Esta barcelonesa, decana del órgano en España, acaba de cumplir 100 años y sigue ofreciendo conciertos

Hace pocos días ha soplado 100 velas. La reconocida organista barcelonesa Montserrat Torrent ha alcanzado dicha histórica cifra en plena actividad artística. Considerada la decana del órgano en España, su trayectoria no es solo un ejemplo de longevidad, sino de un compromiso inquebrantable con la excelencia musical y la investigación. La efeméride se celebra con una extensa programación que incluye conciertos, exposiciones y también conferencias temáticas que recorren su vida dedicada por entero al teclado y a la música. Y es que resulta prodigioso observar cómo, un siglo después de su nacimiento, la maestra sigue ofreciendo interpretaciones que son referentes internacionales de rigor académico y calidez.

Nacida en una familia de siete hermanos, su formación musical comenzó a los cinco años con su madre, Ángela Serra, quien fuera discípula de Enrique Granados. Aunque inició su camino en el piano en la Academia Marshall y debutó en Radio Barcelona a los siete años, la Guerra Civil interrumpió sus estudios. Tras el conflicto, finalizó su titulación superior de piano, pero fue una fuga de Bach escuchada en el órgano de Santa Coloma de Farners la que cambió su destino. Aquel impacto la llevó a matricularse en el Conservatorio Municipal de Barcelona, encontrando en el órgano un instrumento que le permitía olvidarse de sí misma y alcanzar la paz espiritual que tanto anhelaba mediante su voluntad y gran esfuerzo. Desde entonces, aquel instrumento fascinante que escuchaba de niña se convirtió en el eje central de toda su vocación vital.

El desarrollo profesional de Montserrat Torrent ha estado marcado por una dualidad ejemplar entre la interpretación concertística y una vocación pedagógica que ha formado a numerosas generaciones. En 1958 fue nombrada catedrática de órgano del Conservatorio Superior Municipal de Música de Barcelona, puesto que desempeñó con dedicación hasta su jubilación en 1991. Su método de enseñanza, basado en una disciplina férrea y un respeto absoluto por el texto y la ornamentación, ha creado una verdadera escuela de organistas. Para sus alumnos, Torrent representa la roca sobre la que se construye una técnica sólida, inyectando un amor por el trabajo bien hecho que perdura en el tiempo. Incluso tras su retiro oficial, ha continuado impartiendo lecciones, asistiendo a clases magistrales y tomando apuntes como una principiante.

Uno de sus mayores logros ha sido la recuperación y dignificación de la música ibérica antigua, campo en el que se la considera una autoridad indiscutible a nivel mundial. A través del estudio profundo de tratados históricos, devolvió a la vida obras que durante siglos habían carecido de una interpretación práctica rigurosa y fiel a su origen. Su devoción por la figura de Francisco Correa de Arauxo es tan profunda que se afirma que el compositor sevillano no existiría hoy de igual forma sin su incansable trabajo. Torrent ha sabido transmitir a sus discípulos una relación de cercanía y ternura con este repertorio, combinando siempre la rectitud técnica con la libertad expresiva. Además, su labor de recuperación organológica ha permitido que muchos instrumentos históricos volvieran a sonar con total limpieza y claridad.

Ser mujer en el mundo del órgano durante los años sesenta y setenta en España supuso para Montserrat Torrent un reto de dimensiones sociales y profesionales mayúsculas. En una época en la que la presencia femenina en este ámbito era escasa, tuvo que nadar a contracorriente para demostrar su valía y alcanzar puestos de alta responsabilidad académica. Su tenacidad y disciplina personal fueron las herramientas clave para derribar prejuicios y consolidar una carrera internacional que la ha llevado por toda Europa, América y África. El respeto que hoy inspira su figura es el resultado de décadas de lucha silenciosa y una dedicación absoluta que no admitía concesiones ante las dificultades de género. Su éxito no solo abrió caminos para otras mujeres, sino que transformó la percepción del órgano en la sociedad.

La proyección internacional de la maestra se refleja en una discografía extensísima grabada en órganos históricos de gran relevancia, obteniendo galardones como el prestigioso Grand Prix du Disque. Sus giras la han llevado a actuar con la Orquesta Nacional de España y a impartir cursos en universidades de prestigio como Harvard, Stanford o la Academia de Londres. No obstante, su compromiso con la música nunca se detuvo en el pasado, pues ha mantenido un vínculo constante con los compositores contemporáneos de su tiempo. Autores como Frederic Mompou o Xavier Montsalvatge le han dedicado obras, reconociendo en ella a una intérprete capaz de conectar la tradición con la vanguardia. Esta faceta investigadora se suma a su actual trabajo de digitalización de grabaciones históricas que su fundación promueve.

Conciertos y exposiciones

Los actos centrales de este centenario incluyen eventos en el Palau de la Música Catalana, la catedral de Barcelona o el Auditorio Nacional de Madrid, que han programado conciertos homenaje que destacan la longevidad artística y la relevancia de su figura. En el ámbito museístico, las exposiciones “Montserrat Torrent. A punto de órgano” y “Cien años, toda una vida” permiten al público acercarse a su archivo personal. Estas muestras recorren su relación con los órganos del barrio gótico de Barcelona, reflejando una vida entrelazada con el patrimonio sonoro de su ciudad. La participación de organistas venidos de toda Europa subraya el impacto global que su pedagogía ha tenido en el último siglo.

A sus cien años recién cumplidos, Montserrat Torrent continúa sorprendiendo al mundo musical con una actividad que muchos calificarían como un auténtico prodigio de la naturaleza. Sigue ofreciendo conciertos y realizando grabaciones, demostrando que la música es un motor vital que trasciende las barreras del tiempo y el lógico desgaste físico. Su humildad y cercanía siguen siendo sus señas de identidad, tratándose de una artista que prefiere siempre la comunicación directa con sus alumnos, una mujer que ha hecho de su vida un tiento infinito de belleza y rigor.