entrevista | francesc boya

El secretario general de Reto Demográfico: “La inmigración salva escuelas, abre bares y hace la agricultura viable”

Raúl Rejón

18 de julio de 2026 22:23 h

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Francesc Xavier Boya (Les, Valle de Arán, Lleida, 1960) fue concejal de su pueblo durante 18 años. Un municipio de poco más de 1.000 habitantes incrustado en Los Pirineos. Puro entorno rural. Pura España que se vacía. Ahora, Boya es secretario general para el Reto Demográfico y el Consejo de Ministros acaba de aprobarle la II Estrategia Nacional para la Equidad Territorial.

La idea es que “el espacio rural sea un espacio atractivo para la vida de las personas” cuenta en una charla con elDiario.es. La fórmula que han elegido es que esas personas tengan los servicios necesarios para vivir y los medios para “un futuro vital” a, como mucho, “30 minutos”. Sobre el papel suena a estrategia válida, pero ¿cómo trasladarla a la compleja realidad española? Francesc Boya desmenuza los mecanismos que han diseñado al tiempo que reivindica el papel que juega el medio rural para salvaguardar la naturaleza, mitigar el cambio climático e integrar a las personas migrantes.

La estrategia pivota en torno a la idea de que para vivir en el medio rural los servicios deben estar a 30 minutos. ¿Media hora es la clave del reto demográfico?

Pretendemos que el espacio rural sea un espacio atractivo para la vida de las personas. En la decisión de dónde vivo pesan muchos elementos: algunos son objetivos y otros son subjetivos. En los subjetivos difícilmente podemos entrar, pero existen elementos que, al final, acaban conformando un círculo virtuoso del modelo de calidad de vida. Y la idea de los 30 minutos nos parece que es una buena fórmula: se centra en saber en cuánto tiempo tienes acceso a esas cosas que te permiten tener calidad de vida, como son la vivienda, los servicios, la adquisición de los bienes de las necesidades cotidianas, el ocio o la cultura. Un territorio que es capaz de conciliar todas esas cosas hace que la calidad de vida de una persona sea óptima.

¿Con esa fórmula creen que puede bastar para que haya personas que elijan el campo para vivir?

La posible decisión de 'me voy al entorno rural' también descansa en radicarse en una zona en la que, además de la calidad, ofrezca las oportunidades para desarrollar un proyecto vital.

Necesitamos un diseño de movilidad muy de abajo arriba, es decir, cada área funcional seguramente va a requerir un cóctel de movilidades que se complementen

¿Qué tipo de servicios han analizado que pueden acercarse al ciudadano y cuáles deberá ser el ciudadano el que se aproxime a ellos?

No hemos hecho aún una jerarquización. Hay servicios, como por ejemplo la educación, que deben estar en un pueblo y, por tanto, no a 30 minutos, sino a cinco o a diez. Hay otro tipo que tiene que estar a una distancia media porque son servicios compartidos en esa área de 30 minutos. Y luego hay servicios que a lo mejor no están a 30 minutos. Por ejemplo, no podemos tener una universidad en cada área funcional [la zonificación trazada sobre el mapa de España para desarrollar la estrategia] de este país. Los grandes hospitales seguirán estando en las ciudades. Pero la lógica está ahí: que, de alguna manera, se responda a esa necesidad que tienes en tu vida cotidiana.

Para conseguir eso la movilidad va a ser crucial.

Una movilidad de proximidad. Que tengamos garantizado que con ese transporte voy a poder acceder, por ejemplo, al centro de salud que tiene mi capital de comarca o mi núcleo de prestación de servicios. Y en eso es donde la estrategia ya plantea una primera inversión importante con las comunidades autónomas para mejorar toda esa movilidad de proximidad, que yo creo que es una de las grandes claves.

¿Cómo imagina que será esa movilidad en la que uno de los objetivos es que puedas liberarte si quieres de tu vehículo privado?

