Los actores clave para la acción climática en España se rearman para pelear por el futuro: “Es reversible”
Tras seis años de obstrucción continuada del relato climático —cuyo comienzo lo marcó la pandemia, momento en el que la conversación sobre la causa empezó a desinflarse—, una entidad se ha propuesto servir de puente en España entre los diferentes actores del ecosistema climático. Y ha dibujado un horizonte: reimpulsar el diálogo social sobre uno de los mayores desafíos del presente en un momento en el que, pese a que hay más evidencia y acción que nunca, la ciudadanía se siente profundamente desencantada con la lucha.
“Nos hemos cargado la idea de futuro. El dibujo que hace la sociedad cuando se le pregunta por el futuro es el de un sitio apocalíptico al que nadie quiere llegar”, resumía Cristina Monge, socióloga y politóloga, en un evento celebrado el pasado jueves en Madrid.
Su organizador fue Bla Bla LAB, un laboratorio de datos, tácticas y narrativas por el clima —recientemente ensalzado por el Ministerio de Transición Ecológica (MITECO) como uno de los mayores referentes actuales en materia de comunicación climática— que intentará actuar durante el próximo año y medio como un “imán” entre los distintos actores (hasta ahora relativamente dispersos entre sí) para facilitar el trazado de una agenda común.
“Pensemos en este encuentro como un punto de partida”, expresó Laura Barrera, responsable de proyectos y de comunicación estratégica en Bla Bla LAB. Se estaba dirigiendo a más de una treintena de actores clave de la sociedad civil, del sector público y privado, y de la academia, que asistieron a la cita. Estaban allí tanto personas del mundo de la sociología y de la comunicación, como del MITECO, de Greenpeace, de Moeve, o de la Federación de Consumidores y Usuarios.
Las narrativas desinformadoras están logrando que el debate no gire en torno a lo que tiene que girar
Como arranque, varios actores y actrices salieron a escena para representar a cuatro tipos de españoles, cuatro arquetipos (de los ocho que ha prototipado el laboratorio atendiendo a cómo percibimos en España la emergencia climática), que se encuentran, en mayor o menor medida, desconectados de la causa.
“Yo soy Antonio, trabajo en una empresa de logística [...]. Estamos en el peor momento político de nuestra historia: entre problemas de corrupción, de inmigración... Y sobre el cambio climático, ¿qué, qué queréis que os diga? Mis abuelos han trabajado la tierra toda la vida en su pueblo [...] Eso sí que es cuidar la tierra y cuidar nuestra patria [...]. Creo que lo que nos da sentido a los seres humanos es crear una familia, emprender, tener un trabajo y no la agenda 2030”, expresó uno de ellos.
“Ahí es justamente donde queremos trabajar. Al final, a las personas les movilizan cosas distintas. O sea, ‘Antonio’ quiere formar una familia y ‘Teresa’ quiere servicios públicos de calidad. Es importante, entonces, incluir en la conversación a personas como Antonio, además de tratar de movilizarlas a través de sus propios canales y códigos”, afirmó Fernando A. García, director de innovación en Hexagonal (la consultoría de la que nace el laboratorio).
Del desencanto a la ilusión
Sin embargo, pese a la autocrítica del sector, es crucial atender al esquema completo. Según la Climate Social Science Network, este momento de “obstruccionismo climático”, esta pasividad social, responde también a la irrupción deliberada de diversos agentes en la agenda pública para forzar un cambio de encuadre, distorsionar lo que hasta ese momento se entendía como “sentido común”, desacreditar las medidas que se han propuesto frente a la crisis, e influir en las decisiones políticas para frenar el apoyo a la causa.
“Las narrativas desinformadoras están logrando que el debate no gire en torno a lo que tiene que girar”, explicó a este diario Maribel Ángel-Moreno, coordinadora de la sección de Clima de Maldita.es, fundación especializada en la lucha contra la desinformación. “Se ha conseguido que la gente hable de algo que ya está comprobado por la ciencia. Es como empezar desde el principio. Además, hemos visto que durante los últimos fenómenos extremos, como la dana o los incendios, se ha disparado la desinformación de forma extrema. De esta forma se ha intentado alejar la conversación del cambio climático”, señalaba Ángel-Moreno.
Por otro lado, sucesos como el drama de la vivienda o la crisis geopolítica están abrumando a los españoles, de manera que el cambio climático está quedando relegado al puesto número 15 de los principales problemas del país. Una de las actrices, de hecho, referenciaba en su interpretación este tema: “Yo creo que el cambio climático es importante, pero también me preocupa mi salud mental. [...] Enciendo la televisión y me dan ganas de morirme”.
El reto de desbloquear la vía para que el relato climático penetre de nuevo en la conversación es, por tanto, gigante, pero Raúl Oliván, director de Hexagonal, lo ve más que posible: “Yo creo que tenemos que hablarle a la gente de lo que le importa, le duele, o le motiva y, sobre ello, construir una narrativa sobre el tema que ni siquiera tenga por qué mencionar el cambio climático de forma directa”.
