Minuto a Minuto Minuto a minuto: reacciones a la abdicación del rey
El fin de una forma de entender la monarquía
Urdangarin, Botsuana, la salud quebrada, el símbolo de un régimen político en estado de aguda postración, la constatación de que muchas cosas están cambiando en España... Las cartas han ido cayendo en la misma posición y han ido eliminando las alternativas en la Jefatura del Estado. Mientras algunos periódicos cumplían su función de cortesanos al hacerse eco de encuestas fantasma de la Casa Real de las que sólo se sabía el titular interesado de que el monarca estaba recuperando su prestigio, la realidad se ha terminado imponiendo. Lo que no podía ocurrir ha ocurrido y el rey cede el puesto a su hijo.
Aún en el último discurso de Nochebuena los redactores del discurso del rey continuaban negando la evidencia. El rey defendió las virtudes del sistema político nacido de la Constitución porque hay gente que lo olvida “cuando se proclama una supuesta decadencia de nuestra sociedad y de nuestras instituciones”. La decadencia de las instituciones se ha convertido casi en un lugar común en el lenguaje político. De alguna manera, el resultado de las elecciones europeas, con el hundimiento hasta el 49% del voto de los dos grandes partidos, era otra certificación de un hecho ineludible. La época del 'aquí no pasa nada y si pasa, alguien se ocupará de ocultarlo' ya ha tocado a su fin.