“Ni Valle ni Almudena”: 83 años después de la sublevación militar, la exhumación de Franco sigue pendiente

83 años del golpe de Estado que llevó a una Guerra Civil y a 40 años de la dictadura franquista. Y algo más de un mes de que se pasara la fecha decretada para la exhumación de Francisco Franco del Valle de los Caídos, el 10 de junio pasado. 43 años después de su muerte, el cadáver de Franco, y su futuro, siguen muy vivos en el día marcado como el inicio de la sublevación militar de 1936: el 18 julio.

Con la momia sepultada en la sierra madrileña y el decreto de exhumación paralizado cautelarmente por el Tribunal Supremo, este jueves se concentran en la Puerta del Sol los contrarios a que se prolongue la tumba homenaje y su potencial traslado a la catedral de Madrid. “Cada día que Franco pasa en Cuelgamuros constituye un insulto a la sociedad española y a la democracia, y un menosprecio a sus cientos de miles de víctimas”, denuncia la campaña #NiValleNiAlmudena, que convoca la manifestación a las 20.00 para “exigir la condena unánime de las instituciones al golpe militar y a la dictadura franquista, así como la salida de los restos de Franco de Cuelgamuros, para que sean trasladados a un emplazamiento que no pueda convertirse en lugar de homenaje y exaltación”, según explican sus responsables.

Para los firmantes del manifiesto de convocatoria (un centenar de organizaciones cívicas, sociales, culturales y memorialistas), la salida del dictador del Valle “es un acto de Justicia, y una medida de reparación moral y simbólica de las víctimas de la dictadura”, además de “un requerimiento de la legalidad internacional en materia de derechos humanos”.

Plan estancado

Con todo, la exhumación sigue estancada. La última gota fueron las declaraciones del nuncio saliente del Vaticano, Renzo Fratini, sobre el cadáver del dictador. “Se resucita a Franco por motivos ideológicos”, dijo en una entrevista. El Gobierno en funciones, que ha ido encadenando reveses en su proyecto de trasladar el cadáver, lo consideró una “injerencia” inaceptable y protestó formalmente ante el Vaticano.

La concentración de este 18 de julio abunda en los obstáculos con los que ha topado el Gobierno de Pedro Sánchez en este asunto. El último, la admisión por parte del Supremo de la suspensión cautelar de la exhumación del dictador solicitada por la familia Franco, la Fundación Franco y los frailes del Valle, que no pretenden otra cosa que “dilatar el proceso”. Pero, además, denuncian cómo el alto tribunal “ha ido más lejos argumentando que se aprueba la medida cautelar porque la exhumación sería perjudicial para la familia y para el interés público”, lo que supone “un cinismo insultante”.

“Nos encontramos ante una decisión política, adoptada no según criterios jurídicos, sino en función de la ideología de los magistrados integrantes del tribunal”, recalca el colectivo, quien también denuncia la frase del auto donde se cataloga a Franco como 'Jefe de Estado desde el 1 de octubre de 1936 hasta su fallecimiento', “al tiempo que se evita calificarlo como dictador, es decir, cabeza de un aparato estatal de facto, surgido de la violencia, no sometido a la legalidad y no homologado en la Comunidad Internacional de su época”. Una equiparación que “resulta inaceptable” porque “da continuidad y validez a los efectos producidos por un golpe de Estado contra el régimen democrático republicano”.

Tumba en la Almudena: “Vejación y humillación”

El prior de la basílica, de pasado falangista, ha actuado de último resistente para impedir que los restos del general golpista fueran extraídos. Santiago Cantera ha ido poniendo obstáculos en ocasiones de carácter rocambolesco como cuando aseguró que aceptaría una orden que proviniera del Rey. El prior ha llevado la contraria a la cúpula eclesiástica española que no pretendía impedir la exhumación. También ha llegado a amenazar con presentar una denuncia por profanación de tumbas contra el Ejecutivo.

“La única declaración que las víctimas del franquismo y la sociedad española esperan de la Iglesia es una petición pública de perdón, por su participación en la represión desatada por los golpistas y su colaboración con la dictadura”, apuntan desde #NiValleNiAlmudena quienes añaden que el episodio de Fratini “muestra que la Iglesia oficial jamás ha dejado de posicionarse del lado de la impunidad del franquismo”. A la luz de todo este periplo, concluyen “existe la necesidad urgente de modificar las relaciones entre el Estado español y la Iglesia católica, en especial en lo que se refiere al estatus legal del Valle”, finaliza.

El manifiesto recuerda que el Decreto-Ley sobre la exhumación de los restos del dictador “fue convalidado por el Congreso de los Diputados el 13 de septiembre de 2018, con sólo dos votos en contra” por lo que, argumenta, “lo que ahora se está dilucidando es quién tiene realmente el poder en España: las instituciones democráticas o la familia Franco, sus fundaciones y abogados, financiados con el producto del expolio masivo de bienes públicos y privados llevado a cabo por la dictadura”.

“Que la exhumación de Franco se lleve finalmente a cabo, tal y como fue acordada por el Parlamento, constituye hoy una prueba de fuego de la calidad de la democracia española”, sostienen los firmantes, quienes añaden que “las pretensiones de la familia del traslado de los restos a la Almudena, son asimismo inaceptables”.

Así, añaden, “el enterramiento de Franco en un lugar público a pocos metros del Palacio Real y de la Plaza de Oriente, donde la dictadura organizaba los actos de exaltación del régimen, supondría una vejación y una humillación para las miles de víctimas del franquismo, para sus familias, y para el conjunto de la sociedad”.

Y, advierten: “Si finalmente se entierra al dictador en la Almudena, la catedral y el centro de Madrid se convertirán en un centro de peregrinación de los nostálgicos del franquismo y de los fascismos europeos, y como respuesta legítima, en un lugar de movilización antifascista. Todo ello tendría consecuencias enormemente negativas para la imagen internacional de la ciudad, y para la convivencia de los vecinos y vecinas de la ciudad, y sus visitantes”.

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