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Opinión - 'Justo en vísperas del 18 de julio', por Rosa María Artal

Justo en vísperas del 18 de julio

17 de julio de 2026 21:41 h

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18 de julio. Franco convirtió ese día, fecha del inicio del golpe de Estado, en fiesta nacional. Año tras año, se sucedían desfiles militares, misas, folklore, y una paga extra a los trabajadores -llamados “operarios” en ese tiempo como se vuelve a hacer ahora-, “la extra del 18 de julio”. Poca alegría, sin embargo, cuando la atan las cuerdas del silencio impuesto. Y así década tras década, hasta los setenta, cuando el dictador murió. Dejaron enorme poso. La derecha española nunca ha superado las inclinaciones de sus genes golpistas y corruptos. Añade ahora, encima, viejos fascismos con traje trumpista y millones de sistemas para poder comunicar insidias, trampas y mentiras.

El PP español, con las portavocías de Feijóo y Ayuso, íntimos colaboradores como el presidente del PP europeo y representantes de las derechas de 42 países se ha lanzado a un descabellado discurso de ataque a España -a su gobierno legítimo-. Demostrando dónde tiene su decencia -bajo la suela de sus zapatos- y dónde su corazón -en sus cuentas corrientes y en las de sus cómplices-. Titánico esfuerzo por hundir España, a su gobierno, para levantarla ellos. Su ministro de la Hacienda corrupta, Cristóbal Montoro, ya lo dijo, solo que lo que presuntamente “se levantó” fue una pasta gansa que a la justicia tuerta de España le cuesta ver a un ritmo coherente.

La cadena de barbaridades que Feijóo y Ayuso soltaron estos días ante su selecta audiencia fue tan desbocada que bastarían un par de neuronas para ver la realidad de ese partido. “Les hablo desde una España amenazada, con una democracia agredida desde las altas instancias”, decía el presidente del PP. Ayuso, más desenfrenada si cabe, habló de una “operación de ”acoso y derribo“ del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, contra el Poder Judicial y aseguró que en España ”gobierna un movimiento de destrucción del Estado de Derecho.“ ”Salven a España de esta catástrofe de Gobierno“, les pidió a sus correligionarios del PP europeo. No aclaró cómo puede hacerlo legalmente una formación política extranjera a un gobierno legítimo.

Ataques como estos a la verdad, pero sobre todo a la sociedad española, no deberían tolerarse. Algo así exige responsabilidades. Pero ¿quién lo va a exigir?

En la semana del 18 de julio, de rememoraciones franquistas, estamos padeciendo en este país un sprint glorioso. Altos tribunales españoles compitiendo con el de Justicia de la Unión Europea para, tras recibir un sonoro sopapo por la que armaron contra la Ley de Amnistía, demostrar que, aquí, la justicia se imparte a su modo. El Supremo español ha recibido un suspenso histórico del Tribunal Superior de Justicia de la UE. Viene a avalar la sensación de una mayoría notable de españoles que creen que la justicia española está politizada y que no es igual para todos. No ver esto, por cierto, indicaría un grave problema de percepción. Hasta se manifestaron con sus togas y porretas muchos de ellos.

Desde luego, ese apoyo a la reconciliación nacional que ha expresado la justicia europea con su aval a la Ley de Amnistía no tiene el menor viso de ser escuchada. Ni por sus colegas españoles, ni por los políticos a su servicio o viceversa.

Faltaba la comparecencia de la Audiencia de Madrid para avalar la singular instrucción de Peinado contra Begoña Gómez en su especial interés de mandarla a un juicio con jurado. Suelen llegar a sentencia condenatoria en más del 90% de los casos. Es de imaginar qué pasará con la publicidad y manipulación mediática del caso, dado que es contra la esposa del presidente Sánchez. Una circunstancia que debería haber desechado el jurado en este caso, por tanto, salvo que se buscara también la condena de la humillación pública.

Los argumentos que se están empleando en España para encausar, procesar o condenar… a la familia o cargos del presidente Sánchez (para qué vamos a andar con eufemismos ¿verdad?) están sentando doctrina. Han inventado la culpabilidad “por entorno”. Por indicios, sin pruebas. O por verla “verosímil”. Tremendo. Según el artículo 24.2 de la Constitución Española y el artículo 48 de la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea, la condena ha de basarse en “pruebas válidas, legítimas, obtenidas respetando todos los derechos del debido proceso. Y en caso de duda ha de prevaler el ”In dubio pro reo“ y el acusado ser absuelto. Pues nada. Nada, en absoluto.

