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El 'loko' Van Gogh, retratado por guiris flamencos: un espectáculo de cómo encontrar tu lugar en el mundo

Alejandro Luque

Palomares del Río (Sevilla) —
3 de junio de 2026 21:31 h

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En las letras flamencas abundan los locos. También asoman, de vez en cuando, los pintores y los bohemios. Lo que no había ocurrido hasta ahora es que unos artistas del género dedicaran un espectáculo al pintor loco por excelencia, Vincent Van Gogh. Eso es precisamente lo que tres de ellos van a estrenar este viernes en el marco del Festival Guirijondo de Palomares del Río (Sevilla).

El guitarrista holandés Tino Van der Sman, la bailaora californiana Cristina Hall y el cantaor jerezano David Lagos suman así talentos en A mí me llaman el loko, un montaje que se inspira en la obra y la mirada del autor de Los girasoles para moverse en la frontera entre la genialidad y el abismo. Según Van der Sman, la idea original fue sugerida por el director del festival Guirijondo, el crítico Manuel Bohórquez. “Empecé a trabajar con Cristina e incorporamos a un artista invitado, David Lagos. Sin embargo, a medida que avanzaban los ensayos, David se implicó tanto en la creación que decidimos eliminar lo de ‘artista invitado’, porque la obra también es suya. Es una creación de los tres”.

Aunque Van Gogh es el eje en torno al cual gira la obra, sus responsables han evitado contar su historia de forma literal. “Hemos tomado como referencia sus cuadros, su biografía y distintos aspectos de su vida: su trabajo en las minas, su profunda religiosidad, su complicada relación con las mujeres —tanto con su madre como con sus parejas—, la soledad y la sensación de no encajar. Esta última es una temática muy vinculada a los guirijondos, y algo que tanto Cristina como yo sentimos muy cercano: cómo encontrar nuestro lugar en el mundo”.

La fuerza de la escritura

“Es un espectáculo muy profundo y muy serio”, prosigue el guitarrista. “Lo hemos trabajado mucho, inspirándonos también en el cine, en las películas que se han hecho sobre Van Gogh. Hemos utilizado numerosos textos escritos por él, y quizá una de las grandes sorpresas ha sido descubrir no solo la fuerza de sus cuadros, sino también su enorme talento como escritor. Escribía extraordinariamente bien”.

La primera escena, por otro lado, en la que aparece Cristina Hall sola, “está inspirada en los dibujos a tiza de la época en la que Van Gogh aún vivía en Holanda y retrataba a la gente del campo. Toda esta primera parte está basada en el mundo rural y la religión. Él estudió para ser sacerdote y trabajó como predicador en las minas de Bélgica”, añade.

La segunda parte del espectáculo gira en torno al estudio, la imitación y la admiración. “Siempre me ha llamado mucho la atención, al leer sus cartas, la admiración que sentía por sus referentes. También abordamos aquí su relación con las mujeres. Hay una escena dedicada a la prostituta con la que mantuvo una relación en Holanda; de hecho, fue a una prostituta a quien entregó la oreja que se cortó. Y la tercera y última parte se centra en la locura y la muerte”.

Locura extrema

Todo esto se traduce musicalmente en el uso de palos como la petenera, “aunque en este caso se trata de una creación propia: tanto la melodía como la letra son nuevas. También interpretamos el polo, la caña y el taranto, este último vinculado claramente a la etapa de las minas en Bélgica, cuando aún no había decidido convertirse en pintor. He intentado reflejar musicalmente el impresionismo en una de las piezas, inspirándome en Debussy. El primer tema que interpreto tiene un carácter religioso, cercano a la Semana Santa, y evoca la iglesia. Hay también una bulería en la que busco una sonoridad muy tradicional, como reflejo de la etapa de aprendizaje y estudio. La caña fue quizá la pieza más difícil, porque en ella los tres buscábamos expresar la locura en su estado más extremo. Espero que esa búsqueda quede reflejada en escena”.

'A mí me llaman el loko' será el plato fuerte de una programación que hasta el sábado verá desfilar por Palomares del Río a flamencos tan singulares como la guitarrista china Lola Yang, su colega holandés Gaspar de Holanda o la bailaora igualmente holandesa María La Serrana, junto a artistas españoles de reconocido prestigio

En cuanto a la inspiración pictórica, cuadros como Los comedores de patatas están presentes desde inicio. “Fue su primera gran obra y, aunque hoy es considerada fundamental, fue muy rechazada en su momento. De hecho, un marchante de arte la desestimó por completo. También hemos trabajado a partir de La Berceuse, motivo por el que Cristina baila con una cuerda. En ese cuadro aparece una mujer sosteniendo una cuerda unida a una cuna que no se ve, y esa imagen nos sirvió como inspiración. Además, utilizamos su último cuadro, Campo de trigo con cuervos. Los cuervos tienen una presencia importante en la obra y, de hecho, el espectáculo concluye con una canción de Nina Simone, Blackbird, mientras hablamos de la muerte. Por último, también hemos tomado como referencia muchos de sus dibujos: las mujeres del campo, los trabajadores rurales y toda esa iconografía de sus primeros años”.

Flamencos del mundo

A mí me llaman el loko será el plato fuerte de una programación que hasta el sábado verá desfilar por Palomares del Río a flamencos tan singulares como la guitarrista china Lola Yang, su colega holandés Gaspar de Holanda o la bailaora igualmente holandesa María La Serrana, junto a artistas españoles de reconocido prestigio como el guitarrista Paco Peña (creador de la cátedra de guitarra de Rotterdam) o el cantaor El Pele. También estarán presentes divulgadores como el hispanista estadounidense Tyler Barbour o la periodista de Países Bajos Marlies Jansen.

Manuel Bohórquez, que creó el festival hace cuatro años, sigue creyendo que hay un flamenco más allá de las fronteras españolas que merece ser visto y escuchado con atención. “La idea de que cada año se dedique a un país va dirigida a que los aficionados conozcan bien cómo es el flamenco en el mundo, en este caso en los Países Bajos. El espíritu de Guirijondo es ese, dar una oportunidad a los artistas extranjeros y que Palomares tenga un sitio donde disfrutar y aprender”.