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La contaminación por las macrogranjas y los fertilizantes vuelve a subir tras dos años de tregua

Raúl Rejón

18 de marzo de 2026 22:38 h

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Tras un par de años de alivio y ahora fuera de los focos mediáticos, las macrogranjas de cerdos y el uso intensivo de fertilizantes han vuelto a incrementar la contaminación del aire por amoniaco en España. En 2024, el sector agroganadero emitió 453 kilotoneladas (kt) de amoniaco, un 1,4% más que un año antes, según el último Inventario de emisiones de contaminantes atmosféricos del Ministerio de Transición Ecológica. Se ha cortado una tendencia a la baja.

El amoniaco generado por la ganadería y agricultura intensivos ha sido el único contaminante monitorizado –que incluye los óxidos de nitrógeno, las micropartículas, el dióxido de azufre y los compuestos volátiles– que ha subido en este informe. Es la primera vez que esto ocurre desde 2021.

Con todo, al haberse modificado los límites máximos obligatorios de emisión de amoniaco a partir de 2021 –al tiempo que se revisaban los datos históricos de este tóxico liberados por España– el nivel actual cae dentro de la legalidad que marca una reducción del 3% respecto a los niveles de 2005 (507 kt máximos) para llegar al 16% en 2030. Las 453 kt de 2024 son un 13% menos que en 2005, según remarca el inventario.

Cabe añadir que hasta que se cambió el tope legal, España encadenó diez años seguidos de incumplimiento continuado con el amoniaco. Los ejecutivos españoles se quejaron regularmente en Europa y pidieron que se revisaran los límites, cosa que finalmente se materializó. A partir de entonces, se cumple la normativa.

El principal emisor de amoniaco es el uso de fertilizantes inorgánicos nitrogenados incluida la aplicación de urea “que representó el 22,8% del total”, según recoge el informe sobre contaminantes remitido por España a la Unión Europea. “Seguido de la aplicación de estiércol animal a los suelos”, reconoce el documento.

Salud humana y ecológica

El amoniaco es un tóxico medioambiental por diferentes motivos. Por un lado, “contribuye a la formación de micropartículas PM 2,5 que tienen un impacto significativo en la salud de las personas”, según explica la Agencia Europea del Medio Ambiente (EEA). La EEA añade que estas emisiones “contribuyen a la acidificación del suelo y el agua” lo que hace que se pierdan nutrientes y se dañen los ecosistemas.

Además, el Ministerio de Transición Ecológica recuerda que el amoniaco liberado “es un precursor importante de la eutrofización al depositarse en ecosistemas terrestres y acuáticos”. La eutrofización es un agente de colapso ecológico como ha podido observarse de manera palpable en el Mar Menor.

El Inventario interno, por su parte, informa de que el aumento en la emisión de amoniaco de 2024 ha sido “consecuencia principalmente del aumento de la fertilización nitrogenada en suelos cultivados”. Es decir: el estiércol de cerdos y los fertilizantes están detrás de esta contaminación.

Respecto al primer factor, la gestión del estiércol de los cerdos en las factorías intensivas (y su mezcla con agua denominada purines) ha sido el factor que, hace unos años, disparó las cifras de amoniaco. Entre 2018 y 2020 España se convirtió en una de las potencias mundiales del porcino al aprovechar las fuertes importaciones de China que tuvo que reducir su producción por un brote de peste porcina.

Este contexto hizo que se publicara una normativa específica para intentar acotar las emisiones de este sector. Entre las nuevas reglas se impulsó la adopción de “las mejores técnicas disponibles (las MTD) porque el crecimiento ha derivado en un mayor impacto ambiental”, como reconoce el Ministerio de Agricultura. Se trata de una serie de técnicas para la gestión de los estiércoles: desde la alimentación de los animales hasta su conversión en abono.

La última evaluación del Ministerio de Agricultura (de 2023) afirma que, aunque el sector porcino intensivo ha hecho “esfuerzos significativos hacia una ganadería más sostenible”, su avance en la adopción de estas medidas ha sido a un ritmo “menor respecto al año anterior”. Y admite que “existe margen de mejora, especialmente en la implantación de técnicas específicas en ciertas categorías de animales y regiones”.

Ese margen se da, por ejemplo, a la hora de aplicar estiércol al campo: “Solo el 10% de las granjas realizan un enterrado del estiércol en un tiempo inferior a las 4 horas, que es el tiempo máximo requerido para la reducción eficaz de emisiones”, incluye el informe. También reseña que “se requiere avanzar en la implantación de MTD más eficientes para la reducción de emisiones”.

Repunte de los fertilizantes en el campo

Respecto a los fertilizantes, en 2024 se dio un fuerte salto: en total se aplicaron unos 4,4 millones de toneladas, un 17% más que un año antes. Más o menos la mitad fueron fertilizantes nitrogenados, los más relacionados con las emisiones de amoniaco. Y dentro de los nitrogenados el más usado es la urea.

Por cierto, los fertilizantes nitrogenados están unidos indisolublemente a los combustibles fósiles ahora en crisis por los ataques de EEUU e Israel sobre Irán. Estos agroquímicos se fabrican a base de gas. Tanto como materia prima como la fuente de energía para las reacciones químicas que derivan en el compuesto que luego se aplica los cultivos. Casi el 80% del coste de los fertilizantes es el gasto energético para producirlos.

España es muy dependiente de las importaciones para mantener su nivel de fertilización agrícola sintética. Hasta el 75% de lo que se aplica se compra fuera. Según los datos del Banco Mundial y la ONU, los principales proveedores de fertilizantes de España son Egipto, Bélgica, Marruecos, Rusia y Portugal.