Qué tiene que ver el feminismo con todo esto
Hola.
¿Cómo estás? Con la tontería, ya estamos en octubre. Y no, no dejan de pasar cosas. Del desahucio de Maricarmen, el estallido de indignación por la vivienda y la no convalidación de los dos reales decretos del Gobierno sobre el asunto hemos pasado a una convocatoria de elecciones generales. El 29 de noviembre nos vemos en las urnas y sabremos qué nos espera los siguientes cuatro años.
Sobre la mesa, el miedo a un gobierno de extrema derecha que recorte derechos y libertades. Sabemos que tienen al feminismo en el punto de mira. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, mencionó durante el discurso en el que anunciaba la convocatoria de elecciones la importancia de un proyecto político que se ha construido alrededor de la paz y el feminismo. Se me quedó grabado.
Porque muy probablemente de aquí al 29S vamos a escuchar cómo se apela al feminismo y a las mujeres para parar la ola ultra y conservar un ejecutivo progresista. El problema es que en los últimos años hemos visto cómo en toda la izquierda ha habido un decaimiento de la agenda feminista y de igualdad, un decaimiento en el discurso, en las propuestas. Hemos visto, incluso, cómo se ha culpabilizado al feminismo del auge ultra, sin más matices ni explicaciones.
Ahora, con las elecciones a la vuelta de la esquina y con un mundo que ha girado a la derecha, en el que hemos visto cómo la agenda ultra intenta imponerse alrededor de los grandes asuntos sociales y económicos, estaría bien algo de autocrítica. Porque quizá vaciar o descafeinar la agenda de las políticas de igualdad no era la solución para frenar nada, ni señalar al feminismo ni hablar de amigos de entre 40 y 50 años asustados (¿os acordáis de esa frase de Pedro Sánchez?). Quizá todo eso lo que hacía, precisamente, era alimentar el odio y los razonamientos de las derechas, mientras la izquierda dejaba algo de lado al feminismo.
He ilustrado el boletín de hoy con esa foto del 8M de 2019 porque creo que en estos días conviene recordar que ese impulso feminista tiene que ver con algunos de los cambios más importantes que hemos vivido en los últimos tiempos. Y que esas huelgas son el precedente imprescindible para que hoy estemos asistiendo a una convocatoria de huelga general alrededor de la vivienda, algo impensable hace diez años. Cuando en 2018 se planteó la convocatoria de una huelga feminista hubo mucho revuelo y también mucha incomprensión. Los grandes sindicatos, de hecho, no convocaron huelga general, sino paros parciales. Fueron sindicatos minoritarios los que ampararon la posibilidad de que existiera una huelga general feminista, que buscaba interpelar el propio sentido de las huelgas, la manera en la que las hacemos y a quién interpelamos.
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De premios
Ha sido una alegría saber que el Premio Nacional de Ensayo 2026 ha sido para Hijas del hormigón, de Aida dos Santos, un libro en el que recoge historias de mujeres de clase trabajadora, historias en las que se mezclan el machismo y el clasismo.
A mí me han nominado a los premios Así sí de la Federación de Mujeres Jóvenes, que premian la cobertura de la violencia sexual con perspectiva de género, y me puedes votar aquí :)
Nos vemos la próxima semana.
Ana