Esa es la cuestión. Necesitamos un diseño muy de abajo arriba, es decir, cada área funcional seguramente va a requerir un cóctel de movilidades que se complementen. A lo mejor puede utilizarse el taxi a demanda para un determinado espacio, porque no haya suficiente población para tener autobús, pero también el carsharing [compartir coche] y, en un punto determinado, el autobús, utilizando una aplicación informática para que pueda parar en los lugares donde realmente se necesita y no en la fórmula convencional que conocemos. La suma de todo eso, incluso incorporando también la bicicleta eléctrica o algunos otros elementos, nos dará esa fórmula que se adapte mejor a cada territorio.

La estrategia incide en que es necesario empleo de calidad en las zonas rurales. ¿Qué tipo de empleos consideramos de calidad en las zonas rurales? Porque si tengo servicios, pero no tengo empleo, me tengo que ir a buscar empleo a un sitio donde haya un trabajo.

Una estrategia de reto demográfico no puede estar sujeta a las coyunturas políticas del momento. Lo que queremos con este documento es ayudar a avanzar en un modelo que luego las comunidades autónomas evidentemente tendrán que implementar con la ayuda del propio Estado

Ese ha sido el estigma del entorno rural. Estas áreas han sido básicamente agrícolas, una economía muy importante para el medio rural, pero lo que decimos es que esa economía puede ser más diversificada. Para hacer esto debemos poner las herramientas para que jóvenes o no tan jóvenes que quieran irse al medio rural y emprender, puedan tener ecosistemas que les acojan y que les ayuden a hacer emprendimientos o a incorporarse en empresas y en ámbitos que les pueden responder a sus expectativas laborales.

Sobre el papel suena bonito, pero otra cosa es llevarlo a la realidad.

Estoy pensando en el pueblo de Ares (A Coruña). Tiene 80 habitantes y en este momento allí reside la empresa Cargo Dron, que es una empresa que ha nacido al amparo de los TICs y que en este momento está entre las diez o 15 empresas de drones más importantes del Estado. Eso ha nacido en un pueblo de 80 habitantes y eso es posible hacerlo.

Mencionaba los jóvenes, porque en el reto demográfico hay una cuestión de edad.

Con las universidades hacemos otra cosa que también es muy importante y que nos está dando magníficos resultados: el Campus Rural. Esos chavales se van al entorno rural a hacer las prácticas del TFM o del TFG y tienen una experiencia de tres meses en las que el Gobierno sufraga el alojamiento y la manutención. Ahora preguntan, '¿qué hago para quedarme?'. Aquí es donde estamos trabajando para que los centros de innovación sean capaces de convertirse en auténticas plataformas para promocionar el empleo y el emprendimiento.

En buena medida, la implementación de la estrategia depende de políticas cuyas competencias son autonómicas y el panorama actual no es de mucha colaboración entre comunidades autónomas y Ejecutivo central. ¿Es un lastre?

Una estrategia de reto demográfico no puede estar sujeta a las coyunturas políticas del momento. Estamos hablando de una estrategia que necesita una mirada de más largo alcance. Ahora vivimos un momento con una coyuntura política que podríamos llamar de crispación, de poca voluntad de acuerdo. Pero es verdad también que, a veces, bajo el polvo que se puede generar alrededor de ciertos temas, hay acuerdos. La Conferencia Sectorial de Reto Demográfico ha tomado por consenso todos los acuerdos. Lo que queremos con este documento es ayudar a avanzar en un modelo que luego las comunidades autónomas evidentemente tendrán que implementar con la ayuda del propio Estado.

¿Tener o no tener nuevos Presupuestos Generales del Estado es relevante a la hora de desplegar la estrategia?

Ya se ha avanzado mucho durante un tiempo en el que no ha habido nuevos presupuestos. La inversión en reto demográfico ha sido del orden de 13.000 millones de euros. Algo más de 4.000 millones han sido dinero directo inyectado en zonas rurales y de reto demográfico.

Lo que no podemos hacer es pararnos a la espera de que las coyunturas políticas sean más o menos favorables. Tenemos que avanzar con una o con otra. Si el viento nos sopla a favor iremos más rápidos. Y, si no, las haremos al ritmo que se pueda.

Aquí también entra en juego la financiación autonómica: si se aprobara la financiación autonómica que mejora los recursos, seguramente también las comunidades autónomas estarían en mejores condiciones de afrontar determinados retos que tienen en estos ámbitos.

