No cabe una acusación “popular” de ultraderecha más (o sí)
Por veinticinco pesetas la respuesta, díganme asociaciones, fundaciones y pseudosindicatos que ejercen la “acusación popular” en procesos judiciales contra el gobierno, el PSOE y alrededores. Por ejemplo, Manos Limpias. Un, dos, tres, responda otra vez: Manos Limpias… Hazte Oír… Abogados Cristianos… Iustitia Europa… Liberum… Desengrasante El Milagrito… Foro Libertad y Alternativa… Movimiento Regeneración Política de España…
Vale, se nos ha colado una que no es (adivina cuál), pero todas las demás existen, te lo juro. Y podríamos seguir nombrando y llenar otro párrafo. No cabe una acusación “popular” más, al menos en el lado derecho o ultraderecho del tablero. Todas las mencionadas cojean del mismo pie, todas presumen en sus idearios de defender “la libertad”, y todas se han apuntado como “acusación popular” a alguna denuncia reciente contra el gobierno y alrededores. Se apuntan a toda causa que pueda dañar al gobierno, ya sea el Fiscal General, Begoña Gómez, la Dana valenciana, el accidente de Adamuz o el Covid. Se apuntan o, como Manos Limpias, directamente presentan ellos las denuncias. Basta con unos cuantos recortes de prensa dudosos, suficiente para echar a rodar la bola, que en cuanto coja carrerilla y encuentre un juez afín, ya no habrá quien la pare.
Lo pensaba este jueves, con el arranque del juicio contra David Sánchez, hermano del presidente del gobierno. El fiscal ha solicitado una y otra vez el sobreseimiento primero, el archivo después, y finalmente pedirá la absolución de Sánchez y del resto de acusados. Tampoco hay acusaciones particulares formadas por perjudicados. Pero a cambio hay siete acusaciones “populares”, ¡siete! Cinco de las enumeradas en el primer párrafo, además de PP y Vox.
Durante la instrucción del caso, todas ellas actuaron unificadas bajo la dirección del abogado de Manos Limpias, pues todas pedían lo mismo. Pero llegado el juicio, las siete van por separado, lo que supondrá siete interrogatorios a cada acusado, y siete peticiones de testigos con sus siete abogados preguntando. Decía este jueves una de las defensas que veía una “clarísima intencionalidad política” en el juicio. No sé por qué lo piensa, la verdad, teniendo enfrente a siete-acusaciones-siete, y todas del mismo palo.
Luego miras el juicio de la Kitchen, y las únicas acusaciones presentes, aparte del fiscal y la familia Bárcenas, son las de PSOE y Podemos. Hace años, cuando apenas empezaban a florecer los acusadores de derecha y ultraderecha, recuerdo que se comentaba en la izquierda que habría que crear “un Manos Limpias de izquierdas”. Sin olvidar que la acusación popular durante décadas fue más utilizada por partidos y colectivos de izquierda, ecologistas, vecinales, usuarios, víctimas y asociaciones de juristas progresistas, todos ellos fundamentales para condenar a gobernantes, empresas y grandes delincuentes.
Pero la ultraderecha descubrió el juguete, y ya no lo suelta. En lo que he tardado en escribir este artículo, no te extrañe que hayan creado otra asociación con nombre en latín y apelaciones a la libertad. Venga, que todavía caben más.