Una red de 'cajeros automáticos' para el rey Juan Carlos

Empresarios multimillonarios y gobernantes de países nada respetuosos con los derechos humanos habrían contribuido a financiar durante décadas el desorbitado tren de vida de Juan Carlos I para quien, al parecer, no eran suficientes los 300.000 euros que recibía anualmente del erario público solo en concepto de salario. La asignación que recibe la Corona para su funcionamiento ronda los ocho millones anuales, si bien el coste de la monarquía es mucho mayor porque esa cantidad no incluye los fondos que salen de los diferentes ministerios para pagar todos los gastos que realiza la Casa Real en materia de viajes, seguridad, funcionariado o mantenimiento de su patrimonio.

Cuentas en Suiza, donaciones millonarias y tarjetas opacas: 300.000 euros de sueldo no fue suficiente para los anteriores reyes

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Investigaciones judiciales y periodísticas han acreditado que este círculo de 'financiadores' del monarca lo formarían altos mandatarios, principalmente de potencias petroleras, como el fallecido rey de Arabia Saudí Abdalá bin Abdulaziz, el sultán de Bahréin Hamad bin Isa al Jalifa o el expresidente kazajo Nursultan Nazarbayev. Y también grandes magnates como el empresario mexicano Allen de Jesús Sanginés-Krause, que estaría detrás de la donación que el monarca ha intentado regularizar esta semana para evitar la imputación en una de las tres causas abiertas contra él en la Fiscalía del Tribunal Supremo sobre sus finanzas.

Estos son los personajes que llevaban de caza a Juan Carlos I, con los que iba a navegar y los que le hacían onerosos regalos, incluidos yates y vehículos de motor de alta gama y elevadas cantidades en metálico que ahora motivan investigaciones por blanqueo en los tribunales. Algunas de esas pesquisas indagan en si estas donaciones son en realidad comisiones fruto de su intermediación en diferentes negocios.

Para esconder y blanquear ese dinero, el ahora emérito se habría servido de una red de colaboradores que incluye a familiares lejanos como su primo Álvaro de Orleans, que niega ser su testaferro y enmarca sus tratos con el rey en la tradición familiar de ayudar a las monarquías europeas; u otras personas de su círculo más cercano como el coronel Nicolás Murga Mendoza, que fue su ayudante de campo. Y también de viejos conocidos de la Policía y los jueces españoles como el gestor de fondos Arturo Fasana, señalado en distintas causas judiciales como presunto testaferro en Suiza de grandes fortunas.

elDiario.es detalla a continuación quiénes son estos personajes y cuál es su vinculación con el emérito:

Allen de Jesús Sanginés-Krause. Empresario mexicano afincado en Londres. Ha desarrollado la mayor parte de su carrera en el banco de inversión Goldman Sachs, donde fue su máximo responsable en México y Rusia. Fue presidente de la compañía de telecomunicaciones Millicom y es el principal accionista de varios fondos inmobiliarios. En 2018, uno de ellos compró por 210 millones de euros el hotel Villa Magna, uno de los más lujosos de Madrid. Es dueño del castillo de Killua, en Irlanda, donde el rey se ha refugiado en algunas ocasiones.

Este empresario amigo del rey está detrás del dinero que él y otros miembros de su familia habrían utilizado para pagar gastos personales –viajes en Uber, compras en El Corte Inglés y clases de piano, entre otros– a través de tarjetas opacas al fisco en los ejercicios fiscales de 2016, 2017 y 2018. Este miércoles, la defensa del emérito confirmó que había abonado "una deuda tributaria" de 678.393,72 euros "incluyendo intereses y recargos" por las cantidades no declaradas que percibió de Sanginés-Krause. Este intento de regularización fiscal supone asumir el fraude que estaba persiguiendo el ministerio público y por el que sí podría ser imputado al afectar a ejercicios no prescritos y que además son posteriores a su abdicación.

