La ejecución de Ruth Snyder en la silla eléctrica y la fotografía que escandalizó a Estados Unidos hace un siglo

El 12 de enero de 1928, Ruth Snyder llegó a la prisión de Sing Sing, en Nueva York, para enfrentarse a la silla eléctrica. Tenía 32 años y había sido condenada por el asesinato de su marido, Albert Snyder, cometido unos años antes junto a su amante, Henry Judd Gray. Aquella noche, los dos condenados fueron ejecutados con pocos minutos de diferencia. 

Mientras Snyder moría, sentado entre los testigos estaba Tom Howard, el fotógrafo que el periódico New York Daily News había enviado para cubrir el evento. Más allá de contar lo que ocurriría esa noche con los dos condenados, su misión iba un paso más allá, pues debía intentar conseguir una fotografía de la ejecución. 

Meter una cámara en la sala de ejecuciones estaba totalmente prohibido, pero Howard consiguió esconderse una pequeña en el tobillo, que conectó mediante un cable a un disparador oculto en su bolsillo. Cuando llegó el momento de la ejecución de Ruth, el fotógrafo levantó discretamente el pantalón y pulsó el disparador. 

El periódico estadounidense había conseguido la primera imagen de una persona muriendo en la silla eléctrica, una fotografía que sus directivos decidieron poner en portada al día siguiente bajo un enorme titular: “DEAD!” (“¡MUERTA!”). La imagen mostraba a Snyder atada a la silla, justo en el momento en que recibía la descarga. 

Hasta entonces, la prensa sensacionalista se había dedicado a llenar páginas y páginas hablando de lo que Ruth Snyder y su amante habían hecho, así que aquella fotografía causó un gran impacto en Estados Unidos y convirtió la ejecución en un acontecimiento todavía más mediático. ¿Dónde estaba el límite?

Ruth, Albert y Judd

En 1915, May Ruth Brown, que entonces tenía 20 años, conoció a Albert Snyder, un artista de 33 años que trabajaba como editor de arte de una revista. A pesar de sus diferencias, se casaron ese mismo año y comenzaron su vida juntos en Nueva York. En 1918 nació su única hija, Lorraine.

Con el paso de los años, sin embargo, el matrimonio se fue deteriorando y, para 1925, Ruth se sentía profundamente infeliz con su vida. Se dice que Albert seguía enamorado de su antigua prometida, quien falleció años antes de casarse, y que Ruth vivió una relación marcada por el maltrato y el carácter autoritario de su marido.

Ese verano, la mujer conoció a un vendedor de corsés llamado Henry Judd Gray, con quien empezó una relación y, dos años después, ambos decidieron fugarse juntos, pero para hacerlo necesitaban dinero. La idea de deshacerse de Albert comenzó entonces a tomar forma, y Ruth contrató varios seguros de vida a nombre de su marido, algunos con cláusulas que podían aumentar considerablemente la indemnización en caso de una muerte accidental o violenta. 

El 20 de marzo de 1927, Ruth y Judd llevaron finalmente el plan a cabo. Su objetivo era asesinar a Albert y hacer pasar el crimen por un robo para cobrar el dinero del seguro y financiar su nueva vida juntos, pero la historia no convenció a los investigadores. Los dos dos fueron finalmente declarados culpables por asesinato y ejecutados en la silla eléctrica.