El Gobierno refuerza su presencia en Ceuta por el temor a una nueva crisis fronteriza
Nunca antes en la historia democrática española un ministro de Exteriores había puesto un pie en la ciudad autónoma de Ceuta. Lo puso José Manuel Albares este martes, once días después de la mayor crisis fronteriza documentada con Marruecos tras la entrada de más de 70.000 personas. La presencia del jefe de la diplomacia española en suelo ceutí supone un mensaje en sí misma. No solo da muestras de la gravedad de lo ocurrido entre el 30 y el 31 de julio en el paso de Castillejos, sino de la necesidad del Ejecutivo de redoblar su presencia en el punto más crítico de la frontera sur de Europa ante el temor real de que nuevos episodios similares puedan volver a repetirse.
Los llamamientos expresos a cruzar otra vez la frontera a través de redes sociales, detectados por los servicios de inteligencia españoles, mantienen al Gobierno en alerta. Al refuerzo de la presencia policial y militar para blindar la frontera se suma una presencia institucional de primer nivel inédita en la ciudad autónoma.
Desde la multitudinaria entrada, han acudido a Ceuta el presidente del Gobierno y los ministros del Interior, Política Territorial, Infancia y Exteriores. Este miércoles lo hará Margarita Robles, titular de Defensa. La ciudad autónoma es un emplazamiento de soberanía española desde la unión de las coronas de España y Portugal en 1580, reclamado históricamente por el reino alauí desde su independencia en 1956. Y son principalmente los esfuerzos diplomáticos de buena vecindad por parte de las autoridades españolas los que llevan a que no resulte nada habitual que concurran representantes de altas instituciones del Estado en la ciudad autónoma, una presencia que Marruecos siempre recibe como una ofensa. Solo una vez desde la muerte de Franco, por ejemplo, ha visitado Ceuta el jefe del Estado. Fue en 2007 el rey Juan Carlos, un viaje que provocó la retirada temporal del embajador marroquí en Madrid.
Ahora, aunque desde el Gobierno se insiste en la estrategia de evitar cualquier choque dialéctico con el país vecino y reproches públicos por la falta de respuesta, el Ejecutivo de Pedro Sánchez sí da un paso al frente con un mensaje de firmeza sobre la soberanía española. “Hasta la última persona que ha entrado irregularmente en España volverá a Marruecos”, dijo rotundo este martes el ministro de Exteriores tras reunirse con el presidente de la ciudad autónoma.
José Manuel Albares incidió en ensalzar la colaboración con el país vecino. “Hablo con mi homólogo marroquí cada día. Hemos encontrado la mejor disposición para el retorno inmediato de miles de personas. Ese trabajo diplomático ha posibilitado superar la fase más aguda de la crisis”, apuntó durante su comparecencia ante los medios, en la que no quiso pasar por alto el riesgo de que nuevos llamamientos inciten a un colapso de la frontera. “No arriesguen sus vidas, ni su futuro, ni su dinero, porque es una aventura abocada al fracaso. Quienes entren en Ceuta y Melilla van a ser devueltos. No podrán alcanzar la península, ni el continente europeo. Y no podrán quedarse indefinidamente en Ceuta y Melilla”.
La fecha marcada en rojo por la seguridad del Estado es la del próximo sábado 15 de agosto. Ese es el día que corre como la pólvora por grupos de WhatsApp o de Telegram y en redes sociales como Facebook o Instagram en los que se hace un llamamiento a los jóvenes marroquíes a cruzar a España con la falsa promesa de que “la frontera estará abierta”. Aunque los servicios de inteligencia dan plena credibilidad a la veracidad de esos mensajes, en el Ejecutivo español se traslada un mensaje de confianza respecto al papel que puedan jugar ahora las fuerzas de seguridad marroquíes al otro lado de la frontera, una vez deshecho el factor sorpresa que contribuyó, según fuentes gubernamentales, al descontrol de la crisis del 30 de julio.
Mientras, el grito de auxilio continúa desde una ciudad autónoma cuyos recursos se ven desbordados para atender a los miles de personas, en su mayoría menores de edad, que permanecen en sus calles sin tener garantizada comida o un lugar para dormir. Su presidente, Juan Jesús Vivas, volvió a pedirle este martes al Gobierno un refuerzo de la frontera para hacerla “más segura” y evitar que vuelva a evidenciarse su vulnerabilidad.
“Quedó de manifiesto que la frontera era vulnerable” y que “la seguridad de nuestra frontera y, aparejada a la misma, la integridad territorial y, por tanto, la soberanía de nuestra ciudad no estaban garantizadas”, le dijo Vivas a José Manuel Albares, ante el que denunció el intento de Marruecos de utilizar la presión migratoria como instrumento para “desestabilizar a Ceuta, a España y a Europa”.
Vivas calificó la entrada del 30 de julio como “un asalto, un ataque, una violación de nuestra integridad territorial” y en contra de las cifras del Gobierno central estima que aún 10.000 personas de las que cruzaron la frontera permanecen en suelo español. Tras reunirse con el ministro de Exteriores, el presidente ceutí aseguró que la ciudad atraviesa “el momento más duro de su historia”, ante lo que reclamó una actitud de “sentido de Estado y responsabilidad institucional”. “La mejor manera de cortar que pueda haber otra situación parecida a esta, al margen de lo que haya que hacer en la frontera, es que todo el mundo pierda la expectativa de que viniendo a Ceuta se soluciona lo que pretende, ni papeles ni asilo”, defendió.
Desde Almería, el ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, confirmó que el Ejecutivo “está trabajando junto a Marruecos” para que los menores migrantes que se encuentran solos en Ceuta “vuelvan con sus familias”.
“Estamos trabajando con el Gobierno marroquí sobre una línea, sobre un principio de trabajo que es fundamental y es que podamos lograr que todos los menores que están en Ceuta puedan reagruparse con sus familias en Marruecos”, dijo el ministro ante la prensa. Bolaños cifró en 1.527 los menores presentes en la ciudad autónoma ya identificados y ensalzó la “cooperación” con el ejecutivo ceutí para que “tengan una acogida respetuosa con los derechos humanos”.“Vamos a garantizar el cumplimiento de los derechos humanos, vamos a proteger el interés superior del menor y vamos a actuar con humanidad”, insistió. Por el momento, el Ministerio de Interior y el Ministerio de Defensa mantienen el despliegue extraordinario en Ceuta de agentes de Policía, Guardia Civil y Fuerzas Armadas.