No está claro, sin embargo, que la confesión y el pago de la deuda evite la investigación por fraude fiscal, pues el emérito ha realizado el abono casi un mes después de que la Fiscalía le informara formalmente de las pesquisas. La Fiscalía del Tribunal Supremo analizará la "espontaneidad, veracidad y completitud" de la declaración tributaria presentada por el monarca "en el marco de una investigación más amplia" en la que valorará su "alcance", según informó la institución este viernes. En todo caso, las fuentes fiscales consultadas aseguran que la jurisprudencia del Tribunal Supremo es muy garantista a este respecto y que ha fijado que para que se invalide una regularización cuando hay confesión y pago de la deuda se tiene que haber formulado una querella contra el contribuyente y que no basta con que se le haya comunicado oficialmente la existencia de una investigación como ocurrió en el caso de Juan Carlos I.

Para canalizar esos fondos el monarca habría utilizado como testaferro al coronel del Ejército del Aire Nicolás Murga Mendoza, que fue su ayudante de campo desde mediados 2007 hasta diciembre de 2017. Hasta el momento se estaba investigando un posible delito fiscal, lo que requiere un fraude superior a los 120.000 euros anuales defraudados, que es el límite a partir del cual se comete este delito. Lo que estaba indagando el ministerio público es si en cada uno de los citados ejercicios —2016, 2017 y 2018—  el rey y sus familiares gastaron más de 275.000 euros (no haber declarado esa cantidad implicaría haber defraudado 120.000 euros en impuestos) con cargo a cuentas que no estaban a su nombre.

CANTIDAD. Indeterminada.

Nursultan Nazarbayev. Gobernó durante tres décadas con puño de hierro Kazajistán, república exsoviética rica en gas y petróleo, pero enormemente desigual y cuestionada por reprimir los derechos humanos de sus habitantes. La amistad entre Nazarbayev y Juan Carlos I se remonta a 1994, cuando el presidente kazajo hizo su primera visita oficial a España. Hasta 2007 el ahora emérito, acompañado entonces de la reina Sofía, no programó su primer viaje oficial al país asiático, pero antes ya había hecho tres privados. En uno de ellos, que tuvo lugar en octubre 2002, Nazarbayev, que compartió cacería con el rey, le obsequió con cinco millones de dólares en metálico [cinco millones de euros al cambio de la época], según dos testigos bien relacionados con el régimen. Nazarbayev fue uno de los 15 jefes de Estado invitados a la boda de Felipe de Borbón y Letizia Ortiz.

Los guardaespaldas del presidente introdujeron en el avión de Juan Carlos I cuatro o cinco maletines negros. "¡Míralo! Es el rey de un país pero no tiene nada... Yo le ayudo como puedo…", asegura que le dijo entonces el presidente a uno de ellos, Victor Khrapunov, que fue durante años hombre fuerte de su Gobierno —ministro y gobernador, entre otros cargos— hasta que empezó a enfrentarse a él por el poder político que acaparaba y se exilió del país. Khrapunov asegura que tiempo después, otro hombre del régimen, Rakhat Aliyev, entonces yerno del presidente, le contó que el rey Juan Carlos se había llevado de vuelta cinco millones de dólares en metálico.

Aliyev, ya fallecido, también desveló en un libro publicado dos años antes de morir en una cárcel austriaca que el rey aprovechó aquel viaje de 2002 para "hacer lobby por los intereses españoles de Repsol y Talgo". Ambas compañías llevan más de dos décadas trabajando en el país asiático. Los trenes de alta velocidad de Talgo unen desde 2001 las ciudades de Astaná y Almaty. Además, se han extendido allí empresas textiles como Inditex o Mango.

CANTIDAD. 5 millones de euros.

Abdalá bin Abdulaziz. Fallecido en 2015, era el rey de Arabia Saudí cuando Juan Carlos I recibió en el verano de 2008 una donación de 100 millones de dólares (64,8 millones de euros) del Ministerio de Finanzas de ese país. Esa transferencia está siendo investigada por las fiscalías española y suiza por considerar que podría ser una comisión a cambio de que el monarca mediara para que las empresas españolas que construyeron el AVE a La Meca aceptaran una rebaja sustancial en el precio de las obras. No obstante, en España esa investigación está abocada al archivo al tratarse de unos presuntos delitos previos a su abdicación.

