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Entrevista

Arde Bogotá: “A ver si podemos celebrar en la misma semana la salida de nuestro disco y la del decreto de vivienda”

Álvaro, Pepe, Jota y Dani, los integrantes de la banda Arde Bogotá

Laura García Higueras

30 de septiembre de 2026 22:21 h

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“Alquilaré una limusina y allí pondré canciones tristes”, avisa la banda Arde Bogotá en Antifiesta, una de las canciones de su nuevo disco, Manufacturas del club de la gente sola, que verá la luz este viernes. El mismo día que los decretos de vivienda propuestos por el Gobierno para ofrecer más protección a los inquilinos tras las protestas por el desahucio de Maricarmen, pasará por el Congreso. “Necesitamos que la clase política de un paso adelante y resuelva el problema del derecho a una vivienda justa”, reclaman al respecto.

El nuevo disco de Antonio García (voz y guitarra), Dani Sánchez (guitarra), Pepe Esteban (bajo) y Jota Mercader (batería) les ha quedado “más triste y más profundo”, fruto de la mirada “hacia dentro” con la que han compuesto las canciones. Temas que, a su vez, han bebido de todo lo que viene de “fuera”; de asuntos como la precariedad, el desamor y la desesperanza en el futuro que también han impregnado sus letras. “Ha sido sin querer, estamos bien”, bromean.

¿La música puede ser un remedio para la soledad del club que da título a su disco?

Álvaro García: Vivimos en una realidad hiperconectada y, sin embargo, este un momento humano de mucha soledad, de mucha soledad indeseada, y de mucha gente que se siente muy desconectada del resto a pesar de que las herramientas para la conexión son mejores que nunca.

Jota: La música puede ser remedio y puede ser acompañante. A todos nos gusta cuando estamos tristes ponernos una canción en el coche que nos haga estar más tristes, o envuelva nuestra tristeza. Eso mismo también puede ser un remedio.

Van a presentar el disco en una gira de salas, sus 'Hervideros', en la que la compra de entradas en exclusivamente en taquilla. ¿Por qué decidieron hacerlo así? ¿Qué expectativa tienen?

Dani Sánchez: Queríamos presentar el álbum en salas. Analizando lo que habíamos anteriormente y la cantidad de gente que viene a los conciertos, pensamos que vender las entradas iba a ser una locura, y bastante injusto. El peor procedimiento es sacarlas online y que la gente se mate, creíamos que lo más justo era poner las entradas en taquilla y que quien de verdad quisiera ir, hiciera ese esfuerzo.

Sabemos que es muy difícil porque mucha gente trabaja, pero la que más anhelaba estar en ese concierto iba a ser la que se pusiera a la cola y apreciara el momento de estar con más fans y comprar ese ticket físico.

AG: Una de las mejores cosas que nos llevamos de esto es haber generado algo de comunidad. Nos han contado que la gente que estuvo se puso cara, se hicieron amigos y quedaron para ir juntos.

Añadían la limitación de dos entradas por persona, entiendo que para evitar la reventa, algo que el público sufrimos desde fuera. ¿Cuánto les preocupa desde dentro?

DG: También somos consumidores de música y de conciertos, y hemos estado en ese otro lugar. Seguramente esto no sea la solución de nada, y no sabemos quién tiene la llave para solucionarlo. Tampoco sé si somos los máximos responsables de solucionar el problema, pero cada artista que ponga un grano de arena o intente girar el volante hacia una dirección que no sea la que ya conocemos y que es injusta; aporta algo nuevo, descubre algo nuevo y agita el avispero para que todos seamos conscientes de que hay que cambiar la reventa de bots.

¿Lo hablan mucho entre compañeros de otras bandas y artistas?

AG: Sí que hemos recibido palabras de aliento de otros compañeros. Supongo que a alguno no le habrá parecido nada bien y nos lo dirá cuando nos vea. Tampoco existe una organización tan clara de los músicos, aunque podría.

Depende de que lo pongan en marcha, ¿no?

J: Sí. Sería interesante tener una organización del mundo de la música que pudiera hacer frente a tiqueteras, a lugares de reventas donde las prácticas son abusivas en cuanto a poner el precio de la reventa, verificar que esas entradas sean reales o cuánto antes puedes poner unas entradas en reventa.

No es lo mismo hacerlo al día siguiente de comprarlas que un mes o una semana antes, que de ser así sabes que es porque esa persona no va a poder ir. Es unirse y establecer una serie de estamentos que puedan regular, y sobre todo que llegue al público y puedan tener una guía de las prácticas que se llevan a cabo, de lo que ocurre en la reventa. Decir qué es lo que hay que evitar y cuáles son las red flags. Todo es empezarlo.

Los músicos deberíamos estar organizados para poder hacer frente a tiqueteras y lugares de reventa

Jota — Batería de Arde Bogotá

¿Y por qué querían hacer la gira en salas?

Pepe Esteban: Es volver un poco a ese momento cercano con la gente que pasas como banda antes de llegar a un escenario muy grande. Ese estar en una sala, ver a una persona delante de tí y ser capaz de reconocer el espacio en su totalidad. También, dentro de la sala, hay algo vibrando distinto a un festival. La gente que va a una sala va a verte a tí. En un festival también puede ver a otras personas, puede ser un recinto grande que tú haces y todo el mundo vaya a verte a ti, pero es distinto. Está todo mucho más condensado y es una energía distinta. Se palpa un calor diferente.

