69 muertos después, lo de Feijóo sí es un grave error (o algo peor)

4 de noviembre de 2026 00:18 h

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Este martes, 69 muertos después, celebré mi cumpleaños. 69 muertos después recibí felicitaciones de amigos y familia. 69 muertos después me hicieron varios regalos. 69 muertos después salí a cenar con mis hijas, lo pasamos bien. 69 muertos después soplé 52 velas y me cantaron “cumpleaños feliz”. 69 muertos después vimos un capítulo de nuestra serie favorita, nos reímos un rato bueno. 69 muertos después me fui a la cama y he dormido bastante bien.

Suena horrible el primer párrafo, ¿verdad? Todo lo hice sin mala intención, pero así contado parece insensible, miserable, un insulto a las víctimas de Urda. Haz tú también la prueba: añádele “69 muertos después” a todo lo que haces estos días, desde tomar una cerveza con amigos hasta lavarte los dientes, verás qué mal. Te acabarás sintiendo mala persona. La peor persona del mundo, ¿cómo puedes hacer nada con normalidad 69 muertos después?

Mucho peor persona es quien usa ese truco tan sucio: mezclar el dolor de las víctimas con cualquier cosa que quiera deslegitimar. Por ejemplo, la huelga general del 11 de noviembre. “69 muertos después es un grave error”, dijo este martes Núñez Feijóo refiriéndose a la huelga, para pedir a los sindicatos que la desconvoquen. Es un truco sucio, pero efectivo: habrá mucha gente, no solo votantes de derecha, que sientan un pellizco de malestar al oír “69 muertos” y “huelga” en la misma frase. Malestar y dudas, claro, ¿deberíamos sumarnos a la huelga “69 muertos después”? ¿Debería yo haber suspendido mi cumpleaños “69 muertos después”? ¿Debería escribir este artículo “69 muertos despues”?

La sola mención de los “69 muertos” ya es dolorosa, y yo siento mucho contribuir a ese dolor con mi reiteración, pero me parece necesario para que se entienda el nivel de mezquindad de quien los nombra por interés. Pero además, a quién quieren engañar: la derecha y la ultraderecha no quieren huelga, ni con muertos ni sin ellos, ni con elecciones ni sin ellas, como no la han querido en otras ocasiones en que los trabajadores hicimos huelga en defensa de nuestros derechos. Por eso es más ruin aprovechar en beneficio propio el dolor y la conmoción: porque además la duda no la lanza un convocante ni un partidario de la huelga, sino su principal detractor.

Parafraseando a Feijóo: 69 muertos después es un grave error que el PP haga un uso partidista del dolor de las víctimas, el de sus familias y el de la sociedad entera.