Este buque de guerra explotó en batalla hace 225 años y los arqueólogos marinos acaban de encontrar sus restos

Corría el año 1801, cuando el buque Dannebroge se encontraba anclado en el puerto de Copenhague. El barco formaba parte de la defensa danesa-noruega contra la flota británica en la conocida primera batalla de Copenhague. Durante la mañana del 2 de abril, los marineros daneses lucharon contra una fuerza que era superior a ellos en todos los aspectos. 

En solo unas horas, el barco fue acribillado a balazos, se incendió y finalmente explotó. Más de dos siglos después de aquella batalla, un grupo de arqueólogos ha encontrado los restos del famoso barco en el fondo del puerto de Copenhague, según informó el Museo de Barcos Vikingos de Roskilde (Dinamarca) en una nota de prensa.

“No tenemos ningún problema en interpretarlo como los restos de un gran buque de guerra de madera. Las dimensiones de la madera coinciden plenamente con los planos existentes del barco, y la datación dendrocronológica coincide con el año de construcción del buque Dannebroge, 1772”, declaró Otto Uldum, arqueólogo marino del Museo de Barcos Vikingos y director de la excavación. Los numerosos hallazgos dentro y alrededor del pecio refuerzan aún más esta hipótesis. “Está lleno de balas de cañón”.

El grupo de arqueólogos lleva un tiempo explorando el lecho marino de esta zona, donde en unos años se ubicará una isla artificial llamada Lynetteholm para proteger a la capital danesa de las inundaciones y tormentas. Pero antes de ponerse a construir, el informe de impacto ambiental del proyecto inmobiliario señaló la existencia de varios yacimientos arqueológicos marinos de interés. El hallazgo del Dannebroge forma parte del estudio de estos yacimientos.

Conocer en profundidad la vida de las víctimas

Desde el museo danés explican que el hallazgo de los restos del Dannebroge supone una oportunidad de aprender un poco más de la batalla de Copenhague, un acontecimiento que marcó la historia de Dinamarca pero del que todavía faltaba mucha información por conocer, sobre todo relacionada con las personas que perdieron la vida en el enfrentamiento. 

Antes de que comenzara la excavación, los arqueólogos sabían que podrían encontrar restos humanos entre los escombros. Tras la batalla, se elaboraron listas con el número de muertos, heridos y desaparecidos. En ellas, quedó reflejado que 19 de los 357 tripulantes nunca fueron encontrados, ni vivos ni muertos. “Hemos hallado restos que sin duda pertenecen a una de las personas desaparecidas. Entre otros, una mandíbula inferior, que sin duda es humana, y varios huesos, incluidas costillas, que podrían ser humanas”, explicó Uldum.

Entre las piedras y las maderas del barco, también se han encontrado objetos relacionados con la tripulación y los acontecimientos a bordo. “Las colecciones de los museos suelen contener objetos valiosos. Nosotros hemos encontrado varias pertenencias personales: zapatos, restos de ropa y pequeños objetos que los soldados llevaban puestos, además de pipas de tiza, insignias de uniforme y armas”.