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La FIFA permitirá que los asistentes al Mundial lleven agua después de las críticas de Mamdani, alcaldes y aficionados

El Rastreador

8 de junio de 2026 17:54 h

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El Mundial de fútbol de Estados Unidos, México y Canadá no ha comenzado y ya ha sido objeto de varias polémicas. La última ha sido la de la prohibición de llevar agua a los partidos, que finalmente se ha derogado después de las presiones del alcalde neoyorquino Mamdani, de aficionados y de otros políticos.

El pasado 2 de junio la FIFA anunciaba que prohibía a los aficionados llevar botellas de agua reutilizables a los recintos deportivos, según adelantaba The Athletic. Tampoco se permitían otros tipos de botellas, por seguridad en el caso de que fueran arrojadas hacia alguien.

Solo tres semanas atrás la organización había publicado que permitía “la entrada al estadio de botellas de plástico vacías, transparentes y reutilizables, con una capacidad máxima de 1 litro”. Algo comprensible, especialmente por las altas temperaturas que se esperan durante el torneo, que se disputará del 11 de junio al 19 de julio.

Los asistentes aún recordaban que, en el Mundial de Clubes celebrado el verano pasado en Estados Unidos, cada botella de agua costaba entre 4 y 6 dólares en los estadios, aunque sí se permitió el acceso de botellas de agua vacías.

La nueva norma de la FIFA no gustó ni a los aficionados ni a algunos políticos de las ciudades que acogerán partidos, como Toronto. Josh Matlow, concejal de esta ciudad canadiense, calificó esta medida de “codiciosa e irrazonable” en su cuenta de X y afirmó que pediría al ayuntamiento que se opusiera: “La salud y la seguridad públicas son mucho más importantes que la restricción impuesta por la FIFA a los aficionados para comprar productos de Coca-Cola”. Matlow se refería a que Dasani, la marca de agua de la multinacional, se venderá en las sedes mundialistas.

El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, también se opuso con firmeza y pidió cambios a la FIFA.

La organización accedió, finalmente, y el 6 de junio anunció que permitiría el acceso a los aficionados “con una botella de agua de plástico blando, desechable, de 590 ml”. Sin embargo, añadió que “no se permitirá el ingreso de botellas duras y reutilizables por motivos de seguridad”.

La mercantilización de este evento deportivo, el segundo más seguido del mundo después de los Juegos Olímpicos, ha sido una constante desde que se anunció.

Primero fueron los elevados precios de las entradas, pues la organización optó por un precio dinámico, es decir, variable según su demanda. A 8 de junio, según la web de la RFEF, las entradas para el debut de España costaban entre 180 y 500 euros; para cuartos su precio está entre 680 y 1.440 y para una hipotética final van de 4.185 a 8.680 euros. También se supo que la FIFA pondría los datos del torneo a disposición de las casas de apuestas y que permitiría que estas retransmitieran los partidos.