Juan Carlos I abrió una cuenta en la banca privada Mirabaud a nombre de la sociedad instrumental panameña Lucum Foundation para camuflar esa donación, que traspasó en 2012 a una cuenta de Corinna Larsen, "un obsequio" tras cinco años de relación extramatrimonial con el monarca, según los abogados de la empresaria alemana.

Se han publicado informaciones, sin haber sido desmentidas, que apuntan a que Juan Carlos I retiró durante años hasta 100.000 euros mensuales de esa cuenta. Según publicó El Confidencial, el monarca habría usado el dinero para sufragar gastos no declarados de toda la familia real. Esas ingentes retiradas de dinero se produjeron al menos entre 2008 y 2012, cuando el país estaba inmerso en una grave crisis económica y el monarca no escatimaba en llamamientos al comportamiento ético de dirigentes y ciudadanos en sus discursos públicos. Los extractos bancarios publicados certifican, por ejemplo, que en 2010 el ahora emérito sacó de esa cuenta de la banca privada Mirabaud 1,5 millones de euros.

La interacción entre ambas monarquías se resume en cuatro décadas de relación económica y personal. Cuando Abdalá bin Abdulaziz falleció en 2015, tanto Juan Carlos como su hijo Felipe visitaron el país para presentar personalmente sus condolencias. De hecho, su sucesor, el monarca Salman bin Abdulaziz Al Saud, ofreció una cena en honor del emérito a la que asistieron varios príncipes de la dinastía saudí. Arabia Saudí acumula denuncias de las organizaciones de todo el mundo por las violaciones de derechos humanos que se producen en su territorio.

CANTIDAD. 64,8 millones de euros.

Hamad bin Isa al Jalifa. Actual rey de Bahréin, pequeño archipiélago con apenas 1,4 millones de habitantes situado en el golfo Pérsico, también cuestionado por su escaso respeto a los derechos humanos. Arturo Fasana, el abogado al que el monarca confió la gestión de la cuenta suiza en la que recibió la donación de Arabia Saudí, confesó ante la Fiscalía de ese país que el rey le visitó en su casa de Ginebra el 7 de abril de 2010 para que ingresara en esa cuenta una maleta cargada de billetes. Según contó El País, Fasana relató al fiscal que esa maleta contenía 1.895.250 dólares en efectivo [alrededor de 1,4 millones de euros al cambio de entonces] que el rey había conseguido de un 'donativo' de su amigo Hamad bin Isa al Jalifa.

Corinna Larsen, con quien el emérito mantuvo una relación extramatrimonial durante años, da detalles de estos supuestos tratos de Juan Carlos I con altos mandatarios de países árabes en varias de sus conversaciones con el comisario José Manuel Villarejo intervenidas por la Policía en casa de este último. En uno de esos audios, de 2016, la empresaria asegura haber visto "con sus propios ojos" como cada vez que el emérito viajaba a Oriente Medio volvía con dinero. Habla incluso de cantidades de hasta cinco millones de euros "cada vez" que el monarca se iba de viaje a estos países con "protección diplomática". Según la empresaria, el rey pagaba "todo en cash" incluso a su mujer y sus hijos y tenía "una máquina para contar dinero" en la Zarzuela.

CANTIDAD. 1,4 millones de euros.

Álvaro de Orleans-Borbón. Primo lejano de Juan Carlos I. Es el propietario de la fundación Zagatka, una sociedad instrumental creada en Liechtenstein en octubre de 2003. La Fiscalía suiza investiga si el emérito utilizó a este familiar para ocultar cuentas en ese país. Orleans niega ser testaferro del monarca y asegura que creó la fundación para continuar la tradición familiar de ayudar a las monarquías europeas. Hasta el pasado junio, cuando cambió su reglamento, la fundación tenía como tercer beneficiario de sus fondos a Juan Carlos I y a Felipe VI y sus dos hermanas como cuarto y quintas, respectivamente. Desde entonces únicamente Álvaro de Orleans aparece como primer beneficiario y su hijo Andrés como segundo, según El País.

