Esta joya de la arquitectura sevillana cumple 15 años y es considerada la mayor estructura de madera en su categoría

Las conocidas como “Setas de Sevilla” celebran quince años de vida consolidándose como un emblema de modernidad de la capital andaluza. Este proyecto, oficialmente llamado Metropol Parasol, ha logrado transformar por completo la histórica Plaza de la Encarnación mediante una propuesta audaz. Tras su inauguración oficial en mayo de 2011, esta joya de la arquitectura se ha convertido en un punto de referencia internacional. Lo que nació como una apuesta arriesgada es ahora un espacio vivo que late al ritmo de la ciudad contemporánea actual. Los ciudadanos han adoptado con cariño este nombre popular debido a la singular forma orgánica de sus seis grandes parasoles de madera. Así, Sevilla celebra el éxito de una estructura que mira al futuro sin olvidar las profundas raíces de su rico pasado histórico.

El monumento representa la unión perfecta entre el diseño de vanguardia y la identidad social de una ciudad que evoluciona constantemente. La historia de este espacio de Sevilla se remonta al antiguo Mercado de la Encarnación, primer centro de abastos de la ciudad documentado concretamente en el año 1832. Aquel mercado, construido sobre un convento medieval, fue el epicentro comercial sevillano hasta que problemas estructurales forzaron su demolición en 1973. Durante décadas, el solar permaneció vallado y degradado, convirtiéndose en una herida abierta que afectó gravemente al comercio de la zona. 

No fue hasta 2004 cuando el ayuntamiento convocó un concurso internacional de ideas para revitalizar este céntrico espacio de la ciudad. De entre 65 propuestas, el jurado eligió el innovador diseño del arquitecto alemán Jürgen Mayer por su respeto al entorno. El proyecto buscaba acabar con la precaria situación de los comerciantes y ofrecer una sombra necesaria durante los calurosos veranos hispalenses. Inspirado en los ficus centenarios y las bóvedas de la catedral, el diseño prometía ser un catalizador social y urbanístico de primer orden. Esta decisión marcó el inicio de una transformación radical que devolvería la vida y el esplendor perdido a esta plaza histórica.

El proceso de construcción, que comenzó en marzo de 2006, supuso un reto técnico sin precedentes para la ingeniería a nivel global. El mayor desafío residía en la creación de una cubierta de madera microlaminada de pino finés capaz de soportar el clima local. La estructura final mide aproximadamente 150 metros de largo por 70 de ancho, alcanzando una altura de casi 30 metros. Se utilizaron 3.500 metros cúbicos de madera recubiertos con poliuretano impermeable y transpirable para asegurar su total durabilidad. El ensamblaje requirió la unión de 3.500 piezas mediante nudos complejos y 16 millones de tornillos y tuercas. Este esfuerzo de ingeniería sostenible garantizó que por cada pino talado se plantaran tres nuevos en sus bosques de origen nórdico. Gracias a esta meticulosidad, el edificio fue finalista en los prestigiosos premios de arquitectura contemporánea Mies van der Rohe en 2013. Hoy en día es reconocida mundialmente como la estructura de madera más grande de su categoría, un verdadero hito tecnológico.

La versatilidad de las “Setas de Sevilla” se manifiesta a través de sus cinco niveles de altura, cada uno dedicado a una función urbana específica. En el nivel inferior, bajo el suelo de la plaza, se encuentra el Antiquarium, un museo que custodia valiosos tesoros del pasado. Durante las excavaciones para la cimentación, aparecieron restos arqueológicos que datan de los siglos I al VI, incluyendo hermosos mosaicos romanos. También se conservan vestigios de una casa islámica almohade del siglo XII, integrando así la historia milenaria en la obra moderna. Este yacimiento de casi cinco mil metros cuadrados es el más importante de la etapa romana en la capital hispalense actualmente. 

El diseño de este espacio subterráneo fue proyectado por el arquitecto sevillano Felipe Palomino, quien colaboró en la dirección de obra. Así, el visitante puede realizar un viaje en el tiempo desde la antigua Hispalis hasta la Sevilla más actual del siglo XXI. La convivencia entre arqueología y vanguardia define la esencia de este proyecto integrador que respeta profundamente cada estrato histórico sevillano.

A pie de calle, la tradición comercial recobra su fuerza con el nuevo Mercado de la Encarnación, inaugurado oficialmente a finales de 2010. Este espacio moderno permite a los comerciantes locales ejercer su actividad en instalaciones dignas tras décadas de espera en locales provisionales. En sus puestos, la gastronomía local es la protagonista, atrayendo tanto a vecinos del barrio como a turistas de todo el mundo. Justo encima del mercado se sitúa la Plaza Mayor, una plataforma elevada, umbría y diáfana diseñada para el encuentro social cotidiano. Este nivel funciona como un pulmón para la ciudad, albergando eventos culturales, deportivos y amplias zonas de ocio para las familias. La estructura reticular de madera proporciona una sombra muy valorada que invita a pasear incluso en los días de mayor calor. Es un ejemplo perfecto de cómo un edificio puede servir simultáneamente como mercado, plaza pública y hito turístico de primer orden. 

Vistas a la Giralda

El ascenso a la parte superior de la estructura revela uno de los mayores atractivos turísticos de la Sevilla contemporánea en la actualidad. Mediante dos columnas de hormigón que emulan tallos de setas, los ascensores llevan a los visitantes a las pasarelas del nivel superior. Estas pasarelas recorren 250 metros de forma sinuosa, ofreciendo una vuelta completa de 360 grados sobre el casco antiguo. Desde esta altura de casi treinta metros, se contemplan los tejados históricos, la Giralda y el horizonte que dibuja el río Guadalquivir. El Mirador se ha convertido en el lugar predilecto para disfrutar de las puestas de sol sevillanas en un entorno arquitectónico único. 

Para celebrar su decimoquinto aniversario, las “Setas de Sevilla” han renovado su oferta con tecnologías inmersivas de última generación para todos sus visitantes. La experiencia Feeling Sevilla ofrece una proyección multisensorial que permite descubrir la esencia de la ciudad a través del oído y el olfato. Esta propuesta invita a sentir las tradiciones y el ambiente sevillano desde un punto de vista emocional, visual y totalmente innovador. Al caer la noche, el monumento se transforma gracias a Aurora, un espectáculo lumínico que utiliza más de tres mil puntos de luz. Este sistema está gestionado por inteligencia artificial, permitiendo que la iluminación interactúe en tiempo real con los movimientos de los visitantes. La cúpula ondulante se llena de colores y patrones que realzan la belleza plástica de la madera bajo el cielo estrellado sevillano. Estas actividades han conseguido incrementar notablemente el interés de los propios sevillanos, redescubriendo su monumento bajo una luz nueva y mágica. La vanguardia tecnológica se pone así al servicio de la cultura para ofrecer un inolvidable espectáculo.