ENTREVISTA
Luis Navarro, sociólogo: “A los políticos me los llevaba al bar de la esquina para que vieran de qué habla la gente”
Doctor en Sociología por la Universidad Pablo de Olavide, profesor universitario y escritor, Luis Navarro (Úbeda, 1976) se fija en los detalles que realizamos en nuestra vida diaria. Esperar en una fila, la forma de relacionarse en redes sociales o la forma de hablar son cosas que no pasan desapercibidas para él, que entiende que lo cotidiano no es neutro.
Tras su paso por la Feria del Libro de Madrid, en la que estuvo dando a conocer su nuevo libro Una mirada sociológica de la vida cotidiana, donde ve la cotidianeidad de las cosas desde un punto de vista sociológico, atiende a elDiario.es Andalucía. Navarro da su visión sobre la sociedad española y andaluza, poniendo el foco en las desigualdades sociales y en la clase política.
Un acto que realizamos a diario como esperar una cola es un ejemplo de desigualdad. “No es igual hacer cola para ir a un desfile de Prada que para matricular a tu hija en un colegio público”, apunta. El tiempo se puede comprar con dinero ya que “los pobres esperan muchísimo más”, esto hace que sea un bucle en el que, al tener más tiempo, generas más dinero. En el cuerpo de las personas también se puede observar la desigualdad, indica: “No es lo mismo una persona que está trabajando en una fábrica con pocas horas de descanso, a otra persona que ha tenido una clase social más alta y un trabajo mucho más cómodo”.
La “sociedad de la aceleración”
Los pequeños detalles de los que Navarro se percata pasan desapercibidos en el día a día de los demás. Precisamente esto es lo que pretende mostrar en su libro, “hacer pensar” a los demás el porqué de las cosas. “¿Por qué un anuncio de dentífrico o un anuncio de tarifa telefónica tiene letra pequeña? Pensemos que, si aparece esa letra pequeñita, es porque algo huele a chamusquina”.
Plantearse este tipo de situaciones es clave en el desarrollo de la “sociedad de la aceleración”, que es como describe a la sociedad actual. Si extrapolamos la situación anteriormente expuesta al mundo de la información, planteando el porqué de las cosas, “puede hacernos una sociedad más informada, menos polarizada”. Navarro explica que “no debemos confundir bulos con líneas editoriales diferentes”. Por ello entiende que hay que consultar las informaciones en más de un medio, algo que no ocurre con frecuencia, y se da “con un canto en los dientes” cuando conoce a alguien que realiza esta práctica.
Navarro interpreta que el papel de las redes sociales es muy importante y que supone “un cambio en la sociedad al que nos tenemos que adaptar”. Sin embargo, vuelve a poner el foco en los mensajes ocultos, en este caso en el de los influencers que publicitan productos. Sin embargo, aclara que “no digo que no se compre, pero sí que pensemos qué hay detrás de eso”, aunque reconoce que “es complicado” no caer en la comodidad.
No obstante, hace autocrítica reconociendo que “desde la ciencia hemos cometido un fallo, pensar demasiado hacia adentro y menos hacia afuera”, lo que ha provocado que hayan “adquirido espacios de conocimientos personas que no tienen la formación que deberían tener”. Por eso, confía en que las generaciones venideras “hagan un pensamiento más crítico, más reflexivo, que al menos le haga dudar de lo que parece evidente”.
Como profesor universitario, entiende que “el principio del cambio está en la formación”, principalmente en la educación pública, en la que cree que están haciéndolo bien en cuanto a la transmisión de los valores sociales. Sin embargo, piensa que los centros de formación privados “tienen otro tipo de cultura, que no es la cultura de la solidaridad o el valor colectivo”, lo que fomenta un individualismo que no es beneficioso.
La política como actor principal
La sociología y la política son dos ciencias que están ligadas principalmente por las encuestas, “una de las herramientas fundamentales de análisis de la realidad social”. No obstante, reconoce que las encuestas no lo son todo y que “hay otro tipo de investigaciones que aportan mucho más” como las entrevistas, los grupos de discusión o la observación, que dan matices para profundizar en temas de relevancia social.
La invasión de la política en todos los aspectos de nuestra vida no es algo positivo para Navarro, que ve cómo los grandes problemas se deben a “determinados discursos, pero ya no solo de odio, sino también la falta de transparencia ante cuestiones como la corrupción”. El aislamiento de la clase política de la sociedad cree que es perjudicial, por lo que si tuviese la oportunidad de charlar con un político “lo llevaría al bar de la esquina”. “Y si estuviese la tele puesta, mejor, simplemente para escuchar a la gente de la calle de cómo hablan, de qué hablan”.
La forma en la que calan los discursos de odio en los barrios obreros es algo que tampoco pasa desapercibido para el autor, quien cree que se debe a la polarización de la sociedad a la que “por mucho argumento que tú le transmitas para tratar de aportar algo de objetividad, es imposible luchar contra ese terreno”. Además, cree que esta polarización en la que se encuentra el país va a tardar en cambiar, lo que describe como una situación “jodida”.