Una de esas cuentas, abierta en el Credit Suisse, habría llegado a atesorar alrededor de 14 millones de euros. Con parte de esos fondos se habrían abonado decenas de vuelos en compañías privadas a Juan Carlos I y su examante Corinna Larsen. Según el diario británico The Telegraph, sólo entre 2016 y 2019, cinco millones de euros procedentes de esa cuenta se habrían destinado a pagar vuelos en jets privados del monarca. Entre ellos, viajes al Gran Premio de Fórmula 1 de Abu Dhabi o a República Dominicana.

El propio Orleans reconoce en el podcast XRey que pagó esos vuelos. "Creo que ese dinero fue bien gastado considerando las extraordinarias y, en cierta medida, nefastas circunstancias en las que tuvo que ser gastado", dice el aristócrata, que asegura sentir un "dolor muy muy fuerte" por la situación de la reina Sofía. "El banco es el primo. Él es el que paga los aviones", dice Larsen en otra conversación con Villarejo en referencia a Orleans.

Además, El Confidencial ha informado de que Juan Carlos I supuestamente escondió a través de esta misma fundación otra cuenta en Suiza, en este caso abierta en el banco Lombard Odier. Ese depósito, en el que se registraron movimientos hasta agosto de 2018, habría acumulado hasta 7,9 millones de euros invertidos en acciones, bonos y otros productos financieros.

CANTIDAD. 21,9 millones de euros. Es la suma de los saldos máximos que han tenido ambas cuentas según la información publicada.

Arturo Fasana. Gestor de fondos. La Fiscalía suiza le investiga por blanqueo agravado por gestionar la cuenta en una filial del banco Gonet & Cie en el paraíso fiscal de Bahamas donde supuestamente Corinna Larsen recibió una donación millonaria del rey emérito en 2012. La empresaria ha declarado que ésta fue una donación por "gratitud" y "amor" para agradecerle lo bien que había cuidado al rey. Señalado en distintas causas judiciales como presunto testaferro de grandes fortunas, Fasana es un viejo conocido de la policía y los jueces españoles, pues manejó las cuentas ocultas en Suiza del cabecilla de la Gürtel, Francisco Correa. Larsen le identifica en los audios de Villarejo como uno de los colaboradores que ayudan a Juan Carlos I a esconder y blanquear el origen de su dinero.

Dante Canonica. Abogado experto en estructuras opacas. Trabajó durante años en el despacho Rhône Gestion del intermediario suizo Arturo Fasana. Fue el creador y secretario de la fundación Lucum, la sociedad instrumental bajo la que se camufló la donación millonaria de Arabia Saudí a Juan Carlos I. En los audios de Villarejo, Larsen asegura que el monarca se sirvió de sus servicios para crear una supuesta estructura de blanqueo. También está siendo investigado por la Fiscalía suiza por blanqueo agravado.

Nicolás Murga Mendoza. Teniente coronel del Ejército del Aire, fue ayudante de campo de Juan Carlos I hasta que pasó a la reserva hace algo más de un año. Ha sido una de las personas más próximas al rey, su asistente personal tanto en actos públicos como privados durante años. Según la investigación, es el testaferro del dinero que el multimillonario mexicano Sanginés-Krause puso presuntamente a disposición de la familia real para cubrir una parte de sus gastos personales. La pasada primavera, en una declaración ante el fiscal anticorrupción Luis Pastor, Murga Mendoza sostuvo que esos pagos eran detalles y atenciones que él quería tener con el monarca, si bien algunas de las facturas abonadas por él se remitían directamente al Palacio de la Zarzuela, informó El Mundo.

Empresarios multimillonarios y gobernantes de países nada respetuosos con los derechos humanos habrían contribuido a financiar durante décadas el desorbitado tren de vida de Juan Carlos I para quien, al parecer, no eran suficientes los 300.000 euros que recibía anualmente del erario público solo en concepto de salario. La asignación que recibe la Corona para su funcionamiento ronda los ocho millones anuales, si bien el coste de la monarquía es mucho mayor porque esa cantidad no incluye los fondos que salen de los diferentes ministerios para pagar todos los gastos que realiza la Casa Real en materia de viajes, seguridad, funcionariado o mantenimiento de su patrimonio.

