Industria confía en nuevos modelos para salvar la marca Seat

Jordi García Brustenga, Secretario de Estado de Industria del ministerio de Industria y Turismo

Toni Fuentes

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El Gobierno español confía en que la marca Seat tenga futuro dentro del grupo Volkswagen y considera que la mejor vía para garantizar su continuidad pasa por dotarla de nuevos modelos. El secretario de Estado de Industria, Jordi García Brustenga, ha asegurado que tiene “cero dudas” de que la histórica enseña española continuará y ha defendido, al mismo tiempo, nuevas inversiones del grupo alemán para reforzarla.

“Cero dudas de que esta marca se debe reutilizar, idealmente con nuevos modelos”, ha señalado García Brustenga durante su intervención este jueves en el Fórum Europa Tribuna Catalunya, en referencia al debate abierto la semana pasada después de que Seat y Volkswagen admitieran que están analizando la posibilidad de suprimir la marca a partir de 2030.

El secretario de Estado ha reivindicado el valor de Seat como activo industrial y de imagen para España. A su juicio, la enseña constituye un “intangible” que “cualquier despacho de marcas querría tener”, por lo que ha defendido que Volkswagen aproveche ese activo para mantener la marca en el mercado. “Tengo cero dudas de que esto continuará”, ha insistido, al tiempo que ha expresado su deseo de que lleguen “más inversiones” y “nuevos modelos” para la enseña.

La posición del Gobierno contrasta con la incertidumbre que se ha instalado en torno al futuro de Seat después de que el grupo Volkswagen reconociera que estudia la desaparición de la marca más allá de 2029. La compañía ha insistido en que Seat y Cupra mantienen actualmente posiciones diferentes dentro del grupo, aunque la presión sobre Volkswagen para reducir costes y priorizar inversiones ha abierto el debate sobre el papel que tendrá la marca española en los próximos años.

El Estado no entrará en el consejo

García Brustenga también ha cerrado la puerta, al menos por ahora, a una intervención directa del Estado en Seat. Preguntado por la posibilidad de que el Gobierno entre en el consejo de administración de la compañía, ha asegurado que esta opción “no está sobre la mesa”. El secretario de Estado ha explicado que el Ejecutivo puede plantearse participar en determinadas empresas cuando existen razones vinculadas a la “autonomía estratégica” o cuando está en juego la protección de “cadenas críticas”, pero considera que Seat no se encuentra en esa situación.

La respuesta llega después de que el presidente del comité de empresa de Seat, Matías Carnero (UGT), reclamara precisamente una mayor presencia institucional. En declaraciones a La Vanguardia, Carnero ha defendido que “el Gobierno debería estar en el consejo de Seat, como pasa en Alemania con VW”, en un momento en el que los sindicatos reclaman garantías sobre el futuro de la compañía y de la planta de Martorell.

El representante del Gobierno ha puesto en valor, en cambio, el apoyo que las administraciones ya han prestado a la electrificación de Martorell, con recursos aportados tanto por el Estado como por la Generalitat y complementados por la inversión privada. Para García Brustenga, Seat constituye una “punta de lanza” de la industria española del automóvil, una relevancia que también se refleja en el papel de su consejero delegado, Markus Haupt, que preside la patronal Anfac.

El Gobierno defiende el modelo Ebro-Chery

Para defender la posibilidad de mantener una marca histórica mediante una nueva estrategia industrial, García Brustenga ha recurrido al ejemplo de Ebro. El secretario de Estado ha destacado la alianza entre el fabricante chino Chery y la marca española para relanzar Ebro y ha considerado que se trata de un modelo que está demostrando que “funciona”.

La colaboración entre empresas españolas y grupos asiáticos será, a su juicio, cada vez más habitual. En este sentido, también ha destacado el acuerdo entre Ford y Geely para producir vehículos conjuntamente en la planta valenciana de Almussafes y ha augurado que España verá “más alianzas” de este tipo con compañías asiáticas.

El Gobierno considera así que la entrada de nuevos socios y tecnologías puede contribuir a preservar actividad industrial y marcas españolas en un contexto de transformación acelerada del automóvil europeo. El caso de Seat, sin embargo, presenta una particularidad: la marca forma parte íntegramente del grupo Volkswagen y su futuro dependerá fundamentalmente de las decisiones estratégicas que adopte el fabricante alemán. Sin embargo, los sindicatos han planteado la opción de salvar la marca Seat mediante una alianza con algún grupo, incluidos los chinos, interesado en potenciarla.

García Brustenga ha defendido que Seat ya es un “caso de éxito” por la capacidad del grupo para desarrollar nuevos productos eléctricos y enchufables a través del negocio que agrupa a Seat y Cupra. Como ejemplo ha citado el Cupra Raval, el primer modelo eléctrico producido en Martorell, que representa precisamente la transformación de la fábrica hacia una nueva generación de vehículos.

La apuesta por nuevos productos aparece así como uno de los elementos centrales para garantizar la supervivencia de Seat. Más allá de mantener el nombre, los sindicatos reclaman que Volkswagen concrete qué modelos se producirán, qué inversiones recibirá Martorell y qué volumen de empleo podrá sostener la planta.

CCOO reclama a Volkswagen un plan de futuro

En esta línea, CCOO de Industria ha exigido a Volkswagen un “compromiso real” con Seat que incluya un acuerdo de futuro, inversiones y nuevos proyectos para Martorell. El sindicato considera que el debate no debe limitarse a decidir si la marca continúa o desaparece, sino que debe abordar qué actividad industrial tendrá la compañía durante la próxima década.

“En Seat no solo hay que garantizar que la marca siga viva”, ha señalado el sindicato, que considera que también están en juego “la actividad que tendrá, los modelos que producirá, la inversión que recibirá y el empleo de calidad que será capaz de sostener y generar”.

CCOO ha reclamado a Volkswagen que asuma su responsabilidad con Martorell y con sus trabajadores, a los que atribuye un papel clave en las transformaciones que ha afrontado la compañía y en la competitividad del grupo. El sindicato ha advertido además de que la situación económica de Volkswagen no puede convertirse en un argumento para trasladar el coste de los ajustes a los trabajadores.

Para CCOO, Seat y Cupra cuentan con posicionamientos diferentes pero complementarios dentro del grupo Volkswagen, por lo que la continuidad de Seat debería formar parte de la estrategia industrial del fabricante alemán.

El conflicto sobre el futuro de la enseña se produce, además, en plena transformación del mercado español hacia el vehículo electrificado. García Brustenga ha reivindicado en el mismo foro el efecto del Plan Auto+ puesto en marcha por el Gobierno para estimular las ventas de eléctricos y enchufables y ha destacado que en agosto este tipo de vehículos alcanzó ya alrededor del 28% de las matriculaciones.

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