Pérez de los Cobos ofrece una explicación técnica de los fondos reservados que desmiente a Rajoy y apunta al DAO Pino
El coronel retirado de la Guardia Civil Diego Pérez de los Cobos fue director del Gabinete Técnico y de Coordinación del Ministerio del Interior con cuatro ministros de distinto signo, incluido Jorge Fernández Díaz. Su puesto le otorgaba responsabilidades de “cajero” sobre los fondos reservados y, en tal sentido, ha declarado este martes como testigo en el juicio del caso Kitchen. Pérez de los Cobos ha explicado la “orden comunicada” que regula desde 1995 el manejo de los fondos reservados. En lo referente a los ministros del Interior, su testimonio ha dejado en evidencia la afirmación de Mariano Rajoy, que el pasado jueves aseguró que nunca tuvo relación alguna con este apartado durante su etapa al frente del Ministerio, a principios de la década de los 2000.
Pérez de los Cobos ha asegurado que la Ley y la orden derivada de la misma establecen que el ministro del Interior tiene que comparecer ante la comisión de secretos oficiales del Parlamento, “en principio cada seis meses” –un plazo que rara vez se cumple–, para dar cuenta del uso de los fondos reservados. Las comparecencias del ministro eran preparadas por el director del Gabinete de Coordinación, al menos en tiempos de Pérez de los Cobos, que no coincidió con Rajoy en el Ministerio. El coronel ha explicado que él preparaba a los ministros los borradores de sus intervenciones parlamentarias con los datos que manejaba sobre el uso de fondos reservados.
En su capítulo de olvidos, Rajoy tampoco recordó el jueves relación alguna con los fondos reservados cuando fue ministro del Interior. “A veces da la sensación de que no queremos ser conscientes de cuál es la funcionalidad de un ministro o secretario de Estado. No es tener confidentes ni saber en qué se gasta el dinero porque no tiene sentido. Es disparatado. Jamás supe nada de confidentes ni operaciones, ni fondos reservados y estuve un tiempo en el Ministerio del Interior”, afirmó el expresidente del Gobierno.
La declaración este martes de Pérez de los Cobos ha sido ilustrativa del funcionamiento de los fondos reservados y de las lagunas que deja la Ley que se aprobó en 1995 para enfrentar el desvío de ese dinero público con motivo del terrorismo de Estado de los GAL. Pérez de los Cobos ha explicado que “el gasto se genera antes del pago” por parte del Ministerio del Interior a las Direcciones Adjuntas Operativas de Policía y Guardia Civil.
El control estipulado para el Ministerio se limita a confirmar que se han rellenado todos los apartados que establece la orden comunicada y que la suma de los gastos de todos los conceptos coincide con la cantidad que se solicita por cada cuerpo policial a la Secretaría de Estado de Seguridad.
El DAO y “un espacio de tranquilidad”
Este sistema deposita la gran responsabilidad del control efectivo del uso de los fondos reservados en los directores adjuntos operativos de Policía y Guardia Civil. En el caso de Kitchen, el exDAO de la Policía Eugenio Pino se sienta en el banquillo con una petición de Anticorrupción de 15 años de cárcel por, entre otros delitos, malversación de fondos públicos. El chófer de los Bárcenas recibió más de 53.000 euros de los fondos reservados como pago por ejercer de topo en una operación presuntamente ilegal.
“Hay un elemento de control sobre los elementos en el nivel que estipula la norma y luego, si me permite, un espacio de tranquilidad, en cuanto a que ese control está acreditado por la persona que dirige esas unidades”, ha dicho Pérez de los Cobos. En el caso de la Policía, y de la Kitchen, “esa persona que dirige las unidades” era el director adjunto operativo Pino, artífice de la brigada política de la Policía y mando directo de todas las campañas contra el independentismo, Podemos o la operación Kitchen.
Por contra, el testimonio de Pérez de los Cobos ha resultado positivo para el secretario de Estado de Seguridad Francisco Martínez, en el sentido de que éste tenía como obligación unicamente estampar su firma, junto a la del coronel de la Guardia Civil, en el documento que daba fe de que el dinero se había gastado, sin que se le otorgase la capacidad de indagar en que los conceptos en los que se había empleado y que aparecían brevemente reseñados eran ciertos o se habían inventado.
