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El lapsus de Feijóo en el Congreso de la Empresa Familiar: confunde el hidrógeno verde con nitrógeno

Lunes 5 de octubre. Pedro Sánchez arranca la mañana anunciando la convocatoria de elecciones anticipadas. Poco después, a las 10.00 horas, el líder de la oposición Alberto Núñez Feijóo ofrece una declaración celebrando la convocatoria y que “por fin” los españoles acudiremos a las urnas. Arranca oficialmente la precampaña y, con ella, todo el foco se coloca sobre los futuros candidatos de los partidos, entre los que está el propio Núñez Feijóo.

Un par de horas después, el portavoz del PP en el Congreso acude a una charla con motivo del Congreso Nacional de la Empresa Familiar, una entidad formada por un centenar de las principales empresas familiares del país y en el que están, entre otras, el Banco Santander, la Banca March, Mercadona o la Corporación Hijos de Rivera, dueña de las cervecerías de Estrella Galicia y con cuyo presidente, Ignacio Rivera, mantiene una conversación. En ella ha llegado su primer lapsus de precampaña. O eso queremos pensar, que fue un lapsus.

Decía Feijóo que Europa “no puede externalizar sus fronteras” ni su seguridad y que tampoco puede externalizar su energía, ante lo que centraba su discurso en la explicación al porqué del rechazo del Partido Popular del Tratado de Amistad con Francia, que fue declarado constitucional por el Tribunal Constitucional y que, con su mayoría absoluta en el Senado, el PP tumbó. Para ello, el líder de la oposición expuso este lunes que en su partido creían que en este tratado “debería de especificarse de una forma concreta las interconexiones energéticas”.

“Lo unico que se pone, como siempre, es un espantajo de hacer un proyecto de nitrógeno verde entre Barcelona y Marsella a sabiendas de que no se va a hacer”, afirmaba Feijóo. ¿El problema? No existe el nitrógeno verde, se trata de hidrógeno verde. Y ahí el lapsus, o el error, del líder del partido más votado del país.

El proyecto BarMar, que hace referencia a las dos ciudades que quedarían conectadas por esta infraestructura energética, Barcelona y Marsella, es un proyecto de interconexión submarina entre la península ibérica y el continente europeo y que conectará España y Francia mediante un gasoducto bajo el mar Mediterráneo. Pese a que Feijóo asegura que “no se va a hacer”, lo cierto es que la Comisión Europea ya aprobó una primera partida de ayudas valoradas en más de 28 millones de euros a principios de 2025 y la infraestructura está promovida por la empresa española Enagás y las francesas NaTran y Teréga y tiene un presupuesto estimado de entre 2.100 y 2.500 millones de euros.