Rick Astley destapó el tarro de su pop británico en el MURCIA ON
El ciclo ‘MURCIA ON’ está teniendo una buena acogida por parte de los aficionados a la música y, sobre todo, la que se hace en directo. Aunque el cartel de este 2026 no se parezca al de la pasada edición (hay que tener en cuenta que siempre se juega con los calendarios de cantantes y grupos en cada gira y no siempre cuadran las fechas), sí es lo suficientemente atractivo para todos aquellos amantes de la música y de los conciertos. Lo están demostrando los registros que cada actuación recibe y que, en esta edición, ya ha provocado que tres de ellos -Alejandro Sanz, Dani Martín y Melendi, hasta el momento- hayan tenido que programar dos conciertos seguidos en el ciclo. Ese dato, nos indica mucho sobre la aceptación del público sobre ciertos nombres que conforman la presente edición 2026 del MURCIA ON.
Les voy a contar algo que algunos temíamos. No pensábamos que el cartel de OBK más, después, Rick Astley nos iba a deparar mucha expectación. Y no por la calidad de los músicos, sino porque son nombres que provienen de la década de los 90 del pasado siglo XX y ambos, aunque han continuado actuando por diversos escenarios, ya no tenían sobre el papel el tirón de entonces. Pues nos equivocamos bastante. Porque no se registró un llenazo de nueve mil personas (entre otras cuestiones, porque el ruedo fue ordenado por sillas y deja el aforo más corto, que si el personal está de pie), pero entre seis mil y seis mil quinientas sí se encontraban en el foro taurino de La Condomina, animando tanto a OBK como a la gran estrella del pop británico que llegó a continuación. Por partes.
OBK es aquel dúo español que surgieron en Cataluña en los años 90 -más concretamente, en 1991- y que con su primer disco sencillo y la elección por parte de los disc jokey radiofónicos de la cara B de aquel primer disco, el tema titulado ‘Oculta realidad’, el dúo comenzó a tener repercusión entre los aficionados a la música electrónica que crea este grupo. Sus creadores fueron Jordi Sánchez, voz y letrista de los temas que interpretan y el teclista y programador de los sintetizadores, Miguel Ángel Arjona. El programador y teclista que forma parte de este ‘Vampiro Tour 2026’ de OBK es Sergi Pérez que junto al guitarrista de sesión habitual del grupo, David Amat, conforman toda la formación
Piezas como ‘Historias de amor’, ‘La princesa de mis sueños’, ‘Llámalo sueño’, ‘Dicen’ este ya en 1993, como también ‘Robarle al tiempo’, ‘Todavía’ o ‘Lágrimas de soledad’. Como ese disco del 93 tuvo algunas críticas, OBK publicaron en 1995 ‘Mi razón de ser’, que les devolvió el éxito de sus primeras canciones y les alejaba un poco de lo que habían hecho hasta entonces. En 2012, Arjona decidió bajarse del proyecto OBK pero según Jordi Sánchez, lo hizo como un caballero y le permitió continuar usando el nombre y los temas anteriores como los que surgieran a partir de entonces. En el concierto del MURCIA ON, Miguel Ángel Arjona (no el cofundador, sino el teclista que hace este tour 2026) estuvo junto a Jordi Sánchez y el guitarrista de sesión (y habitual en OBK) David Amat disfrutando y haciendo disfrutar a los seguidores que acudieron a esta cita. Una actuación que, sin duda, predispuso la buena onda del ambiente de los presentes para recibir, tras los 30 minutos posteriores, a uno de los nombres importantes del pop británico de la década de los 90 del siglo XX: Rick Astley.
Richard Paul Astley, más conocido en el mundo del pop como Rick Astley, fue uno de los nombres que cobraron un excelente protagonismo allá por la década de los 90 del pasado siglo XX. Su pop fresco lo convirtió en un icono o referente inequívoco de ese movimiento en el Reino Unido. Posee un historial que comienza en 1985 como cantante de una formación de rock, FBI, que abandonó cuando un productor se fijó en él y le propuso grabar en solitario. Astley es un poli faceta y no sólo canta, sino que toca varios instrumentos, es actor, ha sido locutor de radio y, además, aprendió todo el proceso de grabación en estudios musicales, hasta llevar a cabo su primera publicación en 1987, ‘Never Gonna Give You Up’, que se convirtió rápidamente en un éxito arrollador y con el que cerraba, en la noche del pasado sábado 11 de julio, su concierto en el MURCIA ON.
A pesar de haber cumplido los 60 años en febrero pasado, Rick Astley se muestra ágil sobre el escenario y derrocha simpatía hacia el público con el que conecta inmediatamente de aparecer en escenario, además de bromear con su banda durante todo el concierto. Un espectáculo que se iniciaba con un sencillo que, como de costumbre, se convirtió en éxito en 2010: ‘Lights out’, para continuar con otro de sus impactos musicales en los mercados europeos: ‘Together Forever’, su segundo número 1 en las listas norteamericanas en 1988.
Tras esta canción, la primera pausa para dar las buenas noches y dirigirse al público. Lo primero de todo fue expresar el inmenso calor reinante en la noche del sábado en Murcia, para continuar dando las gracias por la acogida tan humanamente calurosa que había recibido. La presencia británica se hizo de notar a lo largo del concierto, con la que Astley intercambiaba bromas y guiños. Pero no solamente con ellos (lógico ya que son compatriotas) sino también con el público español que conformaban, juntos, ese enorme batallón de fans del británico y que, sin duda y por el aspecto veterano de un gran número de ellos, seguidores de Rick Astley desde aquellos primeros impactos de éxito en los mercados musicales de unas décadas atrás.