Pérez de los Cobos ha dicho que no recordaba haber visto en tales conceptos los nombres “Gürtel”, “Bárcenas”, “Kitchen” o “cocinero”, aunque ha añadido que cada mes se libraban fondos para entre cien y doscientas operaciones de Policía y Guardia Civil. El coronel ha añadido que en su trabajo de comprobar ingresos y justificantes no detectó ningúna irregularidad durante su paso por el Ministerio del Interior.
El coronel, a preguntas del abogado de Fernández Díaz, ha asegurado que solo habló de fondos reservados con el ministro cuando llegó al departamento y le tuvo que explicar el funcionamiento que indicaba la ley, y que lo mismo había hecho con el resto de ministros con los que trabajó. Solo volvió a hablar de los fondos reservados con él para preparar las comisiones en el Congreso. Fernández Díaz nunca le abordó por los fondos reservados en ninguna ocasión más, ha respondido.
A preguntas de la Fiscalía, Pérez de los Cobos ha explicado el funcionamiento de los fondos reservados en Interior gracias a que los fiscales del caso lograron que se desclasificara la orden que rige su manejo. Cada tres meses, Interior hace una petición a Hacienda del dinero que va a necesitar. A continuación, Hacienda hace un ingreso en la cuenta del Banco de España a nombre del Ministerio del Interior.
A la “caja” que es el Ministerio hay que añadir otras dos “cajas” subordinadas, la direcciónes adjuntas operativas de la Policía y la Guardia Civil. Pérez de los Cobos ha explicado que a principio de mes él telefoneaba a dos subordinados de los DAO en cada Cuerpo que le trasladaban la cantidad consumida el mes anterior. El secretario de Estado firmaba una autorización, junto a la del propio Pérez de los Cobos, y un funcionario pasaba a recoger el dinero del Banco de España.
Del Banco de España a la Policía en “pocos minutos”
Los responsables de Policía y Guardia Civil estaban avisados por Pérez de los Cobos para personarse en el Ministerio “pocos minutos” después de que llegara el dinero del Banco de España y llevarse a sus cuerpos las respectivas asignaciones. El secretario general de la DAO, en el caso de Policía, aportaba un documento con el justificante de los gastos el mes anterior, según establece la orden comunicada: unidad, nombre de la operación... En Interior, Pérez de los Cobos revisaba los documentos y comprobaba que las cantidades cuadraban.
El coronel ha explicado que se trata de “un control en cascada”. Esto es, un jefe de unidad que maneja fondos reservados tiene que comprobar que sus policías han utilizado correctamente los fondos reservados. Luego, el DAO constata esa justificación y al Ministerio del Interior solo le resta sumar y confirmar las cantidades. No entra a indagar en quiénes son los confidentes o qué operaciones llevan a cabo los Cuerpos. No hay más control.
El hombre de los maletines en la Policía durante la operación Kitchen, Miguel Ángel Bayo, llegó a decir en la instrrucción de Kitchen que se trataba de “una cuestión de fe”. Este jueves, ha prestado declaración sin hacer mayores aportaciones. Pero en este sentido, quien le antecedió, Felipe Lacasa, ha aludido a un concepto similar. Una parte le ha preguntado si el DAO Pino le pedía cuenta de los gastos de su unidad. “No se metía. Ahí nos movíamos en la confianza mutua”, ha respondido Lacasa.
La afirmación no ha salvado a Pino, que según este testigo, ordenaba no solo pagar a unidades de la Policía sino también a agentes concretos. Esel caso de José Manuel Villarejo y Andrés Gómez Gordo, en el banquillo de los acusados, y responsables en distintos periodos de las entregas de 2.000 euros mensuales al chófer de los Bárcenas. “Pino pasaba y decía: al señor tal y al señor cuál, págale lo que te justifique”, ha relatado Lacasa. Sobre los justificantes que cada uno le entregaba, el testigo ha dicho que “el señor Villarejo era muy puntilloso”, en referencia a la entrega que hacía de tickets y recibís.
Pérez de los Cobos ha rebatido que se tratara de “un acto de fe”. Simplemente era cumplir lo que decía la “orden comunicada” que emanó de la Ley de 1995. “Eso sí, a lo que obliga la orden comunicada es que cada órgano gesto tengaa que llevar una caja y preocuparse por elaborar unos documentos en los que desglose todos aquellos gastos de su unidad y sus unidades subordinadas”, ha dicho. Otra vez, el máximo responsable de esa Unidad, de la DAO, era Eugenio Pino.