España no reduce la tasa de absentismo escolar: uno de cada 10 alumnos falta a clase habitualmente

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Ruth del Moral / Efe

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La OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) avisa de que los problemas de absentismo escolar ya no son un asunto marginal, sino que se han convertido en un desafío que afecta a las aulas en casi todos los países desarrollados, aunque en unos más que en otros. En España la tendencia es al alza, sobre todo en la etapa de primaria.

Cada día cuenta. Comprender, prevenir y responder a los problemas de asistencia escolar es el último informe de la OCDE que señala un aumento “constante” entre 2015 y 2023 de las ausencias (al menos una vez cada semana o dos) de los escolares españoles y que se aleja de la tendencia media que muestran el resto de países desarrollados. Aún así, España presenta un 10% de absentismo habitual —dos puntos más que hace una década—, por debajo de la media tanto de la OCDE como de la UE, que están en el 15%.

Pero, en el caso español, la preocupación es la tendencia alcista. “España pertenece a un grupo de nueve sistemas educativos (junto a países como Chile, Finlandia, Italia y Estados Unidos) donde el absentismo nunca descendió y creció sostenidamente durante todo el periodo”, incide este organismo, que señala que Chile y Eslovaquia tienen las tasas más altas y Japón y Corea las más bajas.

Pese a esta tendencia a un mayor abandono, España sí mejora desde hace años en el abandono educativo temprano, uno de los principales debes educativos históricos del país. En 2015, este indicador, que contabiliza a los jóvenes que dejan el sistema al alcanzar la edad mínima legal para hacerlo (16 años), estaba por encima del 30% en 2008 y con la crisis empezó a bajar, para situarse en un 20% en 2015 y caer hasta el 12,8% a finales de 2025.

“Las ausencias indican fracturas”

En su estudio, la OCDE destaca que las trayectorias de absentismo suelen comenzar pronto y tienden a persistir: “Las ausencias previas son uno de los indicadores más fiables de las futuras”. El 36% de los estudiantes que sufrieron ausencias prolongadas en secundaria ya habían presentado este mismo problema durante la educación primaria.

Y los expertos recuerdan que tienen repercusiones muy negativas tanto en el rendimiento académico como en las habilidades sociales del alumno. Las ausencias escolares se asocian con un menor funcionamiento ejecutivo, menor motivación, menor perseverancia y menores aspiraciones educativas; unos factores que pueden mermar aún más la capacidad de aprendizaje.

Las ausencias en primaria impactan en el desarrollo de habilidades fundamentales y en secundaria pueden derivar en problemas de comportamiento al coincidir con importantes transiciones académicas y de desarrollo madurativo.

¿Qué causas provocan el absentismo escolar?

Los problemas de salud física y mental, la desmotivación, las dificultades familiares, la inestabilidad de la vivienda o las responsabilidades de cuidado, son factores críticos, pero también la percepción de falta de relevancia o los conflictos familiares pueden alterar las rutinas.

El acoso escolar y una comunicación deficiente entre la escuela y la familia contribuyen a un mayor número de ausencias, al igual que la escasa coordinación entre los centros educativos y los servicios externos.

La OCDE señala que los alumnos de primaria cuyos padres tienen estudios superiores registran tasas de absentismo más bajas que sus compañeros cuyos padres no los tienen, con una diferencia de hasta 7 puntos.

Otro factor que está creciendo es la tolerancia de los padres hacia las ausencias de sus hijos e hijas por enfermedades leves o por vacaciones durante el periodo lectivo. “Tras la pandemia se ha observado un cambio en las actitudes parentales y una flexibilización de las normas respecto a la importancia de asistir diariamente”, señala el informe.

¿Qué se puede hacer?

Las políticas enfocadas a la inclusión y a dar apoyos específicos contribuye a mejorar la asistencia, mientras que las respuestas rígidas o excesivamente coercitivas pueden reforzar las desigualdades y empeorar la situación.

“Muchos sistemas utilizan medidas punitivas o basadas en multas. Estos enfoques pueden tener efectos a corto plazo, pero es poco probable que reduzcan el absentismo escolar de forma duradera por sí solos”, inciden los educadores.

Para mitigarlo, la OCDE propone ofrecer apoyos de salud física y mental específicos en la asistencia escolar; apoyos directos en las escuelas —como programas de alimentación o transporte— dirigidos especialmente a los estudiantes más vulnerables; establecer legalmente las responsabilidades de las familias y autoridades y compartir datos de forma segura entre instituciones; y flexibilizar el currículo mediante metodologías activas y opciones vocacionales, y evitar la repetición de curso o la expulsión disciplinaria como respuestas automáticas, entre otras cuestiones.