El profesorado de Madrid confirma que irá a la huelga indefinida el próximo curso
La educación pública madrileña va a la huelga. Más de 20 organizaciones de representación del profesorado de Primaria y Secundaria, de Universidad, del personal técnico, de administración y servicios, de estudiantes y familias se reunieron este jueves para dar forma a la idea surgida hace dos semanas de unirse a las compañeras de Infantil y convocar un paro indefinido el próximo curso en una fecha aún por determinar.
La cita se celebró con buen ambiente, según varias personas presentes, y aunque hubo algunas discusiones técnicas y no hay un acuerdo unánime respecto a ciertas cuestiones, pesan más las ganas de hacerlo y el hartazgo del profesorado, añaden. Cada colectivo tiene sus particularidades y políticas y métodos propios, pero todas dicen ser flexibles en casi todo. La deseada unidad, o acercarse a ella lo más posible, es básica para enfrentarse a un rival, el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso, que varios portavoces califican de “duro”.
Las organizaciones presentes en la reunión fueron los sindicatos CCOO (con representantes de Pública, Universidad y Personal de Atención Educativa), UGT, ANPE, CSIF, STEM, CGT (con representantes también del personal de administración y servicios y de la Universidad), CNT, CSIT, CO.BAS, Solidaridad Obrera, los colectivos Menos Lectivas (de docentes), Educación Especial Digna, la Marea Verde, Integradoras en Lucha, la Coordinadora Juvenil Socialista, Técnicos de Integración Social en lucha, Queremos FP, las organizaciones de estudiantes Sindicato de Estudiantes, Frente de Estudiantes y Contracorriente (del ámbito universitario) y la confederación de Asociaciones de Familias Confapa.
La decisión está tomada y la respaldan la inmensa mayoría de las organizaciones, explican fuentes presentes en la cita, pero la unidad que anhelan casi todos no está garantizada: CSIF, ANPE y CSIT no han mostrado un respaldo abierto a los paros. “No descartamos nada”, explica Miguel Ángel González Martínez, responsable de Educación de CSIF en Madrid, “nosotros seguiremos acudiendo a estas reuniones, pero somos un sindicato profesional y si nos llama a negociar la Comunidad de Madrid, iremos”. Y si logran un acuerdo que les satisfaga actuarán en consecuencia sin esperar a los demás, añade.
Un aspecto este que preocupa a algunos portavoces. CSIF y ANPE, siendo minoritarios en la Comunitat Valenciana, rompieron la unidad al aceptar por su cuenta un acuerdo con la Generalitat que el resto no firmó. “Y en Madrid estos dos suman más que CCOO, UGT, STEM y CGT juntos”, recuerda un sindicalista. “Eso quiere decir que el profesorado madrileño puede ver el sindicalismo de otra manera”, advierte este veterano. “Y una huelga es la herramienta más importante del profesorado. Si la convocatoria no tiene éxito, la movilización en Madrid está enterrada”, cierra.
Como puntos importantes para la preparación de la huelga, que seguirá adelante con o sin estos sindicatos, queda acordar la fecha exacta de arranque de los paros (el 1 o el 15 de octubre o el 11 de enero) y elaborar la tabla de reivindicaciones que se presentará al Gobierno regional, según cuentan diversas fuentes presentes en la reunión del jueves. Para este último paso se conformarán grupos de trabajo que elaboren las tablas reivindicativas y preparen la asamblea unitaria y abierta que se celebrará el próximo día 24 de junio y que tendrá poder de decisión: lo que vote se hará.
Lo mismo en todas partes
Las reivindicaciones del colectivo son muy parecidas a las que grita en las calles el profesorado de todo el país, más allá de particularidades autonómicas como el uso del idioma en clase en la Comunitat Valenciana, pero con el peso que da que Madrid sea de las regiones que peor paradas salen en todos los indicadores educativos. Así, los docentes piden mejores salarios (y en este punto los madrileños tienen argumentos), más recursos en general (la región es la que menos invierte por alumno del país), más profesorado, más especialistas de atención a la diversidad, menos horas lectivas semanales (Madrid es de las pocas regiones que no las ha bajado tras subirlas en 2012) o más plazas públicas de Formación Profesional (el mercado privado se ha multiplicado en la región en los últimos años).
El rol de la asamblea está entre lo que más debates ha generado. Si debía ser vinculante, como se ha decidido finalmente, o si cada organización debía validar las propuestas. En este momento, STEM es el único que pone reparos al poder decisorio de la asamblea unitaria. Este sindicato tiene que consultar a su propia asamblea, según establecen sus estatutos, pero en ningún caso esto supondrá saltarse a la asamblea unitaria si hay discrepancias, según explica un portavoz. STEM respetará lo que decida el conjunto del profesorado, con una línea roja marcada por su propia normativa: que la asamblea de STEM diga que no a algo que la asamblea unitaria sí apruebe. En ese caso este sindicato, que no es mayoritario en Madrid, no firmará. En el caso contrario acatará la decisión mayoritaria.
Otro de los elementos que más quebraderos de cabeza está despertando en este momento a las organizaciones es cómo van a organizar un sistema para decidir sobre los posibles acuerdos o las decisiones que se tomen para que vote solo quien tiene que votar, que son los trabajadores llamados a parar. Varios sindicatos denuncian que el Gobierno regional no les facilita el censo de docentes que les corresponde por normativa.
De momento, para empezar, pedirán una nómina de este curso para acceder a la asamblea del 24, la primera que tomará decisiones. Más adelante esperan articular un sistema que permita el voto telemático solo a los trabajadores (por ejemplo accediendo a través de las cuentas de email corporativas, aunque este sistema plantea problemas).
De 13 a 24 en una semana
La gestación del paro no ha sido sencilla, aunque las ganas de huelga de las organizaciones han pesado más que las diferencias entre los sindicatos. Empezó con una doble convocatoria, simultánea pero independiente, de dos huelgas indefinidas diferentes. CCOO y UGT anunciaron, junto a la confederación de asociaciones de familias Confapa, un paro desde el primer día del curso. El mismo día hicieron lo propio el colectivo de docentes Menos Lectivas y CGT sin fecha determinada. La (conocida) voluntad de otros sindicatos y colectivos de parar hizo el resto.
El pasado lunes 1 eran 13 organizaciones de todas las ideologías; ayer 24. “Demasiados” incluso, según expresó algún portavoz. “Es positivo que haya mucha gente, pero también tiene desventajas, lo complica todo”, opina González, de CSIF.
Es una realidad que la protesta ha crecido. Empezó sobre todo como un paro del profesorado y ha saltado al personal de administración y servicios y a la universidad, lo que ha provocado que las reivindicaciones se amplíen y mezclen. Por eso se va a abordar de manera separada, con un grupo de trabajo para los docentes y, si el resto de profesionales consolida su presencia en el movimiento, otro de universidad y otro de personal no docente. Hay trabajo por delante.