Ya no es solo la flagrante desigualdad de trato, con otras esposas y familiares de presidentes, es que ¿dónde quedan los hechos probados? ¿habrá que ir mandando a Europa todas estas sentencias? Lo peor en estos casos es el tiempo irrecuperable que transcurre hasta que se dirimen estas cuestiones. Como ha pasado ahora con la ley de Amnistía. Por cierto una medida inteligente y con indudable valentía que le ha costado cara a Pedro Sánchez… “y su entorno”.

Todo esto apesta a los olfatos democráticos finos. Creo que es imprescindible volver a recordar una cronología que es, cuando menos, muy curiosa:

El 2 de noviembre de 2023, el expresidente del gobierno y del PP Jose María Aznar lanza su soflama: «el que pueda hacer, que haga».

El 15 de marzo de 2024 el Tribunal Supremo absuelve a los responsables de Ausbanc y Manos Limpias de los delitos de extorsión y estafa por los que habían sido condenados, a pena de cárcel incluso, en la Audiencia Nacional. A pesar de que admiten los hechos probados, argumentan la exoneración en que las empresas extorsionadas, potentes entidades mercantiles, tenían medios suficientes para haberse defendido. Y ya.

El 16 de abril Peinado abre diligencias contra Begoña Gómez por denuncia de Manos Limpias y por un trabajo que lleva realizando desde cuatro años atrás

Ahora tenemos esto, juicio con jurado y una pena que puede alcanzar los 5 años de cárcel. Con intuiciones y verosimilitudes como argumento.

El auto que da inicio al proceso contra el hermano de Pedro Sánchez lleva fecha de 30 de mayo de 2024 y también por denuncia de Manos Limpias a la que se sumaron otras organizaciones ultras como acusaciones populares. David Sánchez ocupaba el puesto desde 2017.

Este mismo viernes, en cambio,el tribunal que habrá de juzgar a la pareja de Ayuso advierte que no puede fijar la fecha por “sobrecarga” de trabajo y que habrá retrasos.

Quién nos iba a decir el plan cierto que escondía el dictador al afirmar que “dejaba todo atado y bien atado”. Pero entonces, los gobiernos democráticos, los progresistas que sentaron las bases de la transición como el PSOE de González ¿qué hicieron? ¿y por qué? aún más interesante es saber por qué, a cambio de qué.

Graves increpaciones al Tribunal Superior de Justicia de la UE por su veredicto, de jueces, de Vox que pide organizarse solos en España y de su socio el PP si nos atenemos a la protesta de Aznar. Añadan dudas sobre el sistema electoral, sobre el censo… igual que Trump. De este Trump a cuya deriva nos encaminamos en plancha.

Noventa años de aquel aciago día que torció la historia de España, y que nunca limpió lo que tenía que limpiar. ¿De verdad es imposible parar los golpes? ¿Seguro que pueden más, siendo menos?

Un país que funciona en sus cifras económicas mejor que con gobiernos anteriores, con más inversión social y con aciertos como la ley de amnistía ¿Hay derecho a lo que el clan golpista nos está haciendo padecer a toda la sociedad?¿No será cuestión ¡de una vez! de hacer algo más que quejarse o aguantar? Décadas de irrecuperables daños derramados no pueden saldarse con inacción, críticas a lo que no se hizo o no se denunció. Cada vez es más ajustado a la realidad el “ahora o nunca”.

Un humorista encarcelado por la denuncia de “Abogados cristianos”, un alcalde de Vox que provoca presuntamente un incendio en La Mierla (Guadalajara) que, en la tarde de este viernes, había arrasado ya 2.000 hectáreas y obligado a evacuar a 11 pueblos. La Andalucía de Moreno Bonilla que coloca en su gobierno a un ex candidato de Falange que no “cree” ni en las autonomías. Feijóo y Ayuso luchando por hundir al gobierno de España, sin pausa. Y los medios “informativos” de la capital sin mencionar siquiera en portada el fallo del Tribunal Superior de Justicia de la UE. ¿Qué más hay que esperar?

Cuando pienso en una tragedia como la que asoló España hace 90 -y veo que no soy la única a quien le ocurre- me estremece pensar en quienes no advertían la víspera lo que se venía encima. Y, no sé por qué, acudo a la memoria de las ruinas de Belchite, aquel pueblo de Zaragoza, que arrasó la guerra y que ha mantenido sus ruinas como recordatorio permanente. Siempre recordaba mi padre su paso por aquel sangriento frente -mucho antes de nacer yo-, cuando los reclutan para luchar en una guerra les guste o no. El pueblo donde nació la madre de Joan Manuel Serrat, que lo contó como nadie en una canción que llena los ojos de lágrimas así pasen los años. En serio ¿qué más hay que esperar para parar esto?