Un estudio revela cómo se desató la avalancha catastrófica en Nepal: el cambio climático fue un factor decisivo
Un informe elaborado por científicos de World Weather Attribution y glaciólogos internacionales, confirma que décadas de cambio climático debido a la quema de combustibles fósiles contribuyeron de forma decisiva al catastrófico derrumbe de rocas y hielo ocurrido el mes pasado en la frontera norte de Nepal que causó cientos de muertos y más de mil desaparecidos.
“Como resultado directo del cambio climático provocado por el ser humano, las temperaturas anuales y las medias de julio-agosto han aumentado significativamente alrededor de esta ladera y del Himalaya en general, con incrementos de aproximadamente 1 a 1,5 veces el aumento de la temperatura media global”, escriben los autores, que señalan la rápida transformación que ha producido el calentamiento en estos entornos de alta montaña.
Encabezados por el investigador Ben Clarke, del Imperial College de Londres, los científicos concluyen que el desastre fue una crisis compleja y que los factores climáticos, sumados a la desestabilización adicional causada por un terremoto de magnitud 7,8 en 2015, son las principales causas del desastre. En concreto, el calentamiento global provocado por el ser humano ha elevado el umbral de congelación unos 100 metros por década, lo que ha provocado el adelgazamiento de los glaciares y el deshielo del permafrost que mantenía unida la montaña.
A la degradación del permafrost provocada por el aumento de las temperaturas y el debilitamiento previo del terreno tras el terremoto de Gorkha de 2015 se sumó el acelerado retroceso y adelgazamiento del glaciar Langtang-Lirung, que quitó soporte a la base de la montaña e incrementó la infiltración de agua de deshielo en las grietas rocosas. Por último, el derretimiento de las abundantes nevadas de finales de 2025 y la presencia de temperaturas anómalamente altas en los tres días, dos meses y el año anteriores al desastre actuaron como factores determinantes que favorecieron el desencadenamiento de la avalancha.
Este evento demuestra que ya se están alcanzando los límites de la adaptación y que se necesitan acciones transformadoras a nivel local y global para evitar, minimizar y abordar las pérdidas y daños
El informe advierte de que esta es otra señal de advertencia del riesgo en rápida evolución en las regiones de alta montaña de todo el mundo, donde el cambio climático crea condiciones que favorecen el desarrollo de avalanchas de roca y hielo similares. “Este evento demuestra que ya se están alcanzando los límites de la adaptación y que se necesitan acciones transformadoras a nivel local y global para evitar, minimizar y abordar las pérdidas y daños”, señalan los autores. “Hasta que las emisiones de combustibles fósiles no alcancen el cero neto a nivel global, este riesgo continuará aumentando”.
Un efecto en cascada
Javier Lillo, de la Universidad Rey Juan Carlos, destaca que el calentamiento global ha jugado “un papel crítico” en el desastre. “El Himalaya es un área de tectónica muy activa que, además, como otras cordilleras montañosas y zonas glaciares, está sufriendo de manera más acusada el impacto del calentamiento global”, explica al SMC. “Por otra parte, la propia orografía del Himalaya —donde los fondos de valle son las zonas más pobladas— hace, como indican los autores, muy difícil reducir la vulnerabilidad a estas situaciones de tan elevada magnitud de peligrosidad”.
Los efectos del cambio climático influyeron de manera determinante a desestabilizar sistemas y variables que serían clave en el desarrollo de la catástrofe
Pilar Brufau, investigadora de la Universidad de Zaragoza, considera que el análisis que muestra el informe aborda el desastre sucedido en Nepal como un fenómeno en cascada y no debido a un hecho aislado. “Habitualmente los debris flow [avalanchas de escombros] son producidos de esta forma: suele haber un factor desencadenante, al que se suman el colapso de hielo, roca, sedimentos, unidos al flujo de agua superficial que rápidamente genera un gran volumen de mezcla de agua y sólidos que se propaga a gran velocidad, aumentando debido al arrastre de todo el material en suspensión que se encuentra a su paso”, señala. “Este tipo de flujo no puede tratarse como un proceso de inundación al que estamos acostumbrados”.
Luis Carcavilla Urquí, del Instituto Geológico y Minero de España (IGME, CSIC), destaca que, aunque se trata de un fenómeno múltiple, “los efectos del cambio climático influyeron de manera determinante a desestabilizar sistemas y variables que serían clave en el desarrollo de la catástrofe”. En el futuro, explica al SMC, es fundamental seguir estudiando cómo evolucionan en el tiempo los factores determinantes, tanto conocidos como potenciales, de eventos múltiples como este en un contexto de cambio global, para prevenir futuras tragedias.