Vamos a reírnos un rato de los perroflautas

1 de octubre de 2026 22:05 h

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Por veinticinco pesetas la respuesta, díganme formas despectivas para referirnos a los acampados por la vivienda. Un, dos, tres, responda otra vez: perroflautas de Decathlón… Pijiprogres… Burgueses de perro y flauta… Chikipark en Sol… Rentistas de las desgracias… Revolucionarios chic… Los de la batucada… Keli borroka… El circo del Sol… Asamblea de facultad… Activistas profesionales… Maricarmen y sus muñecos… Maricarmen y sus perroflautas… Saltimbanquis con Macintosh…

No falla: en cuanto una protesta saca los pies del tiesto y no se limita al ritual de manifestación ordenada, comunicada a la autoridad y disuelta a su hora, no tarda en florecer el ingenio verbal de la derecha política y mediática, todos a una. Estos días las tertulias televisivas, columnas y ruedas de prensa son un festival del humor, a ver quién la dice más graciosa. Las del primer párrafo son solo una pequeña muestra. Aliña todo con unas pocas anécdotas elevadas a categoría (las clases de yoga, las cartas a Maricarmen, las quejas por los campanazos del reloj de madrugada…), unas cuantas insidias personalizadas (que si un portavoz del sindicato es de buena familia, que si tal artista que los apoya tiene varios pisos…), y ya de paso un montón de bulos y vídeos creados con IA. Agítese bien antes de servir.

Ah, espera, ponle también unas gotitas de defensa compungida de la Puerta del Sol, que debe de ser el espacio público más maltratado de España, inhóspito, lleno de cachivaches, más feo a cada reforma, y casi siempre ocupado por actos publicitarios, institucionales, deportivos y manifestaciones, sin que nadie se queje; pero basta que acampen unos pocos para que los acusen de vandalismo, de perturbar la vida de los tranquilos ciudadanos y hundir a los comerciantes. Y todavía falta el comodín de ETA, ya llegará.

La estrategia sigue siempre dos vías paralelas que podrían parecer contradictorias: por un lado, los de Sol son unos niñatos privilegiados y ociosos que juegan a revolucionarios de salón; por otro, son peligrosos y violentos, almacenan cuchillos y adoquines. Son unos tontainas de batucada y asambleíta, son un grave problema de orden público. No dan un palo al agua, algo malo están tramando. Dan risa, dan miedo. Ni caso, ojo con ellos. Es decir, los “vagos y maleantes” de toda la vida.

El problema es que defienden el derecho a la vivienda y señalan a los rentistas, claro; pero más allá del contenido concreto de su lucha, lo inaceptable es que protesten y lo hagan fuera de los cauces aceptados por quienes siempre han sentido pánico y aversión por la protesta ciudadana, los mismos que en tiempos proponían crear un “manifestódromo” en las afueras para no causar molestias y cortes de tráfico. Bueno, salvo cuando la protesta es en Ferraz y con violencia y cánticos fachas, que entonces no molesta tanto.

Nos lo tomamos a chiste, pero no tiene ninguna gracia, porque los tiempos no son ya los de aquel 15M. Hoy dar la cara tiene el peligro de que te la acaben partiendo, con una ultraderecha cada vez más agresiva, que estos días merodea Sol para provocar, y amenaza con echar a hostias a los acampados. Sabiéndolo, hay medios dedicados a criminalizar la protesta, deshumanizar a sus participantes y poner en la diana a miembros del Sindicato de Inquilinas. Qué risa.