Pedro Sánchez defiende la propuesta de regulación para los centros de datos: “La lógica es económica y medioambiental”
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha defendido este jueves la conveniencia de la propuesta de regulación de los centros de datos que el Ejecutivo sacó a consulta en agosto y que ha provocado fuerte rechazo del sector tecnológico y eléctrico. “La lógica es económica y medioambiental”, señala en un artículo de opinión para la agencia Bloomberg publicado bajo el título de “Cómo evitar que los centros de datos consuman demasiada energía”.
Sánchez recuerda que, según la propuesta elaborada por tres ministerios, cuyo plazo de alegaciones se amplió ante la polémica generada, “cualquier aumento en la demanda de electricidad debe ir acompañado de capacidad adicional de energías renovables. El marco normativo incluye requisitos para garantizar que una parte significativa del consumo de los centros de datos provenga de proyectos de energía limpia de nueva construcción. La lógica es económica y ambiental”.
“La propuesta parte de un principio sencillo: el acceso a la red eléctrica es un recurso estratégico escaso y no debe verse obstaculizado por proyectos que carecen de credibilidad, viabilidad o una contribución significativa a la economía y la sociedad”. “Los grandes nuevos consumidores de energía no deberían competir con la demanda existente ni fomentar una mayor dependencia de los combustibles fósiles; deberían contribuir a catalizar la inversión en la transición energética”.
Sánchez añade que, “los centros de datos son un activo estratégico” y en un mundo “donde Europa todavía depende en gran medida de capacidades digitales no europeas”, el borrador “combina salvaguardias sobre cómo se controlan los datos —y cómo se gestiona la infraestructura— con incentivos diseñados para expandir el sector tecnológico europeo y fortalecer la soberanía del continente”.
“Nuestro objetivo debe ser comerciar en bytes, no en vatios. España quiere aprovechar al máximo las oportunidades que ofrecen los centros de datos y la IA. Sin embargo, el reto consiste en asegurar que la infraestructura se expanda en consonancia con la capacidad del sistema eléctrico, que los valiosos recursos energéticos se destinen a proyectos útiles y que todo ello contribuya a reducir la dependencia tecnológica de Europa”.
“El objetivo no es frenar el crecimiento ni limitar la innovación. Todo lo contrario: se trata de garantizar que sigan siendo económicamente sostenibles y social y ambientalmente justas. Los países que comprendan esto serán los mejor posicionados para liderar la próxima fase de la economía digital”.
“¿Qué tipo de centros de datos necesitamos? ¿Y quién controlará su expansión?”, se pregunta Sánchez, que subraya que “la regulación proactiva es más eficaz que la intervención reactiva” y “sin duda, es mucho mejor que la inacción. Contar con normas claras desde el principio permite distinguir los proyectos responsables de los insostenibles, alinear los incentivos privados con el interés público y garantizar que la inversión y el crecimiento vayan de la mano con la protección de los recursos y las comunidades esenciales”.
Casos de Irlanda y EEUU
El presidente recuerda que Irlanda, donde los centros de datos representaron el 21% del consumo eléctrico en 2023 y podrían alcanzar el 32% este año, ya ha endurecido los requisitos y en Estados Unidos, donde se prevé que su peso pase del 4% en 2023 a un 12% en 2028, “no es de extrañar” que “sea motivo de creciente preocupación política y pública”. Cita una encuesta de Gallup que reveló que el 71% de los estadounidenses se opone a la construcción de centros de datos en su comunidad.
Y, “más allá de la preocupación por el consumo de energía y agua”, hay indicios de “otros efectos locales indeseables”, como el efecto isla de calor que provocan o su impacto en los precios de la vivienda. Recuerda que el estado de Nueva York adoptó una moratoria temporal, “y un número creciente de proyectos se han visto afectados por retrasos o cancelaciones a medida que se intensificaba la resistencia local. La lección es clara: no planificar ni regular con antelación resulta más costoso y menos eficaz”.
“España aún está lejos de enfrentarse a ese tipo de presión. Sin embargo, nuestra sólida economía y nuestra capacidad en energías renovables han despertado un enorme interés entre los inversores por la construcción de centros de datos, lo que significa que sus necesidades energéticas superarán con creces las expectativas”. Recuerda que las estimaciones actuales de la demanda de electricidad para la computación alcanzan los 4 gigavatios en 2030, “pero las solicitudes y los permisos concedidos para este tipo de instalaciones superan con creces ese objetivo”.
“Si bien es improbable que muchos de estos proyectos se materialicen, la rápida tendencia al alza es evidente. Nos acercamos a un punto de inflexión y debemos actuar para mantenernos a la vanguardia”.
Sánchez señala que la rápida expansión de los centros de datos “se ha convertido en una de las expresiones más tangibles de la revolución de la inteligencia artificial”, pero “el debate sobre su impacto ambiental, económico y social amenaza su desarrollo futuro. Y con razón”. “Cada servicio en la nube y cada aplicación de IA dependen de una infraestructura física masiva que ocupa terreno, consume energía, utiliza agua y requiere una inversión cada vez mayor”.
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