Descubren un bello anillo de oro de la Edad Media en la ciudad más antigua de Noruega

Las obras de gestión de aguas pluviales y de mejora del drenaje de calles de Tønsberg han alumbrado un hallazgo inesperado, aunque muy celebrado por su valor y por la información que aporta sobre la vida en la ciudad más antigua de Noruega. Se trata de un bello anillo de oro que data de la Edad Media, trabajado cuidadosamente y que seguramente perteneció a una mujer de alto estatus de la época. 

El descubrimiento lo hizo la arqueóloga Linda Åsheim hace unos meses, el pasado verano, aunque el Instituto Noruego de Investigación del Patrimonio Cultural (Niku) ha informado del mismo recientemente. Ella era la encargada de supervisar el trabajo de los operarios, que trabajaban en una zona delicada, dentro del monumento cultural protegido Ciudad Medieval de Tønsberg. Ahí ya se han descubierto varias casas, una posible calle y hasta una fortificación. 

Åsheim no contaba con encontrar ahora una pieza tan pequeña, pero de gran valor, según explican en su comunicado. Al principio dudaron de si se trataba de oro, porque además la tierra acumulada hacía difícil su identificación. Pero el color y el brillo del material lo confirmaron finalmente. 

De acuerdo con el Niku, el anillo de oro tiene una piedra ovalada engastada de color azul intenso. Además, presenta un trabajo artesanal, ya que está decorado con filigrana, una técnica que utiliza finos hilos metálicos que se retuercen, doblan y sueldan para crear intrincados patrones. Por último, en las espirales se apreciaron granulados, pequeñas bolas redondas soldadas. 

“Han pasado 15 años desde la última vez que encontramos un anillo de oro en Tønsberg. Y este es un ejemplar fantásticamente bello y raro”, celebra la directora del proyecto, Hanne Ekstrøm Jordahl. Actualmente, en la base de datos nacional de artefactos, están registrados 220 anillos de oro, de los cuales 63 son de la Edad Media. 

Los anillos y la Edad Media 

Los arqueólogos no se muestran sorprendidos de que el anillo date de la Edad Media, porque su uso era habitual. Más allá de simbolizar pactos inquebrantables como el matrimonio, también realzaban el poder y estatus social. La forma y la decoración tampoco son casuales: en círculo continuo, un poderoso símbolo protector que supuestamente alejaba todo mal. Además, la inclusión de piedras preciosas se justifica porque se creía que poseían propiedades mágicas inherentes.

Con respecto a su propiedad, los especialistas no tienen muchas dudas: su rica decoración y el valor del metal (puro) apuntan a que perteneció a una persona de la alta sociedad. Es relativamente pequeño, con una talla estimada entre 50 y 55, por lo que, probablemente, perteneció a una mujer, concluyen.