitan recuperar competitividad frente a fabricantes chinos y absorber el impacto de los nuevos aranceles.

La exigencia forma parte del amplio plan de ajuste impulsado por el consejero delegado del grupo Volkswagen, Oliver Blume, que contempla una profunda reorganización industrial y que, según trascendió a comienzos de julio, podría implicar la supresión de hasta 100.000 empleos y el cierre de hasta cuatro plantas en Alemania durante la próxima década.

Neckarsulm busca evitar el cierre

Uno de los principales focos de preocupación se sitúa en la planta de Neckarsulm, especializada actualmente en modelos con motor de combustión y considerada una de las fábricas con más riesgo dentro del plan de racionalización del grupo.

Según publicó el diario económico Handelsblatt, la dirección de Audi trabaja para presentar alternativas que permitan mantener abierta la instalación más allá de 2030. Entre las opciones estudiadas figura una nueva reducción de la producción anual, desde las aproximadamente 225.000 unidades actuales hasta unas 150.000, lo que supondría operar prácticamente a la mitad del volumen registrado en 2019.

Rittersberger admitió que la empresa ya está ajustando progresivamente la capacidad industrial. La fábrica ha reducido en los últimos años unas 75.000 unidades de capacidad anual y recientemente acordó eliminar el turno de noche como parte de la adaptación al menor volumen de producción.

Audi reivindica los sacrificios ya realizados

Frente a las nuevas exigencias de Volkswagen, el consejero delegado de Audi, Gernot Döllner, defendió que la compañía ya ha demostrado su disposición a acometer decisiones difíciles y cambios de rumbo para transformar el negocio. Entre ellas citó el cierre de la planta de Bruselas, uno de los episodios más delicados de la reestructuración, así como la entrada de la marca en la Fórmula 1 y la creación de AUDI, una nueva enseña específica para el mercado chino desarrollada junto a socios locales.

“Estamos comprometidos a modernizar Audi”, aseguró Döllner, quien sostuvo que la gama de productos está ahora más adaptada a las necesidades específicas de cada región. Dentro de esa estrategia, el fabricante confía en reforzar su presencia en Estados Unidos con el lanzamiento del nuevo Q9, un SUV desarrollado específicamente para responder a las preferencias del mercado norteamericano en espacio, tecnología y seguridad, precisamente en un momento en el que los aranceles penalizan las importaciones europeas.

Al mismo tiempo, la compañía espera impulsar su ofensiva eléctrica con el futuro A2 e-tron, un modelo compacto de acceso que será presentado en otoño y con el que Audi pretende ampliar su oferta de vehículos eléctricos hacia segmentos de mayor volumen.

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