Desde la mañana del miércoles, cuando se abrió la capilla ardiente del papa Francisco, hasta que se ha cerrado definitivamente este viernes a las siete de la tarde, han pasado por la basílica de San Pedro a dar su último saludo al pontífice cerca de 250.000 personas. La enorme afluencia de fieles ha obligado a estirar los horarios en los que estaba prevista la entrada de público hasta casi mantener una apertura prácticamente constante en estos tres días, salvo unas pocas horas dedicadas a tareas de limpieza.
El acceso a la plaza se cerró cerca de las cinco de la tarde para permitir que todos los que accedieran a la cola pudieran finalmente llegar hasta el féretro del Papa.
Ahora las autoridades vaticanas preparan el funeral del pontífice, que comenzará a las 10 de la mañana, aunque está previsto que el público comience a llegar varias horas antes.
Informa Natalia Chientaroli (enviada especial)