Hay cosas que resolver, pero hace falta sensatez, mucho trabajo y menos fuegos de artificio mientras la extrema derecha está haciendo una polarización con el medio rural, que reivindica a base de toros y caza. No tengo nada en contra de los toros y la caza, pero el medio rural es muchísimo más

¿Puede la estrategia limar el conflicto entre la transición ecológica por el cambio climático y las zonas rurales, que parece que son resistentes?

Sin duda. El sentimiento o la percepción que han tenido las personas que viven en el medio rural respecto al trato que ha recibido de las administraciones ha sido de agravio. Y eso se traslada a algunas de las instalaciones de energía renovable. Las renovables son imprescindibles porque lo que nos jugamos es la vida del planeta, pero eso también quiere decir que los territorios rurales no pueden ser únicamente territorios granero, tienen que ser territorios donde se haga pan. Es decir, que esa energía debe tener un aprovechamiento en esos territorios y servir también para mejorar la calidad de vida y las oportunidades de las personas que viven en estos espacios

Vamos, que el reto demográfico en el rural también va de sentimiento.

De alguna manera, la sociedad, no solo la administración, tiene que mirar a esos territorios con una sensibilidad que hasta ahora no teníamos, ya que ahora sabemos que, en buena medida, las ciudades, si deben ser sostenibles, lo serán porque hay un medio rural que sigue vivo y que sigue trabajando para que las ciudades sean sostenibles.

Necesitamos palancas y herramientas que de alguna manera hagan que el medio rural vea cómo la Administración está empezando a ocuparse con otra mirada. No únicamente demandando qué aporta, sino algo recíproco: qué aportas tú y qué te aporto yo. Qué aporta la sociedad a ese medio rural que es donde precisamente queremos mitigar el cambio climático.

Con todo, la sensación política es que en el medio rural es un foco de resistencia a las políticas del gobierno actual.

La sensación de agravio de la que hablaba viene de una historia traumática que España ha tenido con su entorno rural. Los grandes éxodos del medio rural hacia las ciudades fueron fruto no del azar, sino de una situación muy crítica. Esa cicatriz, en parte, no se ha cerrado bien.

Dicho esto, aquí hay cosas que resolver, desde luego, pero hace falta sensatez, mucho trabajo y menos fuegos de artificio mientras la extrema derecha está haciendo una polarización con el medio rural, que reivindica a base de toros y caza. No tengo nada en contra de los toros y la caza, pero el medio rural es muchísimo más y muchísimo más complejo.

Lo rural y lo urbano son dos caras de una misma moneda que se necesitan y que además tienen que convivir, establecer más diálogo y muchas más complicidades. Me reafirmo: si queremos mitigar el cambio climático y queremos ciudades saludables, necesitamos un rural que esté vivo, que pueda aportar todos esos recursos

Parece que lo que se impone es el discurso de lo rural contra lo urbano, que los que vivimos en una ciudad no tenemos ni idea de lo que es el campo.

Lo rural y lo urbano son dos caras de una misma moneda que se necesitan y que además tienen que convivir, establecer más diálogo y muchas más complicidades. Me reafirmo: si queremos mitigar el cambio climático y queremos ciudades saludables, necesitamos un rural que esté vivo, que pueda aportar todos esos recursos y que, al mismo tiempo, se sienta también cómodo en ese papel garante de la biodiversidad, de la calidad de los bosques, de la resiliencia contra los incendios, etcétera. Todo eso es un papel muy importante que la sociedad tiene que reconocer, y el camino para llegar a eso no es la crispación. Ni la culpabilización. Ni este discurso de la extrema derecha que no nos lleva a ninguna parte.

¿Está el medio rural mostrando lo que es y qué suponen las personas migrantes que llegan a España?

Absolutamente. En general, el medio rural acoge muy bien la inmigración porque sabe que la inmigración está salvando sus escuelas, está reabriendo los bares de pueblos que no tenían. Está contribuyendo a que mucha parte de nuestra agricultura sea viable, que no lo sería si no tuviera esa inmigración. En el medio rural la inmigración se integra mucho mejor y está mejor acogida y el resultado de esa convivencia, en general, es muy positivo.