Cuentas en Suiza, donaciones millonarias y tarjetas opacas: 300.000 euros de sueldo no fue suficiente para los anteriores reyes

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Investigaciones judiciales y periodísticas han acreditado que este círculo de 'financiadores' del monarca lo formarían altos mandatarios, principalmente de potencias petroleras, como el fallecido rey de Arabia Saudí Abdalá bin Abdulaziz, el sultán de Bahréin Hamad bin Isa al Jalifa o el expresidente kazajo Nursultan Nazarbayev. Y también grandes magnates como el empresario mexicano Allen de Jesús Sanginés-Krause, que estaría detrás de la donación que el monarca ha intentado regularizar esta semana para evitar la imputación en una de las tres causas abiertas contra él en la Fiscalía del Tribunal Supremo sobre sus finanzas.

Estos son los personajes que llevaban de caza a Juan Carlos I, con los que iba a navegar y los que le hacían onerosos regalos, incluidos yates y vehículos de motor de alta gama y elevadas cantidades en metálico que ahora motivan investigaciones por blanqueo en los tribunales. Algunas de esas pesquisas indagan en si estas donaciones son en realidad comisiones fruto de su intermediación en diferentes negocios.

Para esconder y blanquear ese dinero, el ahora emérito se habría servido de una red de colaboradores que incluye a familiares lejanos como su primo Álvaro de Orleans, que niega ser su testaferro y enmarca sus tratos con el rey en la tradición familiar de ayudar a las monarquías europeas; u otras personas de su círculo más cercano como el coronel Nicolás Murga Mendoza, que fue su ayudante de campo. Y también de viejos conocidos de la Policía y los jueces españoles como el gestor de fondos Arturo Fasana, señalado en distintas causas judiciales como presunto testaferro en Suiza de grandes fortunas.

elDiario.es detalla a continuación quiénes son estos personajes y cuál es su vinculación con el emérito:

Allen de Jesús Sanginés-Krause. Empresario mexicano afincado en Londres. Ha desarrollado la mayor parte de su carrera en el banco de inversión Goldman Sachs, donde fue su máximo responsable en México y Rusia. Fue presidente de la compañía de telecomunicaciones Millicom y es el principal accionista de varios fondos inmobiliarios. En 2018, uno de ellos compró por 210 millones de euros el hotel Villa Magna, uno de los más lujosos de Madrid. Es dueño del castillo de Killua, en Irlanda, donde el rey se ha refugiado en algunas ocasiones.

Este empresario amigo del rey está detrás del dinero que él y otros miembros de su familia habrían utilizado para pagar gastos personales –viajes en Uber, compras en El Corte Inglés y clases de piano, entre otros– a través de tarjetas opacas al fisco en los ejercicios fiscales de 2016, 2017 y 2018. Este miércoles, la defensa del emérito confirmó que había abonado "una deuda tributaria" de 678.393,72 euros "incluyendo intereses y recargos" por las cantidades no declaradas que percibió de Sanginés-Krause. Este intento de regularización fiscal supone asumir el fraude que estaba persiguiendo el ministerio público y por el que sí podría ser imputado al afectar a ejercicios no prescritos y que además son posteriores a su abdicación.

No está claro, sin embargo, que la confesión y el pago de la deuda evite la investigación por fraude fiscal, pues el emérito ha realizado el abono casi un mes después de que la Fiscalía le informara formalmente de las pesquisas. La Fiscalía del Tribunal Supremo analizará la "espontaneidad, veracidad y completitud" de la declaración tributaria presentada por el monarca "en el marco de una investigación más amplia" en la que valorará su "alcance", según informó la institución este viernes. En todo caso, las fuentes fiscales consultadas aseguran que la jurisprudencia del Tribunal Supremo es muy garantista a este respecto y que ha fijado que para que se invalide una regularización cuando hay confesión y pago de la deuda se tiene que haber formulado una querella contra el contribuyente y que no basta con que se le haya comunicado oficialmente la existencia de una investigación como ocurrió en el caso de Juan Carlos I.

