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Juan Carlos Arias, detective: “Los 'tiesos' eran discretos, pero se han venido arriba y se han vuelto agresivos”

Álvaro Palacio

Sevilla —
30 de julio de 2026 21:00 h

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Detective privado y escritor, Juan Carlos Arias (Sevilla, 1960) fundó una empresa de detectives privados en 1983, donde comenzó a percatarse de que algunas personas les costaba realizar un gasto tras recibir un servicio. Esas personas, llamadas coloquialmente ‘tiesos’, suponen un fenómeno que le llama mucho la atención.

Atiende a SevillaelDiario.es tras la publicación de su último libro, 'Tiesos (Cómo identificarlos, desmontarlos y lucharlos)', donde analiza la figura de estos “personajes”. Tras haber sido precisamente un tieso cuando fundó su agencia de detectives, ahora analiza en este libro cómo se comportan, cuáles son sus hábitos y cómo se les puede distinguir.

Para Arias, un tieso es “una persona que vive por encima de sus posibilidades, sin ser una persona pobre o necesitada, y se quiere pegar caprichos con dinero ajeno”. Por otro lado, recalca que no es lo mismo “estar tieso” que “ser un tieso”: lo primero se debe a una situación circunstancial, lo segundo es una persona que asume que no va a salir de su estatus social.

La evolución de los tiesos

Desde que fundó su agencia de detectives en el año 1983 conoció a la figura del tieso en primera persona, ya que él era uno de ellos. “No tenía recursos, como cualquiera que empieza, pero además cometí el fallo de abrir mi empresa y luego buscar los clientes”, reconoce Arias. Desde estos inicios ya conoció a los primeros tiesos, a los que posteriormente ha ido conociendo en los diferentes ámbitos de su profesión: “como clientes, como investigadores y como proveedores”.

Con el paso del tiempo se ha dado cuenta que los tiesos, al igual que la sociedad, han ido evolucionando. Detecta que antes del año 2000 “eran personajes discretos, anónimos, que no querían llamar la atención”. Sin embargo, afirma que ahora “se han venido arriba, se han vuelto agresivos y algunos tienen hasta orgullo, desarrollando prácticas transgresoras”.

Como investigador ha descubierto a muchos tiesos que le “han puesto una cruz o una vela negra” al dejarlos en evidencia. Sin embargo, reconoce que, al ser detective, juega con la ventaja de tener documentación e información que le permiten conocer la vida privada de la otra persona.

Ser tieso: un estilo de vida

“Para un tieso la palabra ahorro no existe”, afirma Arias con rotundidad. Siempre hay una excusa para justificar el no gasto de dinero. “Si sus amigos se van al extranjero, ellos dicen que son muy patriotas; a todo le sacan punta”. Además, si hay un plan al que no pueden asistir por su alto coste, “lo revientan”. A ese tipo de tiesos los identifica como “tiesos agresivos”.

Las ofertas o aplazar los pagos son cosas que Arias destaca de los tiesos, afirma que “van en tromba a los 2x1”. Además, aprovechan todas las “gangas” para ahorrar lo máximo posible y cuando coinciden en fiestas o celebraciones, se reconocen entre ellos, pero nunca quedan a solas. Sin embargo, para él “ser tieso es como ser rubio, no tiene nada de malo”.

El autor cree que los tiesos son personas con las que hay que aprender a convivir mientras que la economía siga así. “Cada vez que un político dice que la economía va muy bien, se refiere a la macroeconomía, a la economía de las grandes empresas, de los grandes números, de los inversores, pero la economía doméstica no va bien”, afirma Arias.

Tipos de tiesos y cómo encontrarlos

Además del 'tieso agresivo', Arias destaca otros como el jubilado. “El tieso de oro”, que es como los llama amigablemente, se encuentra con un problema cuando termina de trabajar, y es que pasa a cobrar menos y tiene los mismos gastos. Por ello, tiene que aprender a adaptar su vida a esos ingresos y “dejar de lado costumbres o proyectos que querían desarrollar”.

A diferencia del hombre, que es el tieso común, las mujeres “son mucho más inteligentes” a la hora de ser rácanas. “Cuando van a vestir, reniegan de las marcas y acuden a los bazares a comprar ropa y bisutería, sin embargo el problema está cuando descubres que es una tiesa, entonces te hacen la cruz”, señala Arias.

Por último, hay un tipo de tieso que detesta por encima del resto, el que tiene “muchísimo dinero”. Esto lo achaca a un tema mental, a que “hay mentes que el verbo pagar no lo conjugan y les da yuyu”, ya que a pesar de la existencia de los bizum, que son automáticos, intentan siempre no pagar, esto lo hacen “porque saben que son unos jetas o unos tiesos con balcones a la calle”.