Si alguien te dice que le preocupa mucho el tema del clima, no puedes saber si es de Podemos, de Sumar, del PSOE, del PP, o incluso de Vox
“Veo que hay una primera barrera de recelo y de suspicacia hacia la problemática en mucha gente, pero creo que si la superamos, nos encontraremos con un caldo de cultivo que sí logre aglutinar a una mayoría de personas en torno a esto, porque es como de sentido común. Y la gente tiene muchísimo sentido común. Mucho más del que pensamos”, asegura.
Según Luis Aguado, de la organización More in Common —dedicada a encontrar qué es aquello que nos une a los españoles—, en nuestro país el cambio climático polariza mucho menos de lo que podríamos pensar. “Si alguien te dice que le preocupa mucho el tema del clima, no puedes saber si es de Podemos, de Sumar, del PSOE, del PP, o incluso de Vox. Eso en otros países no es así y es importante que en España no cambie. Para eso, por ejemplo, es vital que el Partido Popular se atreva a hablar de clima de forma ambiciosa y que lo señale como un riesgo real encontrando un discurso propio”, apuntaba en una breve ponencia.
Dos grandes casos de éxito: Altri Non y el proyecto Hope
Pero la comunicación climática en España está muy lejos de haber fallado estrepitosamente, y hay signos de que ya está empezando a dar con la clave. Dos iniciativas recientes así lo demuestran: la victoria gallega contra la macrocelulosa Altri y la serie documental Hope! Estamos a tiempo.
Nerea Pérez, de Greenpeace, y Saya Saulière, de Komons (organización hermana del proyecto Hope en su iniciativa ‘Oleada por la regeneración’) explicaron por qué creían que estos dos casos habían tenido tanto éxito. “‘Altri Non’ es la campaña de Greenpeace que más apoyo ha recibido en una década, y es que hubo algo especial en ella: No fue directamente una movilización climática, ¿pero acaso importa? Fue una movilización por la vida, por la voluntad de decidir cómo se quería vivir”, afirmó Pérez.
‘Altri non’ no fue directamente una movilización climática, ¿pero acaso importa? Fue una movilización por la vida, por la voluntad de decidir cómo se quería vivir
“Los colectivos, que además venían de mundos muy diversos, no hablaban desde el enfado ni desde la tensión: hablaban desde la emoción, desde el deseo, desde la vida. Transmitían de una manera que no habíamos visto nunca. Nos dio mucho que pensar”, profundizó.
Saulière, por su parte, apuntó que “hace casi un año desde que se lanzó la docuserie Hope!”: “Fueron seis capítulos en los cuales se describieron soluciones apetecibles. Intuíamos que con su visionado la gente podría pasar del desencanto a la esperanza, una emoción muy especial y muy escasa en ese momento. Pensamos: ‘¿Y si pudiéramos hacer que esas personas, ante la activación de ver la serie, se encontrasen?’ y de ahí nació la oleada por la regeneración. Ahora hay doscientos veinte grupos de WhatsApp por toda España organizándose para intentar regenerar su territorio”.
¿Las claves del éxito de este dúo? El enfoque territorial y el cambio de narrativa del problema a la solución y de la escasez a la abundancia (poder imaginar un futuro abundante en todo aquello que sostiene la vida).
Un nuevo rumbo
Según los diversos estudios elaborados por Bla Bla LAB, incluso los perfiles más desencantados del panorama español no tienen un especial ánimo por confrontar la causa. La situación tiene más que ver con emociones como el hartazgo y/o el miedo (algunos sienten que su estilo de vida se encuentra amenazado). “Pero es un proceso de desencanto reversible. No predomina la ira y no hay una gran masa que crea en serio que el cambio climático no existe. Lo que ocurre es que hay que reconstruir la legitimidad y la confianza”, esclarecen.
No predomina la ira y no hay una gran masa que crea en serio que el cambio climático no existe
En base a esto, hacen un llamado a todas aquellas entidades (ayuntamientos, oenegés, asociaciones, colectivos, comunicadores…) que estén volcadas en la acción climática a que se pongan en contacto con ellos si quieren coordinarse con otros agentes. La idea es crear “metanarrativas”, generar insumos de evidencia sobre ellas y, a partir de ahí, impulsar campañas (articuladas entre sí pero individualizadas) de comunicación, de incidencia, y de movilización.
El carácter innovador del “nuevo rumbo” se subrayó en el cierre del evento con una “traducción poética de futuros posibles”. Las organizaciones se fueron acercando a dos poetas durante toda la mañana para contarles qué tipo de futuro se imaginaban o promovían, y ellos convirtieron sus relatos en poemas. Este fue uno de ellos, de Pablo Urizal: “Sólo había que unir los puntos/ dibujar un bosque/ florecer de la mano. [...] Hablar para esperar/ de la vida, un mañana”.