Para canalizar esos fondos el monarca habría utilizado como testaferro al coronel del Ejército del Aire Nicolás Murga Mendoza, que fue su ayudante de campo desde mediados 2007 hasta diciembre de 2017. Hasta el momento se estaba investigando un posible delito fiscal, lo que requiere un fraude superior a los 120.000 euros anuales defraudados, que es el límite a partir del cual se comete este delito. Lo que estaba indagando el ministerio público es si en cada uno de los citados ejercicios —2016, 2017 y 2018—  el rey y sus familiares gastaron más de 275.000 euros (no haber declarado esa cantidad implicaría haber defraudado 120.000 euros en impuestos) con cargo a cuentas que no estaban a su nombre.

CANTIDAD. Indeterminada.

Nursultan Nazarbayev. Gobernó durante tres décadas con puño de hierro Kazajistán, república exsoviética rica en gas y petróleo, pero enormemente desigual y cuestionada por reprimir los derechos humanos de sus habitantes. La amistad entre Nazarbayev y Juan Carlos I se remonta a 1994, cuando el presidente kazajo hizo su primera visita oficial a España. Hasta 2007 el ahora emérito, acompañado entonces de la reina Sofía, no programó su primer viaje oficial al país asiático, pero antes ya había hecho tres privados. En uno de ellos, que tuvo lugar en octubre 2002, Nazarbayev, que compartió cacería con el rey, le obsequió con cinco millones de dólares en metálico [cinco millones de euros al cambio de la época], según dos testigos bien relacionados con el régimen. Nazarbayev fue uno de los 15 jefes de Estado invitados a la boda de Felipe de Borbón y Letizia Ortiz.

Los guardaespaldas del presidente introdujeron en el avión de Juan Carlos I cuatro o cinco maletines negros. "¡Míralo! Es el rey de un país pero no tiene nada... Yo le ayudo como puedo…", asegura que le dijo entonces el presidente a uno de ellos, Victor Khrapunov, que fue durante años hombre fuerte de su Gobierno —ministro y gobernador, entre otros cargos— hasta que empezó a enfrentarse a él por el poder político que acaparaba y se exilió del país. Khrapunov asegura que tiempo después, otro hombre del régimen, Rakhat Aliyev, entonces yerno del presidente, le contó que el rey Juan Carlos se había llevado de vuelta cinco millones de dólares en metálico.

Aliyev, ya fallecido, también desveló en un libro publicado dos años antes de morir en una cárcel austriaca que el rey aprovechó aquel viaje de 2002 para "hacer lobby por los intereses españoles de Repsol y Talgo". Ambas compañías llevan más de dos décadas trabajando en el país asiático. Los trenes de alta velocidad de Talgo unen desde 2001 las ciudades de Astaná y Almaty. Además, se han extendido allí empresas textiles como Inditex o Mango.

CANTIDAD. 5 millones de euros.

Abdalá bin Abdulaziz. Fallecido en 2015, era el rey de Arabia Saudí cuando Juan Carlos I recibió en el verano de 2008 una donación de 100 millones de dólares (64,8 millones de euros) del Ministerio de Finanzas de ese país. Esa transferencia está siendo investigada por las fiscalías española y suiza por considerar que podría ser una comisión a cambio de que el monarca mediara para que las empresas españolas que construyeron el AVE a La Meca aceptaran una rebaja sustancial en el precio de las obras. No obstante, en España esa investigación está abocada al archivo al tratarse de unos presuntos delitos previos a su abdicación.

Juan Carlos I abrió una cuenta en la banca privada Mirabaud a nombre de la sociedad instrumental panameña Lucum Foundation para camuflar esa donación, que traspasó en 2012 a una cuenta de Corinna Larsen, "un obsequio" tras cinco años de relación extramatrimonial con el monarca, según los abogados de la empresaria alemana.

Se han publicado informaciones, sin haber sido desmentidas, que apuntan a que Juan Carlos I retiró durante años hasta 100.000 euros mensuales de esa cuenta. Según publicó El Confidencial, el monarca habría usado el dinero para sufragar gastos no declarados de toda la familia real. Esas ingentes retiradas de dinero se produjeron al menos entre 2008 y 2012, cuando el país estaba inmerso en una grave crisis económica y el monarca no escatimaba en llamamientos al comportamiento ético de dirigentes y ciudadanos en sus discursos públicos. Los extractos bancarios publicados certifican, por ejemplo, que en 2010 el ahora emérito sacó de esa cuenta de la banca privada Mirabaud 1,5 millones de euros.

