“No podemos permitir que se sigan mostrando imágenes de un monumento absolutamente vandalizado”, denunciaba el pasado miércoles el alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida después de que la escultura emblemática de la Plaza del Sol apareciese vistiendo un chaleco del Sindicato de Inquilinas, bandera republicana y con pegatinas y pintadas. Esta mañana, pasadas las siete, el Ayuntamiento ha vallado el monumento.
Ocurre después de que más de mil manifestantes pasen la cuarta noche en la plaza, un día antes de que el Congreso de los Diputados vote al respecto de los dos decretos de vivienda acordados por el Gobierno.
Informa Lucía Samaniego