El autorretrato de Van Gogh que estuvo escondido detrás de otro cuadro durante más de un siglo
Un hombre con barba, un sombrero con ala ancha y un pañuelo anudado al cuello. Fue la imagen que vio Lesley Stevenson, conservadora de pinturas de la Galería Nacional de Escocia, tras utilizar rayos X sobre la obra Cabeza de una campesina, un óleo pintado por Vincent van Gogh en 1885.
Todo ocurrió en 2022, mientras los expertos del museo escocés preparaban una exposición y catalogaban la pintura de la campesina para la actividad. Los especialistas decidieron entonces someter la obra a una radiografía sin esperar que acabarían encontrando una obra inédita del pintor neerlandés. Un autorretrato que este habría pintado hacia el final de su vida.
“Es algo que pasa una vez en la vida de un conservador”, comentó Stevenson cuando se dio a conocer el hallazgo hace ya cuatro años. “Las placas de rayos X se procesaron en un cuarto oscuro anticuado, y cuando miré las imágenes, me di cuenta de que estaba mirando el rostro del mismísimo Van Gogh”.
Lo más curioso de este autorretrato es que consiguió permanecer oculto a todo el mundo durante más de un siglo bajo capas de cartón y pegamento adheridas al reverso del lienzo. Los expertos señalaron que estas piezas se colocaron a comienzos del siglo XX, posiblemente para preparar la pintura de la campesina para alguna exposición de arte abierta al público.
La historia del cuadro
Cabeza de una campesina fue pintado en 1885, justo antes de que el reconocido artista se trasladara de su tierra natal a los círculos artísticos de París. Según compartió el museo cuando dio a conocer la noticia, el autorretrato debió pintarse más tarde, cuando el artista ya vivía con los impresionistas franceses.
En aquella época, su obra empezó a ser cada vez más colorida y expresiva. De Van Gogh (1853-1890) siempre se dijo, además, que reutilizaba las telas en las que trabajaba para ahorrar dinero, sobre todo en los inicios de su carrera artística, donde tuvo dificultades económicas. Simplemente le daba la vuelta al lienzo y pintaba por el otro lado, lo que cuadra a la perfección con esta historia.
Las investigaciones posteriores al hallazgo sugirieron que el autorretrato oculto detrás del cuadro de la campesina formaba parte de una serie de retratos experimentales que Van Gogh pintó en el reverso de lienzos utilizados anteriormente. De hecho, cinco obras similares se conservan en el museo que hay dedicado al artista en Ámsterdam.
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