La historia de Maggie Walker, la hija de esclavos que se convirtió en la primera mujer en fundar un banco
En 1901, ante el consejo de la Orden Independiente de San Lucas, una mujer afroamericana de 37 años se puso de pie y anunció lo que, a ojos de todo el mundo, parecía un disparate. Quería crear un banco, un periódico y unos grandes almacenes gestionados por y para la comunidad negra de Richmond, en Virginia. Cinco años después, los tres proyectos eran una realidad y la mujer, que se llamaba Maggie Lena Walker, había hecho historia en Estados Unidos.
Conseguir lo que consiguió era impensable para una mujer como ella en un momento como aquel, marcado por la segregación entre negros y blancos. “No nací con una cuchara de plata en la boca, sino prácticamente con una cesta de ropa sucia sobre la cabeza”, llegó a decir la protagonista de esta historia sobre sus primeros años de juventud. Hoy recordamos su historia.
Maggie L. Walker nació el 15 de julio de 1864 en Richmond, hija de Elizabeth Draper, una mujer que había sido esclavizada, y de Eccles Cuthbert, un periodista de ascendencia irlandesa. Poco después de su nacimiento, su madre se casó con William Mitchell, mayordomo en la misma casa en la que ella trabajaba.
La familia consiguió cierta estabilidad económica hasta que un día Mitchell apareció ahogado en el río, algo que obligó a la madre de Maggie a buscar nuevas formas de ganar dinero. Decidieron abrir una lavandería en casa, donde la joven Maggie empezó a trabajar repartiendo ropa limpia entre clientes blancos.
Estudió, trabajó y consiguió su objetivo
Walker pudo estudiar en las primeras escuelas públicas para afroamericanos de Richmond y se graduó como maestra en 1883. Ejerció durante tres años, hasta que se casó con Armstead Walker Jr. en 1886 y tuvo que renunciar, ya que no estaba permitido contratar a mujeres casadas. Apartada de la docencia, decidió dedicar su vida a la Orden Independiente de San Lucas, una sociedad afroamericana que ofrecía diferentes ayudas a la comunidad.
Walker fue escalando puestos durante casi dos décadas hasta que, en 1899, la organización, al borde de la quiebra, la nombró Gran Secretaria, cargo que ocuparía hasta su muerte en 1934. Fue ya en este puesto cuando puso en marcha su ambicioso plan: el periódico St. Luke Herald (1902), el banco Saint Luke Penny Savings (1903) y el Saint Luke Emporium, unos grandes almacenes con empleados negros (1905).
El banco fue el proyecto que más perduró y Walker lo concibió como una herramienta de independencia económica para una comunidad a la que los blancos solían negar los préstamos. “Juntemos nuestro dinero, usemos nuestro dinero, invirtámoslo entre nosotros y cosechemos el beneficio nosotros mismos… Tengamos un banco que tome los centavos y los convierta en dólares”, dijo para anunciar el proyecto.
A lo largo de su historia, el banco fundado por Maggie Walker benefició a cientos de personas en Richmond. Para 1920, la entidad había otorgado más de 600 hipotecas a familias negras, permitiendo a muchas cumplir el sueño de tener una vivienda propia.