Una de las posibles soluciones afirma que pasa por cambiar “las caras visibles” de la política, que traigan una “nueva energía”. Un ejemplo de su tesis lo ve en las pasadas elecciones celebradas en Andalucía, en las que María Jesús Montero, candidata a la presidencia de la Junta por el PSOE, obtuvo el peor resultado de la historia de su partido en unas elecciones andaluzas, mientras que uno de sus adversarios políticos, José Ignacio García, candidato de Adelante Andalucía, consiguió un gran resultado “no solo por el manejo de las redes sociales, sino por un mensaje fresco”.
Para Navarro, el crecimiento del partido de José Ignacio García, que tiene “como base el andalucismo”, se debe a que ha sabido “movilizar” al electorado para que “se implique más en política”. Además, el auge de la identidad andaluza, como demuestran los últimos datos publicados por el CENTRA, también es culpable del aumento de votos de este partido. “Yo siempre había pensado que una cara nueva que retomase determinadas cuestiones de Andalucía podía tener éxito”, reconoce.
Al igual que la política, el papel que juegan los medios de comunicación en la sociedad es fundamental debido a sus marcos interpretativos. Indica que los titulares o los datos son manipulables, pero que los medios tienen que tratar de transmitir información a la ciudadanía de la forma más fiel posible. “Los datos se pueden manipular para arriba o para abajo, al igual que el titular, pero el 50% de algo sigue siendo el 50%, será poco o mucho, pero el dato en sí tiene que estar”, afirma Navarro.
Como docente universitario, trata a diario con la juventud, de la que le preocupa los mensajes que reciben de la extrema derecha y piensa que habría de profundizar en por qué hay un auge de esta ideología entre los jóvenes. Navarro cree que se debe a que “es lo guay”, y descarta que sea una franja de edad fácil de adoctrinar.
Reflexión en la comunidad educativa
Mientras escribía su libro se ha percatado que hace falta más formación en la historia, “que nos haga ver de dónde venimos”. Cree que a la enseñanza en esta materia en los colegios e institutos le hace falta una actualización, donde las plataformas digitales pueden ser una buena herramienta con series “que son un pelotazo” o a través de las redes sociales, “que están haciendo un buen trabajo”.
Esta actualización opina que no tendría que ser únicamente en los colegios o institutos, sino que se debería de dar también en las universidades. El absentismo a las clases universitarias es causado por un perfil de profesorado obsoleto. Tanto él como su entorno, asegura, “nos preocupamos por hacer cosas diferentes que traten de motivar al alumnado”.
La IA juega un papel fundamental en la actualización del sistema educativo y pone en jaque la forma de evaluación, lo que hace que sea un tema de “discusión y reflexión” entre el profesorado. Asegura que no es algo que puedas obviar y que “hay que saber utilizarla”, no solo el alumnado, también los profesores, a los que “tienen que formar de cómo transmitir el uso de la IA”.
Navarro ha cambiado su modelo de evaluación, adaptándose al uso de la IA. “¿Para qué te voy a enseñar una fórmula si la tienes a través de la IA? Lo puedes hacer rápidamente pero también es verdad que si le pides un gráfico, un indicador o un índice sintético, que no me copien y peguen la fórmula, sino que al menos le pregunten cómo se ha ido construyendo y qué lo sepan explicar”, afirma Navarro.
El uso de las tecnologías e IA hace que haya dos perfiles de estudiantes, según Navarro. El primero “son chavales que no usan la IA, tratan de esforzarse, pero escriben muy rápido y ni siquiera se paran a repasar si lo han escrito bien”, pero asegura que el esfuerzo “hay que valorarlo”. Mientras que el segundo perfil “van a todo lo contrario, lo hacen todo con la IA” y les reprocha que al menos mencionen el uso de esta herramienta y entiendan lo que están haciendo.
Por ello, tiene la convicción de que “algo están haciendo mal” los institutos para que lleguen a la universidad “estudiantes con graves problemas de redacción o con faltas ortotipográficas”. Sin embargo, no cree que sea un problema exclusivo de estos centros, sino que es algo que “debemos reflexionar toda la comunidad educativa”, porque Navarro se niega a que “un estudiante supere la asignatura con errores graves de redacción”.
A modo general, afirma que la base del cambio de una sociedad acomodada está en el pensamiento crítico. Para Navarro, el pensamiento crítico es “que dudemos de lo que nos mandan, que no compartamos información de la que podemos dudar, de argumentar las cosas”, aunque reconoce que es complicado y que para ello hace falta contrastar la información que nos llega, algo que no se suele hacer. Sin embargo, cree que con “pequeños chispazos” se conseguirá un cambio de rumbo en la sociedad.