La controvertida ejecución de Rainey Bethea, la última persona ajusticiada públicamente en Estados Unidos
Rainey Bethea seguirá siendo la última persona ejecutada públicamente en Estados Unidos, después de que Donald Trump haya reculado en sus planes de retransmitir en directo la ejecución por fusilamiento de Nidal Malik Hasan, un exmilitar estadounidense condenado a muerte por asesinar a trece personas en un tiroteo perpetrado en 2009.
“Morirá, según lo previsto, por fusilamiento, pero este evento no será retransmitido. Dicho esto, la ejecución podrá ser presenciada en persona por los familiares directos de las víctimas, si así lo desean”, escribió el presidente de Estados Unidos en su cuenta de Truth Social, la red social impulsada por el propio mandatario.
Trump se justifica. Aunque el republicano defendió que retransmitir la ejecución “podría haber sido un fuerte elemento disuasorio para que el mundo presenciara cómo Estados Unidos trata a terroristas y escoria como Hasan”, reconoció que “muchas personas buenas y bienintencionadas preferirían no verlo morir, ni por transmisión en directo ni por ningún otro medio visual”.
Lo cierto es que la decisión inicial de retransmitir su ejecución públicamente había sido controvertida y criticada por organizaciones como Amnistía Internacional. “Emitir el acto de quitar una vida mediante un pelotón de fusilamiento no haría, sino agravar la crueldad de la pena de muerte y perpetuar el círculo vicioso de violencia con el que pretenden acabar supuestamente las autoridades”, denunció entonces el director adjunto de la entidad, Justin Mazzola.
Finalmente, Nidal Malik Hasan será ajusticiado en la intimidad y no se unirá al macabro grupo de otros ejecutados en público, como sí fue el caso de Rainey Bethea, un joven de tan solo 26 años y la última persona ajusticiada públicamente en Kentucky (Estados Unidos).
Una plaza aborratada para la ejecución
Bethea fue acusado de la violación y el asesinato de una mujer de 70 años llamada Lishia Edwards. El crimen tuvo lugar en el domicilio de esta, al que el hombre accedió a través de la ventana de su habitación. El cuerpo de la víctima fue encontrado a la mañana siguiente, después de que los vecinos denunciasen su desaparición.
A este joven afroamericano lo localizaron gracias a la toma de las huellas en el lugar del crimen y a los antecedentes del mismo, porque ya aparecia en la base de datos de las autoridades por delitos menores como robo.
Finalmente, Bethea fue declarado culpable de violación y fue ahorcado públicamente en Owensboro (Kentucky), en una plaza abarrotada, a la que acudieron aproximadamente 20.000 personas, según los registros de la época. Una marabunta que a muchos escandalizó por el espectáculo público en que se convirtió. A partir de ese caso, las autoridades cambiaron las normas y se prohibieron las ejecuciones publicas en ese estado. Nunca más se volvió a celebrar un evento de esas características.
0