La interacción entre ambas monarquías se resume en cuatro décadas de relación económica y personal. Cuando Abdalá bin Abdulaziz falleció en 2015, tanto Juan Carlos como su hijo Felipe visitaron el país para presentar personalmente sus condolencias. De hecho, su sucesor, el monarca Salman bin Abdulaziz Al Saud, ofreció una cena en honor del emérito a la que asistieron varios príncipes de la dinastía saudí. Arabia Saudí acumula denuncias de las organizaciones de todo el mundo por las violaciones de derechos humanos que se producen en su territorio.

CANTIDAD. 64,8 millones de euros.

Hamad bin Isa al Jalifa. Actual rey de Bahréin, pequeño archipiélago con apenas 1,4 millones de habitantes situado en el golfo Pérsico, también cuestionado por su escaso respeto a los derechos humanos. Arturo Fasana, el abogado al que el monarca confió la gestión de la cuenta suiza en la que recibió la donación de Arabia Saudí, confesó ante la Fiscalía de ese país que el rey le visitó en su casa de Ginebra el 7 de abril de 2010 para que ingresara en esa cuenta una maleta cargada de billetes. Según contó El País, Fasana relató al fiscal que esa maleta contenía 1.895.250 dólares en efectivo [alrededor de 1,4 millones de euros al cambio de entonces] que el rey había conseguido de un 'donativo' de su amigo Hamad bin Isa al Jalifa.

Corinna Larsen, con quien el emérito mantuvo una relación extramatrimonial durante años, da detalles de estos supuestos tratos de Juan Carlos I con altos mandatarios de países árabes en varias de sus conversaciones con el comisario José Manuel Villarejo intervenidas por la Policía en casa de este último. En uno de esos audios, de 2016, la empresaria asegura haber visto "con sus propios ojos" como cada vez que el emérito viajaba a Oriente Medio volvía con dinero. Habla incluso de cantidades de hasta cinco millones de euros "cada vez" que el monarca se iba de viaje a estos países con "protección diplomática". Según la empresaria, el rey pagaba "todo en cash" incluso a su mujer y sus hijos y tenía "una máquina para contar dinero" en la Zarzuela.

CANTIDAD. 1,4 millones de euros.

Álvaro de Orleans-Borbón. Primo lejano de Juan Carlos I. Es el propietario de la fundación Zagatka, una sociedad instrumental creada en Liechtenstein en octubre de 2003. La Fiscalía suiza investiga si el emérito utilizó a este familiar para ocultar cuentas en ese país. Orleans niega ser testaferro del monarca y asegura que creó la fundación para continuar la tradición familiar de ayudar a las monarquías europeas. Hasta el pasado junio, cuando cambió su reglamento, la fundación tenía como tercer beneficiario de sus fondos a Juan Carlos I y a Felipe VI y sus dos hermanas como cuarto y quintas, respectivamente. Desde entonces únicamente Álvaro de Orleans aparece como primer beneficiario y su hijo Andrés como segundo, según El País.

Una de esas cuentas, abierta en el Credit Suisse, habría llegado a atesorar alrededor de 14 millones de euros. Con parte de esos fondos se habrían abonado decenas de vuelos en compañías privadas a Juan Carlos I y su examante Corinna Larsen. Según el diario británico The Telegraph, sólo entre 2016 y 2019, cinco millones de euros procedentes de esa cuenta se habrían destinado a pagar vuelos en jets privados del monarca. Entre ellos, viajes al Gran Premio de Fórmula 1 de Abu Dhabi o a República Dominicana.

El propio Orleans reconoce en el podcast XRey que pagó esos vuelos. "Creo que ese dinero fue bien gastado considerando las extraordinarias y, en cierta medida, nefastas circunstancias en las que tuvo que ser gastado", dice el aristócrata, que asegura sentir un "dolor muy muy fuerte" por la situación de la reina Sofía. "El banco es el primo. Él es el que paga los aviones", dice Larsen en otra conversación con Villarejo en referencia a Orleans.