Hablan en otra de sus nuevas canciones sobre el consumismo. Pipiolas, que estuvieron en elDiario.es en verano, comentaban que tenían un debate entre concebir una canción como una obra de arte, pero que también puede ser un producto, porque en cierto modo la música la escuchamos, pero también la consumimos. ¿Ustedes qué opinan?

AG: Hay una parte de lo que hacemos que inevitablemente entra dentro del juego de un mercado, y por eso le llamamos industria. Pero concretamente la canción, no, porque yo cuando escucho una no siento que la consuma, siento que la escucho. La disfruto como cuando miras un cuadro.

Evidentemente, cuando pagas un dinero por escucharla, porque compras un álbum o pagas una suscripción, entras en el juego de un mercado, pero si el álbum es tuyo, ya lo pagaste y estás rompiéndolo en la minicadena de tu casa, yo creo que ahí aparece una experiencia que está casi desligada de lo que se consume y está todo en lo que se experimenta, lo que se siente o se disfruta. Ese es el último reducto que queda de la experiencia artística que hay en la música. El disfrute que tú tienes cuando ya no hay mercado alrededor.

J: Es verdad que si le das vuelta, hay que pasar obligatoriamente por el paso del consumismo antes de que pierda esa etiqueta y pase a ser un ente exclusivamente artístico, lo cual puede generar un debate ideológico.

AG: También creo que la mayoría de las canciones, al menos las nuestras, no las creas como un producto, sino como experiencia creativa, un gesto de comunicación. Luego sí que tiene que pasar por el yugo de convertirse en un producto y algo que puedas publicar, envolver en una campaña de marketing, etc. Pero el origen de eso no estaba destinado a venderlo. Solo era algo que querías compartir, que querías sacar de ti. De hecho, creo que si hiciéramos las canciones pensando en que nos dieran mucho dinero, nos saldrían fatal, rarísimas.

Los integrantes de la banda Arde Bogotá

El disco sale en la misma semana en la que se va a llevar al Congreso el decreto de vivienda, con cientos de acampados en Sol, en la que hemos visto a mucha gente joven protestando. Como músicos y ciudadanos, ¿cómo se sienten respecto a lo que está sucediendo?

AG: Absolutamente interpelados como generación, como chavales de treinta años. Es la realidad de la mayoría de nuestros amigos. Tenemos el deseo absoluto de que cambie la sociedad y de que esto sirva para que la clase política dé un paso adelante y resuelva un problema estructural y terrible de nuestro país, que es el acceso a la vivienda, el derecho a una vivienda, y una vivienda justa. A ver si es posible y el viernes celebramos dos cosas.

J: No solo hay que sentirse orgulloso de la ciudadanía que ha salido a expresarlo con tanto ahínco, unidad y colaboración en Madrid. Ha habido manifestaciones en casi todas las ciudades de España. Se nos olvida que la presión también viene de la periferia, no solo de aquí.

¿Han notado muchos cambios dentro de la industria desde que empezaron? En cuanto a la presión por sacar canciones cada vez más rápido o tener que estar en todos los festivales posibles.

DG: La tuvimos. Sí que recuerdo la época en la que estábamos en los carteles de todos los festivales y había que tomar una decisión sobre si seguir estando o no, o tomarnos nuestro tiempo para hacer las cosas que queríamos hacer, tanto discos como conciertos propios. Quizás ahora la presión es más esperar a ver cómo recibe la gente el álbum.

¿Se sienten en una posición privilegiada en la que se han podido librar de situaciones que otros compañeros no?

Jota: Sí. Es un privilegio porque hemos pasado por todos los pasos, muy rápido. Al haber ido también el disco anterior y haberlo girado tanto, llega un punto en el que en realidad ya no te queda más por girar en el circuito. Ahí empezamos a crear nuestro propio show para pasearlo, y que sea un sitio grande, que venga mucha gente. Eso nos pone en una situación muy privilegiada porque podemos hacer esos shows, nos puede ver mucha gente en muchos sitios del país, incluso llevarlo fuera; y nos permite no estar sujetos a tener una ansiedad por el número y cuáles festivales estamos. Eso es un privilegio.

Poder hacer tus propios shows y no depender de un festival te quita de preocupaciones y te otorga más tiempo para poder hacer las cosas con calma y tranquilidad. Lo que pasa es que hay un proceso en el cual muchas bandas se ven con mucha cantidad de las dos cosas. De sus propios conciertos, la posibilidad de perder pasta, el ver cómo lo haces con las salas, lo que te cobran las salas, con qué otras bandas te vas a juntar para que salga más o menos rentable. Que es lo que nosotros hemos hecho toda la vida, tanto en Cartagena como en Madrid. Ver en cuántos festivales tenemos que meternos, no solo para llegar a más gente, sino también para aguantar económicamente el proyecto. Nosotros en ese aspecto somos privilegiados.

Vídeo de la entrevista completa

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