Israel y Palestina, en el Mundial: Netanyahu banca a Argentina mientras Gaza celebra las victorias de España
De vez en cuando el exfutbolista, exentrenador y escritor Jorge Valdano recuerda que el fútbol es lo que más importa de entre lo que no importa nada. Y también una final del Mundial, por mucha final del Mundial que sea, se convierte en un acontecimiento insignificante ante los conflictos de verdad sobre todo si se está produciendo un genocidio como el que sufre el pueblo palestino a manos de Israel, una realidad reconocida desde hace más de un año por la ONU pero que cuenta con la connivencia de EEUU, anfitrión de la final.
A menudo acontecimientos históricos graves se entremezclan con las grandes pruebas deportivas y su capacidad para atraer la atención del mundo. En las últimas semanas el fútbol ha dado pie a expresiones de alegría espontáneas incluso en lugares del mundo tan castigados como la franja de Gaza. El pasado martes, distintos creadores de contenido mostraron una plaza repleta y gente celebrando en la zona la victoria de España por 2-0 frente a Francia en la primera semifinal del Mundial. “Viva España, hoy sois los campeones”, se escucha decir en un vídeo al influencer palestino Mahmuod Salhi. Tardó poco en unirse a los festejos el equipo gazatí de fútbol Al Irada: “Felicidades a España por su merecido éxito. El fútbol une a la gente más allá de las fronteras. Nosotros jugamos con esperanza, resiliencia y respeto, y hoy celebramos vuestro éxito. Os deseamos todavía más victorias”, se puede leer en un mensaje compartido en redes sociales. De fondo, late la política.
Hace dos años, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunció el reconocimiento como Estado de Palestina con estas palabras en el Congreso: “Ha llegado la hora de pasar de las palabras a la acción, de decirle a los palestinos que estamos con ellos, que hay esperanza. Que por muchos pueblos que se bombardeen, la tierra y la identidad de Palestina seguirán existiendo en nuestros corazones, en la legalidad internacional y en el proyecto de un mundo en armonía”. Desde entonces, la postura del Gobierno sobre la necesidad de detener el genocidio palestino ha sido cada vez más firme, incluso cuando los socios de la Unión Europea se han resistido a definir lo que sucede en Gaza como genocidio o cuando la Comisión Europea ha exhibido una proverbial tibieza. En este tiempo, el Gobierno de Palestina ha agradecido a España su postura y ha animado al resto de aliados europeos a seguir su ejemplo. Las buenas relaciones entre ambos países se dejan notar ahora en las calles.
Las simpatías palestinas por el equipo español tienen más alicientes que la política exterior del Gobierno. El pasado mayo, durante la celebración de la liga por las calles de Barcelona, la estrella del club y de la selección, Lamine Yamal exhibió desde el autobús una bandera palestina. Y esa imagen quedó reproducida en un mural sobre los edificios destruidos de Gaza pero también motivó una dura respuesta de Israel que acusó al delantero barcelonista de “apoyar el terrorismo”. Ese es el contexto en el que se celebra la final de este domingo.
“No es un secreto que tenemos varias diferencias con el Gobierno de España. Estamos en un momento complejo. Dicho esto, sabemos separar entre el Gobierno y el conjunto de España. Israel mantiene un vínculo estrecho y profundo con la sociedad española en los más diversos ámbitos. Mi responsabilidad como diplomática es mantener abiertos los puentes y el diálogo, más aún cuando hay desacuerdos”, explica a elDiario.es Dana Erlich, embajadora en funciones de Israel en España durante las vísperas de la final contra Argentina.
La diplomática se muestra crítica con el Gobierno español pero evita mojarse sobre el Mundial: “Nos preocupa la acumulación de iniciativas y declaraciones que intentan condenar, aislar o castigar a Israel. Si analizamos esos pasos y esas posturas, vemos que no son acciones que mejoren la vida de los palestinos o de los israelíes, ni que contribuyan a la estabilidad o a la coexistencia. Las posiciones españolas han puesto el acento casi exclusivamente en la crítica a Israel y no suficientemente en Hamás, en Hezbolá, en Irán y en la amenaza regional”. elDiario.es se ha puesto también en contacto con la embajada de Palestina en España para recoger su punto de vista, pero no ha obtenido respuesta.
El Gobierno de Israel, con Argentina por la vía de Milei y Netanyahu
Y no es precisamente que entre los pueblos palestino y argentino no haya conexión. De hecho, el propio Salhi compartió el pasado miércoles en sus redes un vídeo en el que también se podía ver a gazatíes celebrando la remontada del equipo de Scaloni frente a Inglaterra. No hay que olvidar que Argentina alberga una importante comunidad de palestinos que migraron al país a comienzos del siglo XX, algo decisivo a la hora de que el país latinoamericano reconociera a Palestina como Estado en 2010 tras una visita del entonces líder de Gobierno palestino, Mahmoud Abbas. En estos años, algunas de las voces más críticas con el genocidio palestino han llegado precisamente desde Argentina. Es el caso, por ejemplo, del filósofo y profesor universitario Ariel Feldman, un israelí afincado en el país latinoamericano que lleva años criticando lo que sucede en Gaza y explicando que estar en contra del sionismo y a favor de los derechos humanos no convierte a nadie en antisemita.
Pero el inquilino de la Casa Rosada, Javier Milei, está haciendo todo lo posible por romper estas buenas relaciones entre ambos pueblos. Hace solo unos meses, en su afán por acercarse cada vez más a Donald Trump, declaró, durante una visita diplomática a EEUU: “Estoy orgulloso de ser el presidente más sionista del mundo”. No fue una sorpresa. Recién nombrado para el cargo, Milei incluyó a Israel entre los primeros países que debía visitar. Allí, lloró junto al Muro de las Lamentaciones y apoyó la decisión de trasladar la embajada argentina en Israel de Tel Aviv a Jerusalén, un territorio en disputa entre palestinos e israelíes desde hace décadas.
Es un apoyo correspondido por el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu. “Javier Milei es una superestrella. Ha hecho cosas increíbles adoptando una economía de libre mercado. Nos gusta hablar de eso. Milei es un gran amigo de Israel”, dijo hace una semana Netanyahu en The Ben Ben Baruch Mojo Podcast. Por si hubiera alguna duda, dos hombres tan cercanos a Netanyahu como Bezalel Smotrich, ministro de Finanzas de Israel, y Ben Gvir, ministro de Seguridad Nacional, se han mostrado también a favor de Argentina. Este último, conocido por su ideología de extrema derecha y su defensa a ultranza del supremacismo judío, lanzó en redes una pregunta retórica: “¿De verdad tengo que explicar por qué rezo con todo mi corazón para que Argentina gane?”.
“Argentina ha entendido que la lucha contra el terrorismo, el antisemitismo y la amenaza iraní no es solo una cuestión de Oriente Próximo. Vemos que no es solo Argentina la que comparte esta visión: hay varios países con los que cooperamos de forma estrecha en ámbitos como seguridad, tecnología, innovación, cultura y medicina, tanto de manera bilateral como en foros internacionales”, explica Erlich sobre el estado actual de las relaciones entre Argentina e Israel.
La embajadora en funciones, hija de argentinos, ahonda en estos vínculos: “Argentina tiene una de las comunidades judías más grandes del mundo y ha sufrido en su propio territorio el terrorismo vinculado a Irán, por lo que comprende muy bien las amenazas compartidas. Hay una gran cercanía, además de una relación histórica, cultural y humana muy profunda. Yo misma soy un ejemplo de los vínculos familiares, culturales y emocionales entre Israel y Argentina, y el fútbol es parte natural de esa conexión”.