El deshielo de los glaciares en Dolomitas saca a la luz 250 explosivos de la Primera Guerra Mundial
Más de 250 artefactos explosivos de la Primera Guerra Mundial han sido recuperados en los Dolomitas italianos, donde el retroceso de los glaciares está sacando a la luz distintos objetos de guerra que habían permanecido enterrados bajo el hielo de las montañas desde hace más de un siglo.
“Entre ellos había proyectiles de artillería de diversos calibres, granadas de mano y otros objetos, tanto de fabricación italiana como austriaca”, explican desde el ejército italiano en un comunicado. Han sido sus especialistas los que se han encargado de localizar y retirar estos artefactos a lo largo de distintas zonas montañosas.
Los misiles han aparecido en la región de Trentino-Alto Adigio, especialmente en los alrededores de los glaciares de Carè Alto y Lares y en el valle de Primiero. Algunos fueron descubiertos por excursionistas y montañeros, mientras que otros aparecieron durante las recientes labores de búsqueda realizadas por los militares.
Esta campaña de retirada, que comenzó a principios de agosto y concluyó en octubre, fue llevada a cabo por especialistas del Segundo Regimiento de Ingenieros de la Brigada Alpina “Julia”. Los equipos trabajaron en terrenos escarpados, zonas de difícil acceso y áreas de elevada altitud, con el apoyo de helicópteros y otros servicios de emergencia, con el objetivo de neutralizar todos los artefactos.
El armamento encontrado hasta ahora pertenece a la denominada Guerra Blanca, nombre con el que se conoce al enfrentamiento entre los ejércitos italiano y austrohúngaro que tuvo lugar en los Alpes entre 1915 y 1918, durante la Primera Guerra Mundial. Los combates se desarrollaron en condiciones extremas, entre la nieve y el hielo, y alrededor de 180.000 personas perdieron la vida, principalmente por hipotermia, caídas y avalanchas.
El deshielo y el cambio climático
Aunque los alpinistas que recorren estas zonas montañosas han encontrado vestigios de aquella guerra desde hace años, la velocidad y el volumen de los descubrimientos se han acelerado drásticamente. “Es una consecuencia directa del calentamiento global”, afirmó Stefano Morosini, historiador de la Universidad de Bérgamo y coordinador del proyecto de patrimonio del Parque Nacional del Stelvio, en una entrevista para el periódicoThe Guardian.
Las escasas nevadas durante el invierno y las temperaturas récord en los meses de verano han contribuido al deshielo y, por tanto, han favorecido que estos explosivos aparezcan. “Cada año aparece un número mayor. Han permanecido protegidos por el hielo durante más de 100 años. Algunos ya habían explotado, pero muchos no; por lo que ahora, cuando reaparecen, son extremadamente peligrosos”, concluyó Morosini.