Los difuntos la Edad de Piedra iban ataviados con espectaculares tocados de plumas y pieles y zapatos de colorines
Difuntos de la Edad de Piedra que fueron enterrados en el cementerio de Skateholm, uno de los yacimientos funerarios más importantes del norte de Europa, iban ataviados con espectaculares tocados de plumas y pieles y también con zapatos de colorines hechos de plumas. Es el resultado de una nueva investigación publicada en Archaeological and Anthropological Sciences, un hallazgo que se ha producido gracias a la aplicación de una nueva técnica que ha permitido la identificación de restos de fibras microscópicas.
“El estudio subraya la importancia de las aves y sus plumas y genera nuevos conocimientos fascinantes”, afirma la profesora de la Universidad de Helsinki Kristiina Mannermaa, quien también participa en el proyecto Animales Crean Identidades, una iniciativa impulsada por esta misma universidad.
Por su parte, la investigadora y arqueóloga Tuija Kirkinen, quien también participó en el estudio, pone el foco en la técnica empleada, que ha permitido distinguir fibras, pelos y fragmentos de plumas de muestras de suelo tomadas de tumbas. Una empresa nada sencilla al tratarse de materiales orgánicos blandos, casi imperceptibles y un estado avanzado de descomposición.
Indagando en Skateholm
La investigación giró en torno a los cementerios de Skateholm I y II, que constituyen el núcleo de una notable zona de actividad del Mesolítico Tardío, ubicada en el sur de Suecia, en la costa del mar Báltico. Los yacimientos datan de aproximadamente el 5200-4800 a. C. y de ahí se han extraído importantes conclusiones sobre la cultura material, las prácticas rituales y la organización social de la población.
Sin embargo, por primera vez, los esfuerzos se centraron en investigar evidencias de materiales orgánicos blandos perecederos, como pieles, plumas y fibras vegetales de 35 entierros de Skateholm I y II, recogidas durante las excavaciones de la década de 1980.
El método empleado se basó en la separación de fibras asistida por agua. “La identificación a nivel de especie de fragmentos microscópicos de plumas y pelos es difícil, y este aspecto del método de análisis aún puede desarrollarse más”, destaca Kirkinen.
Su aplicación abre nuevas oportunidades. Hasta ahora, el pelaje, las fibras vegetales y otros materiales orgánicos blandos solo se habían recuperado en condiciones específicas, como en yacimientos submarinos o en glaciares. Por ejemplo, la ropa de piel de Ötzi, hallada en los Alpes italianos, cerca de la frontera con Austria, se había conservado tan bien que fue posible restaurar su atuendo.
Tocado y zapatos de colores
Los hallazgos más espectaculares se encontraron en la tumba XV, donde se encontró un espectacular tocado, posiblemente elaborado con colgantes de dientes de ciervo, plumas de búho y pieles de lagomorfos, mustélidos y posiblemente de murciélago, apuntan los investigadores en sus conclusiones. En otra de las tumbas también se encontró una posible evidencia de zapatos multicolores hechos de plumas.
En definitiva, las especies identificadas y la distribución de las fibras revelan la vestimenta y el ajuar funerario por el que se apostaba en el norte de Europa durante la Edad de Piedra.