Además, El Confidencial ha informado de que Juan Carlos I supuestamente escondió a través de esta misma fundación otra cuenta en Suiza, en este caso abierta en el banco Lombard Odier. Ese depósito, en el que se registraron movimientos hasta agosto de 2018, habría acumulado hasta 7,9 millones de euros invertidos en acciones, bonos y otros productos financieros.

CANTIDAD. 21,9 millones de euros. Es la suma de los saldos máximos que han tenido ambas cuentas según la información publicada.

Arturo Fasana. Gestor de fondos. La Fiscalía suiza le investiga por blanqueo agravado por gestionar la cuenta en una filial del banco Gonet & Cie en el paraíso fiscal de Bahamas donde supuestamente Corinna Larsen recibió una donación millonaria del rey emérito en 2012. La empresaria ha declarado que ésta fue una donación por "gratitud" y "amor" para agradecerle lo bien que había cuidado al rey. Señalado en distintas causas judiciales como presunto testaferro de grandes fortunas, Fasana es un viejo conocido de la policía y los jueces españoles, pues manejó las cuentas ocultas en Suiza del cabecilla de la Gürtel, Francisco Correa. Larsen le identifica en los audios de Villarejo como uno de los colaboradores que ayudan a Juan Carlos I a esconder y blanquear el origen de su dinero.

Dante Canonica. Abogado experto en estructuras opacas. Trabajó durante años en el despacho Rhône Gestion del intermediario suizo Arturo Fasana. Fue el creador y secretario de la fundación Lucum, la sociedad instrumental bajo la que se camufló la donación millonaria de Arabia Saudí a Juan Carlos I. En los audios de Villarejo, Larsen asegura que el monarca se sirvió de sus servicios para crear una supuesta estructura de blanqueo. También está siendo investigado por la Fiscalía suiza por blanqueo agravado.

Nicolás Murga Mendoza. Teniente coronel del Ejército del Aire, fue ayudante de campo de Juan Carlos I hasta que pasó a la reserva hace algo más de un año. Ha sido una de las personas más próximas al rey, su asistente personal tanto en actos públicos como privados durante años. Según la investigación, es el testaferro del dinero que el multimillonario mexicano Sanginés-Krause puso presuntamente a disposición de la familia real para cubrir una parte de sus gastos personales. La pasada primavera, en una declaración ante el fiscal anticorrupción Luis Pastor, Murga Mendoza sostuvo que esos pagos eran detalles y atenciones que él quería tener con el monarca, si bien algunas de las facturas abonadas por él se remitían directamente al Palacio de la Zarzuela, informó El Mundo.

Empresarios multimillonarios y gobernantes de países nada respetuosos con los derechos humanos habrían contribuido a financiar durante décadas el desorbitado tren de vida de Juan Carlos I para quien, al parecer, no eran suficientes los 300.000 euros que recibía anualmente del erario público solo en concepto de salario. La asignación que recibe la Corona para su funcionamiento ronda los ocho millones anuales, si bien el coste de la monarquía es mucho mayor porque esa cantidad no incluye los fondos que salen de los diferentes ministerios para pagar todos los gastos que realiza la Casa Real en materia de viajes, seguridad, funcionariado o mantenimiento de su patrimonio.

Cuentas en Suiza, donaciones millonarias y tarjetas opacas: 300.000 euros de sueldo no fue suficiente para los anteriores reyes

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Investigaciones judiciales y periodísticas han acreditado que este círculo de 'financiadores' del monarca lo formarían altos mandatarios, principalmente de potencias petroleras, como el fallecido rey de Arabia Saudí Abdalá bin Abdulaziz, el sultán de Bahréin Hamad bin Isa al Jalifa o el expresidente kazajo Nursultan Nazarbayev. Y también grandes magnates como el empresario mexicano Allen de Jesús Sanginés-Krause, que estaría detrás de la donación que el monarca ha intentado regularizar esta semana para evitar la imputación en una de las tres causas abiertas contra él en la Fiscalía del Tribunal Supremo sobre sus finanzas.

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13 de diciembre de 2020 - 21:37 h
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