Así que una vez bien definida la línea argumental y la conexión músicos-público, el espectáculo continuó con una lista que resultaba muy agradable y adecuada. Sonaron ‘Dippin’ my feet’, ‘Waiting on you’, ‘‘She wants to hus band’ en la que se subió a la batería por primera vez, para continuar preparándose un cocktail tras agitar la coctelera y servirlo en una perfecta copa que dio a probar al vocalista Jermain Jackman, mientras sonaban los primeros compases de ‘Hold me in your arms’; la canción que dio título a su segundo álbum lanzado en 1988 y que alcanzó otro de sus éxitos discográficos entonces.
El público disfrutaba del concierto como enanos y la noche, aunque muy tórrida, se presentaba muy apropiada para dar rienda suelta a las emociones y sensaciones de cada cual. Rick Astley lo veía y acompañaba muy bien lo que, desde el escenario, captaba en cada minuto del concierto. Las bromas y diálogos con el público continuaron durante todo el espectáculo y el británico se hacía de querer, sin ningún género de duda. Así que desplegó otra parte de su repertorio sobre el coso taurino como ‘Dance’, ‘Cry for help’, hizo un mínimo alto para explicar que la siguiente pieza fue llevada por Hollywood al cine, pero que ellos iban a recordar a su autor, Roy Orbison, con ‘Pretty woman’ (uno de los momentos más nostálgicos de la noche) y finalizó con el pegadizo y muy británico ‘Raindrops’.
Y cómo se mostraban y movían en sus asientos y puestas en pie aquellas seis mil quinientas almas. Si te fijabas en sus rostros comprobabas la felicidad y alegría inmensa, el disfrute sin fronteras que reflejaban con la música que Rick Astley les estaba proporcionando. Y en el escenario, los diez músicos que desde allí lanzaban su buen hacer musical también dejaban ver su disfrute y alegría. Para calmar un poco el sofocante calor húmedo murciano, Astley cantó ‘Never gonna stop’ que fusionó con ‘Keep singing’, que abre su octavo disco grande del británico grabado y lanzado en 2016.
Calmados ya un poquito los cuerpos, Rick Astley volvió a la carga rítmica con ‘Whenever you need somebody’ llevándonos, de nuevo, a su pop de 1987 en cuyo primer LP se ubicaba esta pegadiza y rítmica canción inequívocamente británica. ¡Qué maravilla de banda y de música! El personal estaba disfrutando a tope. Se les veía y no se ocultaban de ello. Había un aura de buen rollo y vibraciones, que te animaban si es que todavía no lo estabas del todo. Para que el momento no decayera, Astley optó por otra pieza, pero ahora, de su segundo álbum de 1988 titulada ‘Take me to your hearth’.
Era un buen momento, para marcarse otro ratito en la batería. Así que su baterista saltó del set percusivo y tomó una guitarra ocupando Astley su lugar. La pieza, en cuanto su guitarrista dejó sonar las primeras notas, nos enervó a todos. ‘Highway to hell’, el exitazo que en 1979 llevó a sus protagonistas, AC/DC, al estrellato absoluto y el último que pudo grabar su malogrado cantante Bob Scott que fallecería un año después, puso a todo el aforo de pie para cantar con Astley y bailar al ritmo que desde la batería marcaba el británico. Una especial mención al solo limpio e impecable del guitarrista de su banda Adam Evans, que cuenta entre los músicos británicos con una más que sobrada solvencia y seguridad.
El final se acercaba con ‘Angels on my side’, tras la que Rick Astley se dirigió al público indicando “¿Uno más?”, mientras el público le respondía “Nooo”. Bueno tenía varios temas más preparados, pero el ambiente meteorológico era tan asfixiante, que comenzó a sonar ‘Never Gonna Give You Up’ y el público cantaba con toda la banda este éxito de Rick Astley, que aprovechó para llevar a cabo una original presentación de sus nueve músicos en el escenario. En los coros, el vocalista Jermain Jackman, quien también acompañó en algunas canciones a la guitarra. Con él, las magníficas voces femeninas de Dawn Joseph y Andrea Grant. El sólido guitarrista británico Adam Evans. Dos mujeres más en la sección de vientos. Sarah “Sazz” Watts, saxo, flauta y Emma Bassett, trompetista y percusión. La sección rítmica estaba a cargo de Julian Cox, bajo y teclados, junto a Simon Merry, batería, quien le mostró a Astley que tenía puesto en el móvil el partido del mundial que, en esos momentos del concierto, disputaban Noruega e Inglaterra que ganó ésta última por 1 a 2 goles. Imagínense la alegría posterior. Y finalmente, el teclista Rob Taggart, que era otra de las bases sobre la que descansa esta banda.
En resumen, una noche dedicada al tecno pop / synth-pop del grupo español OBK, que supo caldear el ambiente humano y predisponerlo para, posteriormente, recibir a uno de los iconos del pop británico de finales de los 80 y protagonismo más destacado con la década de los años 90 del pasado siglo XX: Rick Astley. Con él, el público disfrutó a tope de su música que no ha perdido vigencia y que, tras quince años de silencio y retiro, regresó en 2008 para continuar creciendo como artista. Noche muy sofocante en lo meteorológico y de gran calor humano muy a lo british.