La única alumna de IES de una aldea de Sevilla consigue transporte escolar y vuelve al instituto casi tres meses después

Han tenido que pasar casi tres meses para que una joven de 15 años vecina de una aldea de Sevilla llamada Peroamigo vuelva a acudir a clases en su instituto con el resto de compañeros, y lo ha conseguido después de una odisea de papeleo, gestiones y quejas por parte de su familia, hasta que, por fin, este jueves volverá a tener un taxi a su disposición para que pueda tener el derecho a la educación igual que sus compañeros.

La joven es una de los poco más de diez vecinos de la aldea, que pertenece al término municipal de El Castillo de las Guardas, y llevaba sin ir a clase desde el pasado 4 de noviembre, al haber suspendido la ruta la empresa de autobús interurbano que la llevaba a diario al IES de Gerena, a media hora de su casa.

De por sí no era un viaje fácil, ya que tiene que levantarse a las 6.00 de la madrugada, para que un taxi la recoja y la deje en El Castillo de las Guardas, para montarse en el autocar que, en media hora larga, la deja en el instituto de Gerena. A la vuelta, lo mismo.

Ya no era rentable

Su madre, Carmen Cabeza, se quejaba en su día de que solo unos días antes de quedarse sin transporte se enteró por casualidad. Fue el 29 de octubre, cuando el conductor que recogía a su hija y la dejaba cada día le dijo que dejaría de prestar el servicio, ya que consideraba que no era rentable llevar a una sola persona a diario.

Además de que “parecía que estaba haciendo un favor”, le dijo que la Junta de Andalucía no le compensaba lo suficiente como para mantener la ruta, y cinco días después dejó de llevar a la niña a clase.

Desde entonces, la menor ha recibido clases telemáticas en el salón de su casa, con una conexión a internet inestable y sin poder tener clases al mismo nivel que el resto de su clase.

Y todo ello porque la Junta aseguraba que encontrar un taxi que prestase el servicio no era fácil, pero se unía a la complicación de que tenían que contratar a un monitor que acompañase a la menor junto al conductor, algo indispensable en este tipo de vehículos de transporte escolar, aunque no así en los autobuses que lleve al alumnado a los centros educativos.

Al monitor había que darle de alta solo unas horas, y la burocracia se puso por delante de la necesidad de la joven de acudir a clase, aunque al final se ha podido solventar.

Este jueves, volverá a sus clases en el IES Gerena, al que llegará dos horas después de despertar cada día, y todo porque, además, en El Castillo de las Guardas existe un instituto que da servicio al alumnado hasta segundo de ESO, pero a partir de ese curso se tienen que desplazar a Gerena como localidad más cercana, y así seguirá hasta que se amplíen las líneas del instituto de su pueblo o bien se levante un centro nuevo.