La escalinata monumental de Nisa reaparece bajo tierra: era la entrada a una de las bibliotecas más célebres del Imperio romano

Las bibliotecas romanas eran algo más que simples depósitos de libros. En ellas se guardaban rollos, se copiaban textos y se enseñaba a leer a los más jóvenes. Cada ciudad importante tenía al menos una, instalada cerca del foro o de las termas, donde la gente podía estudiar o escuchar lecturas públicas. Su construcción formaba parte de una política que entendía el conocimiento como un bien común, útil para educar ciudadanos y mantener el prestigio del poder.

En muchas de ellas trabajaban escribas y lectores públicos, encargados de conservar las obras y de hacerlas accesibles para el resto. Todo este entramado de cultura y piedra muestra cómo Roma convirtió el saber en una pieza de su estructura urbana y social, algo que hoy sigue revelando su alcance cuando aparece bajo tierra.

Una escalinata olvidada vuelve a conectar la antigua biblioteca de Nisa

Arqueólogos en Nisa, en la provincia turca de Aydın, han descubierto una escalinata de piedra de unos 1.800 años que conectaba la calle principal con la biblioteca romana de la ciudad, uno de los edificios mejor conservados de Asia Menor. El hallazgo se produjo durante unas excavaciones dirigidas por el profesor Serdar Hakan Öztaner, de la Universidad de Ankara, dentro del programa nacional Heritage for the Future. La estructura resuelve una incógnita que persistía desde hacía décadas: cómo se accedía al edificio desde el nivel inferior de la ciudad.

La escalinata tiene cinco peldaños de piedra tallada que salvan un desnivel de unos dos metros y conducen a un patio de mármol situado frente a la biblioteca. Los estudios indican que se añadió después de la construcción inicial, hacia el siglo II d. C., para mejorar el acceso desde la vía principal. Por su posición central y su diseño simétrico, se considera una pieza con valor simbólico, pensada para resaltar el paso hacia un lugar de conocimiento.

Nisa fue una ciudad romana de Asia Menor conocida por su carácter educativo. Se levantaba a ambos lados de un profundo valle y contaba con teatro, estadio, gimnasio, ágora y varios edificios administrativos. Este conjunto demuestra el alto nivel de planificación urbana que alcanzaron los romanos en Anatolia occidental. Según los investigadores, el hecho de que la biblioteca estuviera unida a la calle principal muestra que el aprendizaje formaba parte del día a día, algo al alcance de cualquiera que pasara por allí.

La biblioteca se construyó hacia el año 130 d. C., en un periodo de prosperidad arquitectónica. Tenía dieciséis nichos destinados a albergar rollos y manuscritos, lo que indica una colección amplia. Aunque era más pequeña que la Biblioteca de Celso de Éfeso, su estado de conservación la sitúa entre las mejor preservadas de la región.

La escalinata confirma la disposición urbana y cierra un viejo debate arqueológico

Las excavaciones recientes sacaron a la luz los restos de la escalinata bajo capas de tierra y fragmentos de mármol. Los arqueólogos comprobaron que el trazado coincidía exactamente con la alineación del edificio, lo que permitió confirmar la ubicación del acceso. Este avance completa el mapa arquitectónico del yacimiento y ofrece una respuesta a un debate antiguo entre especialistas sobre la disposición de los espacios públicos en Nisa.

El descubrimiento tiene gran valor arqueológico porque ayuda a entender cómo se organizaba el movimiento dentro de la ciudad y cómo se vinculaban los lugares dedicados al saber con la vida cotidiana. La escalinata funciona como un testimonio material del papel que tuvo la educación en la sociedad romana, en la que las bibliotecas formaban parte de la identidad cívica y del orgullo urbano.

Actualmente, los visitantes del yacimiento pueden recorrer el mismo trayecto que los ciudadanos de hace casi 2.000 años. El conjunto permite imaginar cómo el conocimiento estaba literalmente al alcance de todos, entre templos, foros y plazas. Con ello, el hallazgo no solo rescata una pieza arquitectónica, sino también una forma antigua de entender la cultura como parte visible de la ciudad romana.